Rafael Nadal, como en casa

Nadal debutó en Acapulco con una victoria contundente ante Mischa Zverev en dos sets, para demostrar que llega en buen momento.

Rafael Nadal
Rafael Nadal (Reuters )

Acapulco, Guerrero

Rafael Nadal tiene al Abierto Mexicano de Tenis como uno de sus torneos amuleto. Las dos veces anteriores que estuvo en el Puerto se llevó el título, y después tuvo una temporada en la que sumó otra decena de trofeos, incluidos Grand Slam.

Regresó por tercera vez a Acapulco, y se sintió como en casa, ajeno a las condiciones de humedad o de viento, y con el apoyo del público, mucho más participativo que en el partido de Novak Djokovic, testigo del triunfo contundente del español 6-4 y 6-3 sobre el alemán Mischa Zverev.

"En Acapulco siempre el recibimiento es fantástico, solo tengo palabras de agradecimiento, cada vez que estoy aquí me hacen sentir como en casa", señaló tras el partido.

Aunque es su tercera vez en México, para Rafa fue el debut sobre cemento, las dos veces anteriores se llevó El Guaje en arcilla, y ahora debe hacerlo en la superficie dura, y ante un cuadro de rivales de cuidado.

Uno de ellos era Zverev, 30 del mundo, que eliminó al número uno del planeta, el británico Andy Murray en el Abierto de Australia, y a que a pesar de vivir a la sombra de su hermano menor, Alexander, tiene un buen saque, golpes certeros de derecha y una defensa que es su mejor arma.

Pero enfrente estaba quien mejor defiende en el circuito, el ibérico estudió a su rival al inicio del partido, lo llevó poco a poco a su red, sin grandes golpes, pero con peloteos largos. Así llegaron hasta el 3-3 en el primer set, era un duelo de zurdos acostumbrados a los intercambios, a pesar de tratarse de cancha dura.

Zverev concedió tres oportunidades de rompimiento, pero impidió que el de Manacor tomara la delantera con buenos saques y siendo agresivo.

Pero el segundo sembrado del torneo es paciente, aguarda por su momento, y éste llegó justo en el décimo game. Con 0-30, Nadal olió sangre y se lanzó por su presa, con una zurda cruzada consiguió la oportunidad de rompimiento, y con otro drive contundente se apuntó la manga 6-4 en 36 minutos.

El español ha tenido un buen inicio de campaña, al llegar a la final de Australia, en la que cayó ante Roger Federer, y no acusó la falta de actividad, lució sólido con la derecha y fue certero con el servicio.

Conforme el duelo avanzó, Rafa fue más agresivo, quería resolverlo pronto, pero el germano resistía, e incluso tuvo una oportunidad de quiebre, que el de Manacor evitó al inicio del segundo episodio, con una gran derecha, cuando el punto parecía perdido.

Eso le dio a Nadal la fuerza que necesitaba y con una buena derecha obtuvo su propia posibilidad de quiebre, que consiguió cuando subió a la red y su rival falló el golpe; con el break, el partido estaba a favor de Rafael, quien se dedicó a conectar grandes golpes.

Inspirado, con la zurda dictó el ritmo del partido, mientras su rival se movía de un lado al otro, incluso cuando estaba en problemas, un golpe poderoso solucionaba el problema, el ibérico estaba como en casa.

"Las dos veces que he venido, después me ha ido bien en la temporada, Acapulco me da una energía positiva, así que espero que este año sea así también", dijo Nadal.

Zverev comenzó a cometer varios errores en fila, y con el 5-3, Nadal sacó para el partido, dio una nueva muestra de llegar a todas las bolas y de estar preparado para rivales más complicados en esta semana; consiguió el match point con el revés, y en tan solo una hora y 16 minutos salió del primer problema.

El festejo fue contenido, solo el puño en alto y el agradecimiento al público que lo tiene como el favorito, porque no olvida las otras dos ocasiones en las que dominó el torneo de principio a fin.

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