El reto de comparar: sufrimiento y gozo

Uno, el zurdo, Nadal, en decadencia, pero con ganas de reivindicarse. El otro, Djokovic, deseoso de ser el dominante

Rafael Nadal y Novak Djokovic
Rafael Nadal y Novak Djokovic (AFP / Reuters)

Ciudad de México

Arranca Wimbledon con el serbio y el español como los grandes protagonistas de siempre. Uno, el zurdo, en decadencia, pero con ganas de reivindicarse. El otro, deseoso de ser el dominante.

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AGRESIVIDAD Y VALENTÍA

La fortaleza física, la potencia, el coraje son los sellos distintivos del estilo de Nadal. Le gusta que definan su juego como agresivo y cultivar esa fama. Le gustaría tener aptitudes de otros, no tiene empacho en confesarlo: "la volea de Federer", su gran rival, por ejemplo. O un servicio potente, como el de Karlovic, también lo ha dicho... Pero la suma de las aptitudes del español es difícil encontrarla en otro tenista, pasado o contemporáneo. Nadie ha tenido sus agallas y su valentía. Bien puede decirse que si Rafa no está ahora como el más ganador de Grand Slams (tiene 14 por 17 de Federer), es por las lesiones que lo han alejado periodos largos en varias temporadas. Este torneo de Wimbledon es una de sus máximas pruebas, quizá la definitiva para saber si tiene sentido seguir a este ritmo y a este costo.


EL SUFRIMIENTO, SU ESTANDARTE

Si algo caracteriza la carrera de Rafael Nadal es el sufrimiento. El dolor, casi tortura, que provocan las lesiones casi crónicas, la lucha férrea por superarlas. Sin duda alguna los triunfos más meritorios en la historia del tenis por lo que ha batallado para conseguirlos.

Va y viene en este campo, a veces superando diagnósticos fatales que lo han retirado. Para mantenerse vigente, el mallorquín nunca se relaja. Tiene un enorme compromiso con el tenis y con los tenistas, a menudo reivindicando los derechos laborales de éstos y estableciendo disputas con los más conservadores del circuito, como Roger Federer.

Tiene en María Francisca Xisca Perelló, su novia, al amor de toda su vida, una mujer discreta, alejada por completo de los reflectores. Y tiene también en su familia a su principal soporte, al grado de que su tío Tony, hermano de su padre, es y ha sido su entrenador.


ELÁSTICO Y TEMPERAMENTAL

Novak es una esponja que aprende y asimila lo mejor de los estilos de los grandes tenistas con los que ha tenido que alternar. Su juego en las líneas ha sido definido como maravilloso, pero lo que impacta es el dominio psicológico que ejerce en sus rivales, hecho fundamental en este deporte.

Como casi todos los balcánicos, mantiene un temperamento fuerte, un tanto caprichoso e irascible.

No le va nada bien la derrota y puede perder toda su simpatía cuando ésta se presenta. Mantiene una paternidad sobre Nadal, sabe cómo pegarle a la pelota cuando lo enfrenta. Se ve que nunca le tuvo el temor que el español generó casi en todos.

El estilo de Novak ha sido definido también como espectacular, pero robotizado, mucho más efectivo que elegante. Es un contragolpeador elástico que devuelve todo cuando está de vena.


SIMPATÍA Y RELAJAMIENTO

Novak es la completa antítesis de Nadal. Todo en él es relajamiento y gozo. Juega al tenis no para ganar, sino para divertirse. Cumple con el ideal del deporte: llegar al triunfo desde el placer.

Este alimento espiritual es quizá lo que lo ha mantenido como un profesional casi intocable para las lesiones. Pocos materiales ligados al tenis han tenido mayor impacto y difusión en redes sociales como YouTube como sus bromas e imitaciones a prácticamente todos sus colegas, hombres y mujeres, del circuito profesional. La que hace de la rusa Sharapova es imperdible. Al mismo tiempo es uno de los tenistas más queridos por sus compañeros, con los que no genera recelo alguno.

Su reciente boda con Jelena Ristic, difundida como uno de los eventos más importantes por las revistas de sociales de todo el mundo, ha contribuido a la idea de su madurez. Pese al glamour que genera, mantiene un perfil muy centrado en su carrera.