La guerra entre Leones y Chivas sé quedó únicamente en la cancha

Las directivas de ambos equipos hicieron un llamado para que las dos aficiones disfrutaran el partido sin violencia. 


La tribuna poniente se pintó de blanco con un mosaico con la leyenda de paz.
La tribuna poniente se pintó de blanco con un mosaico con la leyenda de paz. (Cortesía)

Guadalajara

La guerra que protagonizaron universitarios y rojiblancos durante la semana mediante redes sociales fue apaciguada con un mensaje de paz. La directiva melenuda hizo un llamado a las dos aficiones a disfrutar del espectáculo sin violencia, soltando palomas blancas al cielo. En el terreno de juego, Leones Negros y Chivas igualaron a un tanto en un duelo lleno de intensidad y que mantiene abierta la lucha de ambos por la permanencia en el máximo circuito.

Incluso, previo al silbatazo inicial la tribuna poniente se pintó de blanco con un mosaico con la leyenda de paz, texto que no era muy claro debido a que miles de aficionados aún se encontraban fuera del estadio.

Los actores también demostraron camaradería. José Manuel de la Torre y Alfonso Sosa se fundieron en un afectuoso abrazo, en medio de bromas y buenos deseos. Omar Bravo e Isaac Brizuela visitaron la banca universitaria para saludar a Leandro Cufré, con quien coincidieron en Atlas hace un par de años.

Las dos escuadras se fundieron en un duelo parejero, mano a mano, aunque los melenudos daban visos de peligro cuando la legión ecuatoriana se combinaba. Un par de disparos rojiblancos al arco, uno de Isaac Brizuela y otro de Carlos Fierro por fin provocaron el grito de Chivas, Chivas, Chivas.

A penas inició el complemento y UdeG dio un golpe noqueador a su rival. Tras una serie de rebotes Fidel Martínez empujó el balón al fondo y provocó un ensordecedor grito como sucedió en la final de ascenso.

Por varios minutos Leones era dominador en la cancha y tribuna. Los rojiblancos no aparecían. Salvo un pequeño conato de bronca en la parte baja todo se llevaba en santa paz.

Chivas se volcó al frente y los melenudos recularon para asegurar los tres puntos. Pero a siete minutos del final apareció el capitán Omar Bravo para cimbrar el Coloso de la Calzada Independencia.

El mochiteco igualó los cartones con un certero cabezazo que provocó la locura de la mayoría de la parcialidad. El delantero del Guadalajara festejó con las manos arrullando a un bebé, al mismo tiempo que se colocó a cinco tantos de igualar al histórico Salvador Reyes como máximo goleador del equipo.

Los más de 48 mil asistentes al Jalisco salieron satisfechos por el esfuerzo de sus jugadores, demostrando que el inmueble de la Calzada Independencia es y seguirá siendo la casa del futbol tapatío.