Medvedev lanza monedas a juez de silla en Wimbledon

El ruso fue protagonista del episodio insólito en el All England, por el que se enfrenta a una sanción disciplinaria, al arrojar monedas a la portuguesa Mariana Alves.

Daniil Medve
Daniil Medve (AFP )

LONDRES, Inglaterra

Daniil Medvedev afronta una sanción disciplinaria de la organización de Wimbledon después que un bizarro episodio con la umpire Mariana Alves terminó con el tenista lanzando monedas hacia la silla de la encargada del partido.

El ruso, que venía de ganarle al campeón del Abierto de Estados Unidos Stan Wawrinka, tuvo un momento de furia tras caer en cinco sets ante Ruben Bemelmans por la segunda ronda del torneo londinense.

Tras saludar a su rival, Medvedev agarró su billetera y tomó algunas monedas que lanzó a los pies de la silla del umpire. En la rueda de prensa posterior al encuentro fue bombardeado con preguntas sobre el episodio y se le consultó si dudaba de la integridad de Alves.

"Hice algo malo, me disculpo por mi actitud", dijo el jugador de 21 años, quien fue consultado sobre si creía que su rival había sido beneficiado. "No, no, para nada. Eso sería realmente estúpido. Lo que hice no tenía ningún significado especial".

"Hacía mucho calor, realmente no recuerdo lo que dije durante el partido".

Medvedev reconoció que se había sentido frustrado por un fallo de Alves en el quinto set y que cuando estaba juntando sus pertenencias tras el partido y vio su billetera, se le nubló la mente. "No sé por qué lo hice. Estaba frustrado por la derrota. A lo mejor algunas decisiones estuvieron equivocadas, pero eso puede pasar en el tenis".

"Estaba decepcionado e hice algo estúpido", remarcó.

Las autoridades del torneo podrían acusar a Medvedev de conducta antideportiva y el ruso podría ser sancionado con dureza si se demuestra que su accionar fue muy grave.

No es la primera vez que el joven Medvedev protagoniza un episodio de estas características durante un torneo. El año pasado ya fue descalificado de un challenger en Estados Unidos por hacer un comentario racista después de que el árbitro decidiera un punto a favor de su rival, el local Donald Young.