McGregor, de mendigo a millonario

Conor firmó en 2013 su primer contrato con el UFC garantizándole ocho mil dólares por pelea, y ahora podría ganar hasta 100 millones ante Floyd Mayweather

Conor McGregor
Conor McGregor (Reuters )

Ciudad de México

El deporte tiene muchas historias de superación. Atletas que nacen en la pobreza, en familias humildes cuya hambre de triunfo y la esperanza de poder mantener a sus seres queridos los lleva a salir adelante, pero hay pocas como la que ha tenido Conor McGregor.

El irlandés tenía como oficio fontanero y era apoyado por el seguro de desempleo de su nación poco tiempo antes de que fuera firmado por el Ultimate Fighting Championship en el 2013.

Su paso por la promoción británica Cage Warriors, donde también sostuvo los títulos pluma y ligero de manera simultánea, lo llevó a ganarse a los fans compatriotas, que inundaron las redes sociales del presidente del UFC, Dana White, quien quería tener a este fenómeno con la fanaticada entre sus filas aun antes de verlo pelear en vivo.

Desde los niveles más bajos del MMA en Europa, The Notorious ha logrado llamarla atención por todos lados, el personaje que adopta previo a sus combates promete nocauts en el primer round y lo cumple en muchas ocasiones. De las 21 victorias que tiene dentro de la jaula, solo dos han llegado por decisión y una más por sometimiento, las otras 18 fueron nocauts donde en la mayoría de los casos mostró la precisión de su mano izquierda.

Aquella noche del 6 de abril de 2013, cuando debutó en Estocolmo dentro del octágono, peleó por apenas ocho mil dólares, el contrato habitual en ese momento para los primerizos del UFC.

Se llevó además ocho mil por el bono de victoria y 60 mil por el bono al nocaut de la noche por haber mandado a dormir a Marcus Brimmage. El convenio tradicional para aquellos que llegan a la máxima promotora es, en la mayoría de los casos, por tres combates y solo resultan progresivos en caso de victoria.

En consecuencia, su siguiente pelea, tal vez la más complicada en el peso pluma, ante Max Holloway, le trajo una ganancia de 12 mil dólares garantizados y 12 mil por ganar, para un total de 24 mil.

Esa noche el UFC comenzó a entender el poder de McGregor, que encendió a los miles de descendientes de irlandeses que radican en Boston.

Con tan solo dos apariciones, convenció a sus jefes de ser el evento estelar en la llegada a Irlanda. El O2 fue testigo de otro nocaut ante el brasileño Diego Brandao, quien tenía garantizados 20 mil dólares, 4 mil más que Conor, quien terminó embolsándose 82 mil gracias a un bono por desempeño y el tradicional por el triunfo.

Llegó la hora de renegociar, un nuevo contrato con el que llegaría a UFC 178, donde enfrentó a Dustin Poirier y por primera vez llegó a las seis cifras: 150 mil dólares. Meses más tarde volvió a Boston para agenciarse 170 mil en la victoria ante Dennis Siver.

Sería su última pelea fuera del Pago Por Evento. Para UFC 189, en julio de 2015, su popularidad era tal que su primera pelea de título fue la estelar en un evento donde Robbie Lawler y Rory McDonald disputaban el cetro welter y resultó ser una de las mejores contiendas en la historia del MMA.

Le siguieron 194, 196, 202 y 205, que en conjunto han venido casi seis millones de Pagos Por Evento. Para su última pelea en el octágono, en noviembre de 2017 fue el primero en cobrar un millón de dólares como salario base, más 15 millones por su porcentaje del PPE.

Nunca el UFC tuvo una estrella de su calibre, supera las ventas de Brock Lesnar, que venía del mundo de la lucha libre y las de Ronda Rousey, que tenía con ella la ventaja de ser medallista olímpica y precursora del deporte femenil.

El 26 de agosto, McGregor, con una breve carrera de boxeo amateur, podría cobrar hasta 100 millones de dólares, solo cuatro años después de firmar su primer contrato en el UFC por 8 mil.