Djokovic, héroe nacional de Serbia

Fue campeón del mundo por primera vez a los 24 años, en 2011, temporada en que la que comenzó su ascenso imparable 

Novak Djokovic
Novak Djokovic (Reuters )

BELGRADO, Serbia

Novak Djokovic ha alcanzado la categoría de héroe nacional de Serbia tras su éxito en la gira asiática, donde ha logrado por tercera vez el doblete Pekín-Shanghái y ha situado una distancia abismal entre sus perseguidores en la lista mundial de tenis.

"Djokovic, líder indiscutible de China", indica hoy el diario Danas. "En este momento se encuentra solo en su propia liga, que las ambiciones de pocos pueden alcanzar", señala Politika, sobre el tenista de 28 años al que considera héroe nacional.

Pese a tanto éxito y tanto desafío profesional, el tenista serbio asegura que ahora lo que más le importa es su hogar y pasar tiempo con su familia, su mujer Jelena Ristic, y con su hijo Stefan, que este mes cumplirá un año.

"La constancia, la pasión, la dedicación, el deseo de ser fiel a la rutina diaria", es como describió él mismo recientemente la fórmula de su éxito.

Dijo también que durante toda su carrera ha intentado encontrar "el equilibrio y la fórmula" para mantener el alto nivel de juego que ahora exhibe. Y como la fórmula funciona, Djokovic seguirá trabajando con el actual responsable de su cuerpo técnico, el ex tenista alemán Boris Becker, y con su inseparable Marian Vajda.

Su primera entrenadora, Jelena Gencic, fue la primera que se dio cuenta de su talento cuando el jugador de Belgrado contaba solo seis años, y ella le animó a continuar con el tenis. Gencic siempre ha elogiado la constante disposición de Djokovic para entrenarse y aspirar a mejorar.

Fue campeón del mundo por primera vez a los 24 años, en 2011, temporada en que la que comenzó su ascenso imparable, que, según indicó en varias ocasiones, y de lo que habla en el libro autobiográfico "Serve to win", se debe en parte a las modificaciones de su dieta, que no contiene gluten.

Pero Djokovic recalca que su éxito se debe a la importancia del apoyo de su familia. "He tenido la suerte de que en toda mi infancia he gozado del apoyo de la familia. Ellos confiaban en mí y soñaban junto con mí".

Por eso, se decidió también a ayudar a otros niños "a vivir sus propios sueños", a través de la fundación que lleva su nombre y que se dedica a facilitar a los niños necesitados y vulnerables el acceso a la educación preescolar, entre otras iniciativas.

"En mi corazón están todos los niños en peligro que sufren por falta de alimentación adecuada, de educación, por enfermedades o por la pérdida de los padres", cuenta Djokovic en la página web de su Fundación.

Este embajador de Buena Voluntad de la Unicef suele visitar centros preescolares en Serbia, y recientemente se desplazó en Belgrado a un centro de acogida a niños refugiados de Siria, Irak, y Afganistán que huyen de la guerra y la miseria en sus países, y tratan de llegar a la Europa rica.

Para muchos niños y jóvenes en Serbia, "Nole", es un ídolo que les inspira dedicarse al tenis, un deporte que se ha popularizado en un país donde tradicionalmente se prefería el fútbol y el baloncesto.

Ahora, no hay quien le tosa a Novak Djokovic. Con su triunfo el domingo en el Máster 1000 de Shanghái, el serbio casi dobla en puntos al segundo clasificado en la ATP, Andy Murray, al que saca 8.035 puntos, una distancia que se presenta inalcanzable para sus rivales y confirma que está en la cima de su carrera.

Shanghái ha supuesto su quinto Master 1000 en lo que va de año. Ya tuvo esa marca en 2011, por lo que se convierte en el primer jugador en acumular tal racha de triunfos en dos temporadas.

Su primer puesto en la ATP está respaldado con una cifra récord: 16.785 puntos que le coloca a años luz de los demás en la clasificación mundial. Y su diferencia puede crecer aún más si en noviembre gana en París su sexto Master 1000 del año. Preparándose así a conciencia para las Finales ATP de Londres.