Gignac exhibe y elimina a Pumas

Universidad Nacional se despidió de la Liguilla con un 5-0 en Monterrey, luego de caer a manos de Tigres, que fue superior y demostró, a placer, las carencias defensivas del cuadro del Pedregal, con tres goles del francés

Gignac sentenció a Pumas y colocó a Tigres en las semifinales
Gignac sentenció a Pumas y colocó a Tigres en las semifinales (Imago7)

Monterrey

Lucía complicado; de antemano se sabía de lo complejo de conseguir un resultado positivo en un escenario tan hostil como el Volcán… Y sí, Pumas se apegó al guion de víctima y sucumbió en su intento por doblegar a Tigres en casa. Con un triplete de André-Pierre Gignac, que rompió la sequía de tantos, un autogol de Darío Verón, y uno más de Andy Delort, además de innumerables yerros en defensa, Universidad Nacional apagó sus esperanzas de en esta fase final. El cierre fue abrupto y hasta agrio, sobre todo por lo que había mostrado en los más recientes duelos.

Bastaron tres minutos para dejar en claro las diferencias. Tan solo 180 segundos fueron suficientes para que Tigres se impusiera a Pumas. Universidad había tenido un leve aviso por cuenta de Josecarlos Van Rankin, con un tiro que rozó el poste luego de un cobro de esquina, pero los dirigidos por Tuca Ferretti a la primera convirtieron, y es que no perdonan. Aquino filtró un balón, con el que André-Pierre Gignac rompió el fuera de juego y dejó pasmados a los zagueros rivales. Con la pelota en su poder, el francés no perdonó a Alejandro Palacios y marcó el 1-0.

El golpe parecía contundente para unos pumas atemorizados por el ambiente, los cánticos de los Libres y Lokos que se apoderaron del escenario y la dinámica de juego del equipo local, que iba de un lado a otro. Atacaban la mayor deficiencia del plantel del Pedregal: la lentitud en la zaga, la escasa reacción que pueden ofrecer, ante sinodales cuya principal cualidad es la rapidez, Gerardo Alcoba y Darío Verón, Los años no han pasado en vano para ellos.

Siguiendo un esquema suicida, los de Palencia no se resignaban y cada que tenían el balón en su poder, arriesgaban, a sus posibilidades, para proponer el juego e imponer su estilo. Esfuerzos inútiles. Por lo menos en los primeros 20 minutos, los latigazos del visitante acababan muy lejos del arco de Nahuel Guzmán, que observaba cómo le llegaban balones a modo o bien, acciones que su aparato defensivo se encargaba de desarmar.  Paco se revolvía desde su área técnica y no encontraba forma de brindar más instrucciones.

Al 24’, en un desborde de Javier Aquino, que ya se había quitado a Pikolín, apareció Van Rankin, tan criticado a lo largo de la temporada, para impedir el remate del volante enemigo. Todo fue en vano. Un minuto más tarde, Darío Verón coronaría lo que fue su semestre: en una descolgada de Juninho, que servía al centro para Gignac, el paraguayo se cruzó en el camino, con más ímpetu que consciencia, pues su intento sirvió como remate y autogol. 2-0 y hasta fuegos artificiales. Fiesta en el Volcán. Parecía que estaba todo escrito.

En la recta final del primer tiempo, Sosa, que durante la llave mostró el gran repertorio técnico del que hizo fama en Pumas, tuvo tiempo para estrellar una pelota en el poste izquierdo de Pikolín; como pelea de box, aunque Pumas se mantuviera herido, seguía con el ímpetu de cualquier combatiente, tratando de ir al frente, de arriesgar, de sumar eslabones a su ataque. No podía. No funcionaba. Frustración y rabia en los rostros de futbolistas como Barrera, González y Britos, que luchaban por hacerse del esférico. Así llegó el descanso.

Comienzo de loa segundos 45 minutos y más de lo mismo: Tigres que dominaba en la tenencia de la pelota, que sofocaba con llegadas por los costados y un Pumas timorato, que tenía que andar con movimientos medidos, para no caer en confianzas excesivas. Al 54’, un potente disparo de Jorge Torres Nilo se le escurrió de los guantes a Palacios, y aunque recompuso, se quedó a nada de otro ridículo y el tercero para los del Universitario.

Palencia trató de componer con el ingreso de Javier Cortés, prescindiendo del juvenil Kevin Escamilla; el movimiento reforzaría su contención, al lado de Abraham González, pero todo dio un vuelco. A los pocos minutos del reinicio, el español dejó la cancha por una aparente lesión en la rodilla derecha; su sitio lo ocupó Alejandro Castro… El tercer cambio fue Eduardo Herrera, en lugar de Fidel Martínez. Quedaban 30 minutos de partido.

Universidad requería de un milagro. Nunca llegó. Si bien mantuvo la intensidad, o al menos trató, su futbol fue insuficiente para imponerse a una zaga ordenada y bien dirigida, además de que una de las delanteras más imponentes del balompié nacional les hizo ver su suerte en el Volcán. En los últimos suspiros, después de varios avisos, Gignac volvió a marcar y lo hizo dos ocasiones más, al 75’ y al 78’; Delort redondeó la pizarra a 5-0. La temporada terminó abruptamente para Pumas, con un resultado (global de 7-2) que pudo ser más abultado y con la incertidumbre de que todo, en cuanto a mejoría, ahora parece un espejismo.

FICHA CORTA

TIGRES 5-0 PUMAS

Estadio: Universitario

Asistencia: 38 mil (100%)

Árbitro: Fernando Guerrero

GOLES  MINUTO             AUTOR SITUACIÓN

1-0                         3                             A-P. Gignac        Derecha

2-0                         25                           D. Verón             Autogol                  

3-0                         75                           A-P. Gignac        Derecha

4-0                         78                           A-P. Gignac        Derecha

5-0                         88                           A. Delort             Izquierda