Una noche para recordar; Tigres, campeón

Pumas cayó por marcador de 2-4 en penales, luego de mandar al alargue en la Final de vuelta (4-4 global); Universidad Nacional exhibió su versión más ofensiva en CU, pero Tigres se coronó campeón del futbol mexicano

CIUDAD DE MÉXICO

Aunque parecía que no sucedería, una misión imposible, Pumas consiguió empatar, primero, un marcador de tres goles en contra, mandar al alargue en la Final de vuelta y ahí, reponerse de uno más sobre la marcha, pero en los penales (2-4), Universidad sucumbió gracias a fallos de Fidel Martínez y Javier Cortés. La corona del Apertura 2015 se la quedó el equipo de Ricardo Ferretti.

La historia de Pumas ha sido labrada a base de títulos que parecían imposibles, como el Bicampeonato del 2004, grandes sacrificios para pelear el no descenso y dolorosas derrotas, como la de ayer, pero el Apertura 2015, sin embargo, enmarcará una temporada vital para Universidad. Este semestre, el futbol que desplegó el equipo devolvió a la afición a la grada, la ilusión al campo y la ambición a sus jugadores.

Los felinos cerraron este año con el subcampeonato, pero también con la tranquilidad de tener un plantel sólido con miras al futuro, con el boleto para disputar la Copa Libertadores y la Concachampions el próximo 2016, y de igual forma, con el bienestar que produce saberse lejos de la quema del descenso. Ganaron más de lo presupuestado.

El juego

De inicio, Guillermo Vázquez mandó a la cancha lo mejor que tenía disponible, incluido Daniel Ludueña, que suplió a un Fidel Martínez que en la Liguillla no demostró la profundidad y vértigo que le caracterizaron en la fase regular. La consigna se sabía, había que insistir, ofender y acortar distancias lo antes posible en el marcador. Así lo demostraron desde los primeros instantes.

Un Pumas ofensivo, propositivo, la versión que hizo falta en Monterrey, se materializó en el Olímpico y con la presencia de Ludueña logró hilvanar toques precisos, que le dieron profundidad al colectivo, aunque careció de puntería para inquietar a Nahuel Guzmán bajo sus tres postes. Universidad presionaba, ejercía dominio y se sabía superior; Tigres, aguantaba.

 Fue hasta el minuto 33 cuando Gignac probó con un tiro lejano, que pasó por encima del arco de Palacios. Pumas retenía el balón, pero conforme avanzaba el cronómetro, se perdía la congruencia en sus trazos; no sabían qué hacer con la pelota y se notaba en la desesperación, en los reclamos entre ellos. Le faltaba idea a la producción en ataque.

El primer tiempo parecía concluir con el marcador intacto, pero Eduardo Herrera decidió lo contrario, al anotar al 47' el 1-0, el tanto que le devolvió la esperanza a los Pumas. El '15' aprovechó un rebote, justo cuando Matías Britos le bajó el esférico al chocar con Nahuel Guzmán. El grito de gol retumbó en el Pedregal. El momento anímico era de los de casa.

El complemento comenzó con intensidad por cuenta del local y con intención de bajar el ritmo para los dirigidos por Ricardo Ferretti. Consciente de que el cronómetro corría en su contra, Memo cambió su estrategia y le dio ingreso a Fidel Martínez, sacrificando a Alejandro Castro. Era todo o nada, matar o morir para el timonel auriazul. Lo sabía.

Al 54', Pumas tomó más fuerza. El recién ingresado Fidel Martínez desbordó por izquierda, sirvió de primera y apareció Matías Britos para mandar al fondo de las redes su remate, que ponía el 2-0 parcial, a un tanto de igualar el electrónico global. Los Tigres de apenas unos días se difuminaron en poco tiempo y Universidad era dueño y señor de las acciones.

Con el rival adelantado, mordiendo, Tuca echó a su equipo atrás empleando hasta cinco centrales para contener al enemigo. Pumas recobró la esencia de juego que lo convirtió en líder del certamen, el alumno le dio cátedra al maestro desde el banquillo; el cuadro regio no se esperaba un escenario como el que vivía en el cierre del segundo tiempo.

Como si fuera un guión de película, al 86', Silvio Torales remató con la cabeza una pelota que surgió de un tiro de esquina. El paraguayo, inactivo en gran parte del torneo, mandó el esférico a guardar en la cabaña de Nahuel, era el 3-0, el empate en el global, el marcador que mandaba al alargue. Todos corrieron al banquillo a festejarlo con suplentes y cuerpo técnico.

El empate en el global mandó al alargue y a Pumas con desventaja, luego de que Eduardo Herrera saliera expulsado en el cierre del segundo tiempo. Universidad ya había conseguido su primer paso hacia el título, faltaba finiquitar la obra, con un inmejorable momento. El equipo necesitaba aguantar media hora más. 

Como en Monterrey, André-Pierre Gignac resolvió la encrucijada y en el primer tiempo extra marcó el 3-1, la diana que acababa con cualquier esperanza universitaria. El francés jaló la pelota en el área y se acomodó para disparar y vencer a Alejandro Palacios. Pero Gerardo Alcoba marcó el 4-1 en el segundo tiempo. Todo se definiría en penales.

Desde los once pasos, fallaron Fidel y Cortés; anotaron Sosa y Fuentes, pero no fue suficiente para lograr la proeza. De Tigres todos acertaron y en el cuarto disparo, Israel Jiménez consiguió darle el cuarto título a Tigres, el segundo en Ciudad Universitaria.