Veracruz tuvo su primera alegría del A16: 2-0

Tiburones sacó sus primeros tres puntos del Apertura 2016 sobre Santos Laguna, gracias a los tantos de Gabriel Peñalba

Veracruz

Gabriel Peñalba ya le dio tres puntos a Veracruz. El contención argentino contuvo el ataque de Santos Laguna, y encontró la oportunidad para sumarse al ataque y hacerse presente en el marcador, consiguiendo los tres puntos; el equipo de Luis Zubeldía se quedó con una unidad, producto de su empate sin goles en el arranque del certamen ante Tigres de Ricardo Ferretti. Los laguneros recibirán en la J3 a Monarcas Morelia; mientras, Atlas será el anfitrión de Veracruz.

Corría el minuto 18, cuando Alan Zamora desbordó por el sector derecho, levantó la vista y centró buscando a un compañero; la zaga verdiblanca rechazó y el balón le quedó a Gabriel Peñalba, que prendió la bola como venía. Y aunque esta dio un bote, logró vencer a Agustín Marchesín, para imponer el 1-0. El argentino, no acostumbrado a los festejos de gol, lo dedicó a su tribuna.

En el minuto 23, Pedro Gallese le ganó un mano a mano al delantero Gael Sandoval. El canterano jugador robó el balón, tras una mala salida de la defensa del Veracruz, pero encontró bien posicionado al arquero de los Tiburones Rojos.

Luego cuando el reloj se posicionó en el minuto 35, Pedro Gallese tuvo su intervención más destacable con el Veracruz. Un tiro libre a favor del Santos Laguna cobrado por Rodríguez tenía rumbo de gol. El balón se topó con la mano derecha del guardameta que evitó de esta forma el primero tanto del rival. Con la mínima ventaja de los escualos llegó el cierre del primer tiempo.

El complemento inició con la intensidad propia de Santos, que trataba de irse al frente, de incorporarse al ataque, pero sin éxito. Gallese estuvo ahí para evitar la caía de su marco. El peruano apareció una, dos y hasta tres ocasiones para conservar el cero a su favor; Marchesín también impidió que los Tiburones acrecentaran su ventaja. Fue un duelo de arqueros.

Conforme se acercaba el cierre, se incrementaban las pulsaciones, las sensaciones de peligro. Mientras tanto, en el centro del campo, Gabriel Peñalba cortaba los circuitos del rival, comenzaba por generar los propios con pases acertados y asociaciones con sus compañeros. Era el cerebro y a la vez un obrero más para los pupilos de Pablo Marini.

Al 88', Juan Pérez, el colombiano, quedó en un mano a mano con Marchesí, trató de driblarlo, pero cuando estuvo a punto de conseguirlo, las manos del arquero se cruzaron en su camino. El atacante cayó y César Arturo Ramos, el árbitro, marcó de inmediato la pena máxima. El cancerbero le reclamó varias ocasiones, pero fue insuficiente, desde los once paso ya se perfilaba el propio Gabriel Peñalba, para convertir su segundo tanto de la noche, para convertirse en héroe del puerto.

Silbó el árbitro, tomó impulso, detuvo un poco su carrera, pero nunca por completo y engañó a Marchesín colocando la pelota en el costado derecho, mientras este se tiraba al contrario; corrió de nuevo a la grada y esta vez besó el escudo de Veracruz. Instantes más tarde, César Arturo Ramos silbaba el final del encuentro. La noche de Peñalba y tres puntos para los escualos.