Perdidos en el Puerto

Pumas empató sin goles ante los Tiburones y mostró incapacidad para abrir el marcador ante un Veracruz entregado en el primer tiempo; en el complemento, terminó con el rival encima

Ciudad de México

Con la baja por decisión técnica y suspensión de Matías Britos, Pumas se plantó en el estadio Luis Pirata Fuente para tratar de sacar un resultado positivo. Con el cuadro estelar en la cancha y la modificación de Hibert Ruiz por el uruguayo antes mencionado, Universidad se jugó tres puntos valiosos en un campo del que no gana desde el 2008 –el 25 de abril de aquel año–. Anoche, la historia no fue distinta y ofreció un empate sin goles después de 90 minutos.

Fiel a su apuesta, Pumas trató de abrir el campo por las bandas, de utilizar la velocidad de hombres como Ismael Sosa y Luis Quiñones, para crear opciones de peligro. La humedad y la leve llovizna fueron factores que poco le ayudaron a ambos escuadrones para que se hicieran el mayor tiempo posible del balón; los dos equipos se deshacían de la pelota, trataban de darle rápida circulación, de impregnarle vértigo.

Con el correr de los minutos, la experiencia de los felinos les dio la calma, el toque de pelota arrinconó a un rival que, pese a jugar en casa, concedió la iniciativa para iniciar embates. Pocas fueron las veces que Veracruz exigió a la zaga del Pedregal; los escualos se encerraron en su área, rechazaban cualquier indicio del enemigo, cualquier acercamiento y reculaban. Un equipo sin hambre, sin ambición.

El partido se volvió denso por la dinámica semilenta que los Tiburones le impregnaron, jugando a no perder, sin asumir riesgos. Pumas mordió el anzuelo y aunque generaba esbozos, todo acababa en eso, en intentos, en avisos, sin claridad para inaugurar el marcador. Al 27', una serie de rebotes en el área de Sergio García, en los que Eduardo Herrera amagó un par de veces con disparar, fue la señal más clara.

El juego ofrecía muy poco. Antes del cierre del primer tiempo, Universidad trató de acercarse aún más, incluso con disparos lejanos, como el de Luis Fuentes al 36', que pasó por encima del arco veracruzano. La respuesta de los de rojo era la misma: nulidad futbolística. Paúl Delgadillo mandó al descanso, liberando a la afición del Pirata de un juego ríspido, soso.

El inicio del complemento no ofreció algo muy distinto a como cerró el primer lapso. Agazapados, conteniendo energía, los Pumas de Memo Vázquez mandaban, entre líneas, el mensaje de que el empate no era una mala cuota en la cancha del Pirata Fuente. La defensa auriazul trabajó un poco más, pero nada de consideración; los Tiburones tampoco eran prueba suficiente para Universidad.

Con este escenario, Daniel Ludueña fue el relevo elegido por Vázquez. El '10' ingresó al terreno de juego al minuto 57, en lugar de Híbert Ruiz. El mensaje que mandaba el banquillo era claro: creación de peligro, mayores argumentos en ofensiva, retener, controlar y entonces, hacerle daño al enemigo. Al enganche argentino se le estaba dando más de media hora para que mostrar su amplio arsenal con el esférico en los botines.

El ingreso del Hachita amplío las variantes, le dio a la visita mayor volumen de juego arriba, pero lo de Veracruz era un verdadero trabuco. Los escualos, cuando el rival tenía la redonda, defendían hasta con nueve elementos. Universidad tampoco se exigía al máximo, suministraba sus recursos. Al 65', los escarlatas mostraron amor propio, y en una descolgada, Julio Furch venció en el cuerpo a cuerpo a Gerardo Alcoba y quedó de frente a Pikolín, que contuvo el potente disparo.

El cierre del segundo tiempo exhibió una versión deslucida de los de azul y oro, pidiendo la hora, con Palacios como figura, salvando su meta; con el equipo partido, sin control del balón y sin profundidad, Pumas acrecentó la racha de varios torneos sin obtener los tres puntos del Puerto. También, crecen las dudas por saber si podrán competir por la Liga y la Libertadores; de momento, en el primero, marchan con 10 unidades, lejos de los primeros puestos.