Marin Cilic sufrió, pero ganó

El croata venció al ucraniano Alexandr Dolgopolov en tres sets en la primera ronda del Abierto Mexicano de Tenis

Marin Cilic
Marin Cilic (EFE)

Acapulco

El croata Marin Cilic ya puede presumir un triunfo en Acapulco, después de derrotar al ucraniano Alexandr Dolgopolov en la primera ronda del Abierto Mexicano de Tenis por 6-3, 4-6 y 6-0.

El tercer sembrado participó en la edición anterior del certamen, pero fue sorprendido por el estadunidense Ryan Harrison en el debut.

Esta vez avanzó, a pesar que el sorteo lo complicó. Dolgopolov llegaba inspirado tras coronarse en Buenos Aires y llegar a cuartos en Río de Janeiro, y recibir el wild card de la organización.

El croata arrancó con la marca de la casa, un poderoso saque que lo puso arriba en el marcador; Alexandr era más agresivo, pero era borrado de la cancha cuando su rival servía.

El ritmo lo dictaba el ucraniano, mientras Cilic esperaba paciente por su oportunidad.

Era un choque de estilos, la movilidad de Dolgopolov y la potencia de Cilic. El tercer sembrado concedió la primera posibilidad de quiebre, pero la frenó con un buen saque, para ponerse 4-3.

En el siguente game, Alexandr se complicó con un 30-30 y su rival consiguió el break al subir a la red.

Era lo que necesitaba para llevarse la manga 6-3.

El segundo set siguió un guión parecido, Marin apostaba a su servicio y a los errores del ucraniano, y Dolgopolov al desgaste de su rival.

El campeón de Buenos Aires estaba mejor, pero Cilic no abría la puerta, hasta que con la pizarra 5-4 para su adversario, concedió tres oportunidades de rompimiento y Alexandr se llevó el capítulo a la segunda.

Pero Dolgopolov es capaz de lo peor y lo mejor. Lo mismo comete errores no forzados en fila, que muestra slices o devoluciones imposibles, y a veces eso le ocurre entre un set y otro.

Aunque inició inspirado el tercero, eso solo le sirvió para estar 30-30 con su saque, Cilic sabía que era el momento de ir por el partido y consiguió el rompimiento.

Luego mantuvo su saque y dejó que los errores de Dolgopolov hicieran el resto. El ucraniano concedió otro quiebre con una doble falta y el partido le quedó cuesta arriba.

No hubo más historia. El prometedor inicio de Dolgopolov en el tercer episodio se diluyó de inmediato, a pesar del apoyo de la gente que llenó el GrandStand, y se despidió del torneo con un 6-0.

El tercer sembrado, con menos luces que los dos primeros, ya ganó en Acapulco.

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