Nadal llega a Barcelona sin ansiedad

Nadal llegó al torneo que organiza su club tras una derrota en dos sets ante Djokovic en las semifinales del torneo de Montecarlo.

Rafael Nadal entrena en Barcelona
Rafael Nadal entrena en Barcelona (AFP )

BARCELONA, España

Tras un inicio de temporada marcado por la "ansiedad", el español Rafael Nadal llegó a Barcelona con la sensación de que encontró el camino para acercarse a su mejor tenis y plantarle cara al serbio Novak Djokovic.

"Novak es ahora el mejor tenista del mundo, sin duda alguna, lo demuestra con todo lo que ha ganado, y yo tendré que recuperar un nivel muy alto para poder plantarle cara", aseguró hoy Nadal en Barcelona, donde el miércoles debutará en el trofeo Conde Godó.

Nadal llegó al torneo que organiza su club tras una derrota en dos sets ante Djokovic en las semifinales del torneo de Montecarlo. A pesar del resultado, el español aseguró que su confianza creció en el Principado.

"He tenido ansiedad, pero en Montecarlo ya me sentí bien y ahora estoy con la confianza de que voy a estar bien", señaló el número cuatro mundial.

"Me siento bien, con ilusión de intentar hacer un buen torneo aquí. Tenística y mentalmente, estoy mejor preparado que hace unas semanas y mi objetivo es intentar dar continuidad a una línea que creo que es la adecuada", prosiguió el nueve veces campeón de Roland Garros.

El torneo parisino y la posibilidad de un nuevo enfrentamiento con Djokovic, a quien venció en la final del año pasado, se perfilan en el horizonte. Nadal, sin embargo, pide tiempo.

Tiempo para consolidar su físico y su juego y no volver a sentir la ansiedad del querer y no poder que le atenazó en el primer tramo de la temporada, cuando sufrió varias derrotas inesperadas.

"Lo lógico es que haya un proceso, pero en mi caso parace que tengo que estar luchando por todo desde el principio", se justificó Nadal con el gesto de contrariedad que habitualmente exhibe su rostro.

"El año pasado fue complicado y accidentado porque pasó lo que pasó en Australia, la muñeca y, luego, las ganas de querer hacerlo bien son muy grandes y eso puede crear ansiedad, si las cosas no salen como uno querría", explicó el ganador de 14 Grand Slam, en una sala repleta de periodistas ansiosos de conocer su estado.

La ilusión y las ganas, aseguró Nadal, siempre estuvieron ahí. El tenis, el físico y el autocontrol de las siempre elevadas expectativas están en el camino.

"Lo que me importa ahora no es Roland Garros o si este torneo me puede servir para preparar aquél o el siguiente, sino tener la máxima concentración para hacerlo lo mejor posible aquí e ir consolidando mi juego", afirmó el ex número uno.

"El Godó, Madrid y Roma son torneos lo suficientemente importantes por sí solos, independientemente de que luego se ganen o se pierdan", añadió.

Nadal había reconocido en Montecarlo, donde estrenó nueva raqueta, que la temporada alcanza un "momento muy importante" para él, todo un especialista sobre la arcilla, y que necesitaba hacer un "click para volver a ser competitivo al cien por ciento".

Barcelona, con contendientes como el japonés Kei Nishikori -vencedor el año pasado-, los españoles David Ferrer y Fernando Verdasco y el croata Marin Cilic, entre otros, pondrá a prueba si lo hizo ya.

De momento, la nueva raqueta le dio una de cal y otra de arena: "un pelo más de efecto" al golpear al bola y, en contrapartida, "perder un pelo más el control".

"En general, me sentí bien con ella, pero no creo que la raqueta sea un factor cambiante en la mejora de Montecarlo, sino lo mental y lo físico", afirmó Nadal.

Con Roland Garros y Djokovic en el horizonte, el ex número uno pide tiempo para volver a ser el viejo Nadal.