¡Novak se gradúa!
Shanghai, China.- El tenista serbio Novak Djokovic, número tres del mundo, derrotó el domingo al ruso Nikolay Davydenko por 6-1 y 7-5 y se alzó con la Copa de Maestros, el torneo que cerró la actividad de la temporada en el circuito de la ATP.
El serbio, que comenzó el año con la conquista del Abierto de Australia, jugó su mejor tenis de la semana en la final del torneo de Shanghái, donde además mejoró su imagen respecto de la edición anterior, cuando había perdido todos los partidos que jugó.
Djokovic, el primer serbio en ganar este torneo, embolsó 1,24 millones de dólares en premios y quedó a 10 puntos en el ranking del suizo Roger Federer, que fue eliminado en la etapa de grupos.
Djokovic, de 21 años, celebró la victoria besando la pista y tirando su raqueta y su camiseta al público, tras vencer a Davydenko en una hora y 42 minutos. Después de haber sido un modelo de inconsistencia toda la semana, Djokovic jugó de forma casi perfecta y ganó el primer set en poco más de media hora.
Davydenko, el número cinco del mundo que derrotó al británico Andy Murray para llegar a su primera final de una Copa de Maestros, fue doblegado por la potencia del joven serbio.
Pese a los intentos del ruso, Djokovic mostró respuestas para casi todo, por lo que no fue una gran sorpresa cuando el ruso de 27 años empezó a cometer errores en tiros simples.
Con la victoria, Djokovic sumó su cuarto título del año.
El campeonato que cierra la temporada se traslada a Londres la próxima temporada, después de cuatro años en el Qizhong Arena, en los suburbios de la capital financiera de China.
Djokovic, tercer jugador mundial, consigue así su cuarto título de un año que se acaba y en el que se ha consagrado como la gran alternativa al duopolio del español Rafael Nadal y del suizo Roger Federer, del que queda muy cerca en el ranking.
Arrancó agresivo. Era el favorito y a diferencia de otros, no rehúye la etiqueta. Atacó, martilló a su rival desde el inicio y sus piernas se movían con ligereza sobre la cancha del estadio Qi Zhong, dividido entre los que querían que ganara el serbio, el gran ídolo, o los que se ponían al lado del que a priori era el menos fuerte.
Djokovic se disparó 5-0 en 20 minutos ante un Davydenko impotente, frío y más preocupado por protestar las decisiones de los jueces. Seis puntos en cinco juegos era el balance del ruso, que en Shanghai buscaba el mayor trofeo de su carrera.
La táctica del serbio estaba funcionando mejor de lo previsto. Pocos rallies, puntos rápidos. Y casi todos a su favor. El ruso fracasaba en su intención de mover y mover al serbio como lo había hecho con Murray.
Djokovic mandaba. Un ángulo a derecha, un ángulo a izquierda, volea. Davydenko se estrenó y al game siguiente dispuso dos puntos de break que no aprovechó. El primer set point para el campeón de Australia le dio el 6-1.
Ante la posible aparición de la fatiga tras un largo año, lo mejor era acabar pronto.
El ruso comenzó el segundo set de otra manera: ganando su saque. El estadio Qi Zhong en pleno lo jaleaba. Los hinchas chinos querían ver más tenis.
Pero el puño en alto y los dientes apretados del serbio eran la imagen del partido. Tras una defensa agónica quebró a Davydenko para adelantarse 2-1. La superioridad de Djokovic ya no era tan apabullante.
La velocidad de juego se redujo y el partido se igualó, pero a pesar de todo, el serbio seguía por delante. Le bastaba con guardar su servicio. Y lo hizo con más facilidad que en el partido entre ambos en la ronda previa.
Davydenko salvó con un saque los primeros puntos de campeonato y obligó al serbio al menos a tener que ganar el Masters con su servicio. El ruso mostró su mejor nivel apoyado por el público chino, y el serbio, con una doble falta, concedió el primer break a su rival.
Djokovic apagó las ilusiones de los que querían más partido. Quebró de nuevo para 6-5 y no falló más con su saque. Tres puntos de campeonato seguidos. Una devolución a la red y la gloria en China.
La derrota aparentemente intrascendente contra el francés Jo-Wilfried Tsonga en la primera fase le impide al serbio acabar el año por delante de Federer como número dos mundial.
Pero Djokovic se puede consolar con los 1,24 millones de dólares por ganar en Shanghai, que en 2009 dará el relevo a una Londres rendida a Murray como sede del Masters de cierre del año.



