Santiago y Ferrer se 'embarcan' en el Buque Cuauhtémoc

Los tenistas David Ferrer y Santiago González visitaron las instalaciones de la Marina en Acapulco, para comenzar con las actividades del Abierto Mexicano

David Ferrer y Santiago González visitaron las instalaciones de la Marina en Acapulco
David Ferrer y Santiago González visitaron las instalaciones de la Marina en Acapulco (Iván López )

ACAPULCO, México

Las actividades del Abierto Mexicano de Tenis arrancaron con un partido muy especial, entre el campeón defensor, el español David Ferrer, y el local Santiago González, aunque no fue en alguna de las canchas del complejo Mextenis, sino en una locación de lujo, las instalaciones de la Marina en Acapulco.

En la Octava Región Naval de la Secretaría de Marina-Armada de México en el puerto, y con el Buque Escuela Cuauhtémoc como testigo, el ibérico y el mexicano dieron comienzo de forma oficial al certamen.

Aterrizaron en helicóptero, y después de recibir la bienvenida por parte de los marinos, caminaron hasta el muelle, donde después de presenciar algunas maniobras en el barco, compartieron algunos peloteos.

Después fue el turno de subir al Buque Cuauhtémoc, donde les explicaron algunas de las labores, mientras ambos tenistas hacían preguntas sobre la embarcación.

"Esta visita es una nueva experiencia, nunca había estado en la Marina de Acapulco y lo disfruté mucho, sobre todo conocer cosas, estar dentro del barco, conversar con ellos y que te expliquen un mundo diferente al tuyo, siempre es bueno", contó Ferrer, quien se llevó varios recuerdos con las fotografías tomadas con su celular.

En esos minutos dentro del barco, los marinos explicaron algo de la historia del buque, que fue construido en Bilbao, España, en 1981.

"Estuvimos hablando que los marinos se iban siete meses a navegar, que eran alrededor de 150 a 250 tripulantes, pasaban muchas anécdotas y el barco tiene un vínculo con España", agregó David.

Por su parte, el mexicano Santiago González, quien competirá en el dobles varonil, también se mostró feliz por la experiencia, después de jugar con Ferrer y conocer un poco más sobre la Marina.

"Es muy bonito regresar a Acapulco y hacer este tipo de actividades, volver al barco, había venido en 2012 y lo veo mejor que antes, lo tratan muy bien, porque tiene varios años, y estoy encantado con las historias que nos contaban los marinos".