El regreso a la gloria de Mirjana Lucic-Baroni

La tenista croata se mantuvo alejada por varios años del circuito profesional debido a problemas de violencia intrafamiliar; la noche del martes se metió a las semifinales del Abierto de Australia, 20 años después de haber ganado el torneo como juvenil

Mirjana Lucic-Baroni, tenista croata
Mirjana Lucic-Baroni, tenista croata (Reuters)

Ciudad de México

Lucic-Baroni tenía doble match point para dejar en el camino a Pliskova y no dudó un segundo en aprovecharlo, la croata sirvió a la derecha de la checa y ésta no pudo devolver la bola que terminó estrellada en la red. En ese momento, Mirjana había dado un paso más en Melbourne, su primera reacción fue persignarse y sonreír hacia la grada, rápidamente se dirigió a la red y saludó a su rival, lo que vino segundos después, quedará plasmado por siempre en la memoria de los amantes del tenis que presenciaron ese momento.

Mirjana se dirigió al centro de la cancha; con la raqueta en la mano izquierda y con un puño en señal de victoria en la mano derecha miró al cielo, y tras ponerse de rodillas, se persigno nuevamente y rompió en llanto. La emotiva celebración iba más allá de la clasificación a ‘semis’, las lágrimas simplemente demostraban que, a través del deporte, la veterana de 34 años había logrado superar todo, pues como ella misma señaló: "nunca hubiera soñado con volver a estar aquí otra vez. Jamás olvidaré este día”.

Lucic-Baroni ha tenido que trabajar más que nadie para llegar a esta instancia, la croata comenzó su carrera muchos años atrás, en 1997, y a pesar de que pintaba como una de las grandes promesas del tenis, la vida se encargó de separarla de las pistas por un tiempo. Hace 20 años Mirjana derrotó en la categoría juvenil de Australia a Marlene Weingartner y se consagró campeona, dos años más tarde tuvo la oportunidad de jugar con la histórica Martina Hingis, y en la modalidad de dobles lograron el campeonato en las pistas de Melbourne. Para 1999 la croata tenía a penas 17 años y ya había sorprendido al mundo tras colarse a las semifinales de Wimbledon, pero tiempo después todo comenzó a cambiar.

Poco a poco la tenista comenzó a decaer en sus actuaciones, al grado de que prácticamente desapareció del circuito, y aunque por mucho tiempo fue un misterio el motivo, una entrevista al diario croata Slobodna Dalmacija en 2006 reveló la verdad. Lucic- Baroni había tenido que huir a Estados Unidos con su madre y hermanos debido al maltrato físico que recibía por parte de su padre Marinko Lucic, quien fue decatleta olímpico de la antigua Yugoslavia y que, además, era su entrenador.

Entre otros relatos, Mirjana reveló cómo su padre tras un torneo en Milán la encerró en el baño y golpeó por 40 minutos con un zapato, también denunció que todas las ganancias que había obtenido en el tenis habían sido ultrajadas. Marinko negó todo y en su defensa aseguró que "si alguna vez le di una cachetada fue sólo por su comportamiento, siempre hice lo que creí que era mejor para ella”.

Ya en Estados Unidos comenzó a entrenar en la escuela de Nick Bollettieri en Bradenton, Florida, aunque su situación económica y legal aún era complicada. Por mucho tiempo batalló para volver al circuito, e incluso, en alguna entrevista relató que “llegó a jugar por 55 dólares por partido ganado”.

En 2011 contrajo matrimonio con Daniele Baroni y coincidentemente sus resultados en el tenis comenzaron a mejorar. En el US Open de 2014 logró calificar hasta los octavos de final y se coronó en Quebec, ese mismo año regresó al top 100 de la WTA, tras 15 años de no figurar.

Hoy la noticia en Australia no es que la número 79 del mundo haya dejado en el camino a la número tres en la segunda ronda, o que en los cuartos de final echó a una de las favoritas en el torneo; hoy la noticia es que Mirjana Lucic-Baroni está de regreso 20 años más tarde, y que la madrugada de este jueves enfrentará a Serena Williams por un pase a la final en Melbourne. 

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