Debido al cansancio

Shangai es la duda para Nadal

Más cansado que hace doce meses, el tenista español sufre una lesión de tendinitis en la rodilla izquierda que hizo despedirse de los cuartos de final de París-Bercy, por lo que se estaría pensando su participación en el Masters de Shangai con miras a la Copa Davis.
Nadal necesita descanso y podría no asistir a Shangai. AP

Madrid, España.- ¿El Masters de Shanghai o la final de la Copa Davis? El español Rafael Nadal ya tiene decisión: la Copa Davis es prioritaria. El argentino Juan Del Potro, en cambio, está decidido a afrontar los dos desafíos.

"Lo ideal es estar bien para jugar la final de la Copa Davis", dijo hoy a dpa Toni Nadal, tío y entrenador del cuatro veces campeón de Roland Garros.

"Lo cierto es que si no juega en Shanghai llegará más descansado, física y mentalmente, a la Davis. Una de las razones para no ir es también esa. Si Shanghai fuera el último torneo de la temporada iríamos, claro, pero ir a Shanghai y quedar jodido para la final de la Davis no tiene sentido", añadió.

Nadal, de 22 años, sufre una tendinitis en la rodilla izquierda, una molestia crónica que de tanto en tanto se hace insoportable y lo obliga a bajar los brazos, como le sucedió el viernes al abandonar ante el ruso Nikolai Davydneko cuando perdía 6-1 en los cuartos de final de París-Bercy.

"Estoy un poco al límite, llego un poco justo", había advertido Nadal antes de debutar en París.

"Es el último esfuerzo, confío en llegar mejor preparado a lo que me queda", añadió el tenista, que se siente en peor forma que 12 meses atrás en el final de la temporada, una etapa del año en la que tradicionalmente sufre.

Del Potro, dos años menor y con mucha menos experiencia que el número uno del mundo, también llega al límite de sus fuerzas tras cuatro meses mágicos de su tenis.

"Hay que pedir al cielo que me ayude a clasificar al Masters. Si no es asi, por algo será", dijo a dpa el argentino tras ser derrotado por su compatriota David Nalbandian en los octavos de final de París.

El cielo escuchó a Del Potro, que pasó este fin de semana en Tandil, Argentina, junto a su familia por porimera vez en mucho tiempo. Los resultados de París determinaron que el argentino se suba en los próximos días a un avión para volar a Shanghai y jugar a partir del domingo próximo el Masters por primera vez en su carrera.

Mientras llega ese momento, Del Potro mira hacia abajo, a los dos dedos gordos de sus pies. Con una herida sin curar desde hace semanas -especialmente el derecho, en el que la uña ya no está-, Del Potro no dispone de los 15 días que necesitaría para curarse.

Ahí está la paradoja: jugar el Masters es toda una alegría para el argentino, que sin embargo no ignora que su gran desafío es la final de la Davis del 21 al 23 de noviembre ante España. Ya fue el héroe argentino en la semifinal ante Rusia, y necesita serlo en Mar del Plata si pretende ayudar a que su país gane por primera vez la Davis.

David Nalbandian, número dos del tenis argentino desde mañana, ya no tiene ese problema: su derrota de hoy ante el francés Jo-Wilfried Tsonga en la final de París-Bercy lo dejó undécimo en la "carrera de campeones" y fuera de Shanghai, un torneo que ya conquistó en 2005 y al que tenía muy pocas ganas de ir.

"Tengo los dos pies un poco mal, inclusive pensé en no presentarme a jugar la final", reveló tras la final el argentino. "Tengo líquido en una planta de un pie y una uña mal en el dedo gordo del otro", añadió.

De haber batido a Tsonga se habría ubicado séptimo. Un alivio en cierto modo para Nalbandian, porque su prioridad, claramente, es ganar la Copa Davis. Shanghai era un estorbo en ese camino.

Lo de Del Potro es más complejo. "Todo tiene su lado bueno y su lado malo. Una buena actuación en Shanghai le dará confianza, pero lo dejará más cansado", dijo a dpa Alberto Mancini, capitán del equipo argentino de Copa Davis.

Nadal lo sabe, y por eso no arriesgará: sólo irá a Shanghai si está al cien por ciento de su capacidad física. Y hoy, a dos días de subirse al avión, no es precisamente ésa la situación del número uno del mundo.

DPA