Yair Rodríguez: Sacrificio

El estelar de UFC en Salt Lake City tiene muy claro el camino al éxito, ésta es la primera clave

Yair Rodríguez entrenando en Red Rocks
Yair Rodríguez entrenando en Red Rocks (Juan Cárdenas (UFC Español))

Las Vegas, Nevada

Las cuatro veces que Yair Rodriguez ha levantado las manos luego de obtener la victoria tras pelear en el Octágono han sido sin duda placenteras para él, para sus fans y seres queridos, le han significado una gran recompensa. Pero no han sido gratuitas.

Yair ha tenido que sacrificar mucho. La distancia y soledad son parte de su vida diaria. Si bien ha formado una nueva familia, con sus compañeros de práctica y entrenadores. Así como un hogar en el norte de los Estados Unidos, la realidad es que vive lejos de su natal Parral, de sus padres y amigos de la infancia.

A sus 23 años, este joven atleta no hace lo que muchos otros hacíamos. Sus viajes son muchas veces cansados y llenos de trabajo, sus jornadas largas sin detener por ningún motivo el entrenamiento.

¿Recuerdan esas veces cuando estamos cansados, cuando hemos cumplido, no tenemos deseos de hacer más y nos recostamos a descansar? Yair tiene que ir a entrenar, una vez más.

Todas esas veces cuando pensamos que conocemos la rutina, que tenemos aprendido y dominado el conocimiento y damos por terminado el día; Yair tiene que repetirlo, una vez más.

Todas esas veces cuando dejamos a un lado la fortaleza y nos refugiamos en los amigos y la familia, le pedimos a mamá ese platillo especial y nos sentamos para que nos consientan; Yair tiene seguir siendo fuerte.

Esos y otros más son los sacrificios que Yair hace cada día, los cuales han pagado frutos esas cuatro veces que junto con él, México levanta los brazos de emoción celebrando sus victorias en el UFC.

Por supuesto Yair extraña a su familia y Parral. Por supuesto hay días donde quisiera olvidarse de la dieta y probar ese platillo especial de mamá. Días donde esa última repetición es un fastidio. Pero se mantiene fuerte, gritando o en silencio, lo hace de nuevo, lo soporta y sigue.

El sacrificio que Yair lleva a cabo con cada repetición y rutina, cada vez cuando cansado y adolorido se levanta para empezar de nuevo, cada vez que sonríe a un niño mientras le firma su playera, cada ocasión frente a las cámaras… no es gratuito, pero es gratificante.

Yair lo hace y por eso está donde está. Por eso la función de UFC este próximo 6 de Agosto lleva su apellido y será el último peleador en caminar hacia el Octágono. Todo ese sacrificio está pagando frutos, aunque aún, como dice él mismo, no el objetivo final.

El sacrificio aún no termina, y aunque pueda ser doloroso, la satisfacción diaria por hacer el trabajo bien, por seguir evolucionando como peleador, por tener la oportunidad de ser un ejemplo y sobre todo por compartirla con sus seres queridos, hace que valga la pena.

En la siguiente parte, hablaremos de la dedicación que Yair ha puesto y le permite alcanzar los niveles necesarios para sustentar y respaldar este sacrificio