Quieren regresar al octágono

Llegar al UFC puede ser el sueño de una vida, pero mantenerse dentro puede resultar más complicado. Los mexicanos Javier Torres y Ulysses Gómez pelean para volver

Las Vegas, Nevada

Las puertas de la UFC apenas se abren para los peleadores mexicanos, pero la historia de Erik Pérez es la muestra de que solo haciendo sacrificios y buscando un campamento en Estados Unidos puede lograrse el nivel para estar en la promotora de artes marciales mixtas más grande del mundo.

Los planes de hacer el primer evento en México llenan de esperanza a varios peleadores para estar ahí, ser parte de esa función histórica.
"Yo se que en la primera van a tener a Cain, a Erik Pérez va a ser una buena pelea y todo eso. Yo pienso que si ellos van a México lo van a hacer muy bien. Yo no tengo nada que decirle a la UFC, quiero demostrarles que me merezco más peleas", compartió para La Afición, Ulysses Gómez, quien tuvo dos peleas dentro de la división mosca y fue cortado.

Ulysses es hermano del delantero de Xolos de Tijuana, Herculez, hijo de padres mexicanos pero radicado en California durante su infancia y luego en Las Vegas, donde entrena actualmente.

Gómez se enfrentó a John Moraga y Phil Harris  


Ahora tiene una pelea por el campeonato de la compañía Cage Warriors, una de las más grandes de Europa, el 7 de diciembre en New Castle, Inglaterra ante Neil Seery, "estoy entrenando duro porque necesito ganar esta pelea y ojala y dos mas para ir otra vez a la UFC porque quiero ir al UFC para pelear en México", agregó.

Otro que se encuentra en el mismo camino es Javier Torres, originario de Ciudad Obregón, Sonora no debutó como profesional dentro del octágono, pero formó parte de la temporada 14 de The Ultimate Fighter como parte del equipo de Junior Dos Santos.

"Quiero volver a ganar dos o tres peleas, yo he hablado con Joe Silva y me ha dicho que tengo que ganar dos o tres peleas más para volver a meterme ahí, (UFC) en caso de que no entre tengo ofertas por Bellator y otras ofertas pero no quiero tomar todo ese pasito, quiero sentirme mas seguro llegar con mucha confianza y como dicen arrancar cabezas. Me siento muy bien he ido con gente grandísima como Vitor Belfort, he estado con Anderson Silva, soy un animal me siento muy bien" explicó el también llamado Chunty Boy en entrevista.

La única herramienta que tienen es seguir entrenando, Ulysses depura su jiu jitsu en el Cobra Kai de Las Vegas, mientras que Torres lo hace en Syndicate, uno de los gimnasios más reconocidos en la misma ciudad, meca de las artes marciales mixtas.

Para Javier, ser inmigrante es una situación diferente a la de los mexicoamericanos, a pesar de compartir la sangre, la respuesta de los fanáticos no es la misma, "Tengo 10 años casi en Estados Unidos, sufrí de no tener ni comida tuve que robar comida en el mercado, a llegar a esto tener mi propia casa, mi gimnasio, entrenar aquí, tener familia tener mis papeles, pelear en el Ultimate Fighter, de ser un inmigrante a llegar a donde estoy, eso la gente lo ve mucho" explica.
En esa parte Gómez está de acuerdo, "para mí es duro porque yo he vivido aquí toda mi vida y cuando voy a México es diferente porque yo no sé todas las costumbres, para mí es diferente pero pienso que mi papá me enseño que si tú quieres lo haces con todo el corazón y así esta bien", sin embargo la nacionalidad no le garantiza nada, tiene que alternar sus entrenamientos con diversos trabajos en los casinos de la ciudad.

Torres perteneció al equipo de Junior Dos Santos en TUF 14


A veces sus jefes son comprensivos o fanáticos de las peleas, pero no siempre están dispuestos a darles concesiones.
El camino de vuelta a esa jaula no solo depende de ellos, tienen que convencer peleando en promotoras pequeñas y llenar el ojo de los matchmakers de UFC, Sean Shelby y Joe Silva, quienes buscan peleadores mexicanos para la función en el Distrito Federal, pero como en todos los casos no están dispuestos a regalar un cupo en la plantilla de peleadores.

A final de cuentas en un deporte con un nivel de competencia tan alto lo difícil no es llegar sino mantenerse.