El show de Conor Mcgregor

El irlandés protagonizó otra polémica conferencia de prensa previa a UFC 205 en el Madison Square Garden, donde estuvo cerca de lanzarle una silla a Eddie Álvarez

Eddie Álvarez y Conor McGregor se encararon en la conferencia de prensa previa a UFC 205
Eddie Álvarez y Conor McGregor se encararon en la conferencia de prensa previa a UFC 205 (Carlos Contreras Legaspi)

Nueva York

Ya no sorprende a nadie, pero es el mejor para calentar una pelea. Conor Mcgregor llegó tarde a la conferencia de UFC 205 en el teatro del Madison Square Garden y desató el caos.

Sus seguidores irlandeses insultaron con cantos de “Fuck Eddie (jódete Eddie)”, al campeón del peso ligero Eddie Álvarez, quien aguantó pocos minutos y se levantó diciendo, “Yo soy mitad irlandés estoy decepcionado de Irlanda porque éste es su representante”, dijo señalando a la silla vacía. Acto seguido, dejó el teatro gritando, “Ni siquiera tengo un oponente. Cuando llegue Conor, me llaman”.

Los campeones del peso welter, Tyron Woodley y Joanna Jedrzejczyk del peso paja femenil se mantuvieron en sus lugares de la misma forma que lo hicieron los retadores Stephen Thompson y Karolina Kowalkiewicz, pero era difícil hablar en medio del escándalo de los seguidores de McGregor.

El primer evento en Nueva York tendrá la disputa de tres cinturones y probablemente una de las carteleras con más talento en la historia, sin embargo, la máquina de ventas de pagos por evento que personifica Conor se roba la atención.

McGregor llegó minutos más tarde vistiendo un ostentoso abrigo de mink blanco y se robó el cinturón que dejó Álvarez en la mesa para dar otra muestra de su personalidad provocadora, “perdón por llegar tarde, pero me importa un carajo”.

Cuando terminaba la frase, el actual monarca de las 155 libras tomó uno de los cinturones y lanzó una silla cerca de donde estaba McGregor y se quietó el saco para esperar su reacción.

El campeón de las 145 libras, que no expone su título en esta pelea protagonizó una escena propia de la lucha libre profesional, tomó la silla y trató de lanzarla pero el presidente del UFC, Dana White logró detenerlo entre empujones y manoteo.

White descartó que ésta pelea pueda superar los número de ventas de pagos por evento de Mayweather vs, Pacquiao pero aseguró que están cumpliendo las expectativas.

McGregor, que podría superar los 6 millones de ventas durante los últimos 12 meses habló con más calma de la idea de una tercera pelea con Nate Díaz, “Posiblemente, no sé, soy el más activo aquí y eso es un hecho, así que veremos qué pasa”.

De vencer, sería el primero en portar dos cinturones e UFC al mismo tiempo, pero aseguró que quiere todos los campeonatos posibles, “apenas estoy calentando”, respondió ante la posibilidad de un retiro temporal tras ésta pelea.

Eddie declaró en diversas ocasiones Conor, “será padre de dos niños y su esposa no está esperando gemelos” y pidió disculpas por los comentarios que su rival hizo sobre su familia, pero la respuesta no estuvo cerca de lo esperado, “puedes chupar estas bolas irlandesas”.

Al terminar las preguntas de los periodistas White organizó los careos y fiel a su costumbre la polaca Jedrzejczyk fue agresiva con su oponente, a quien le lanzó un cabezazo sin que pasara a mayores.

Woodley y Thompson solo intercambiaron miradas, pero los cientos de aficionados en el recinto salieron decepcionados cuando Conor y Eddie dejaron las agresiones para el sábado en el cara a cara.