Petra Kvitova levantó su segundo cetro de Wimbledon

La checa tuvo una majestuosa actuación y acabó con las esperanzas de Eugenie Bouchard, de convertirse en la primera canadiense en ganar un Grand Slam, con una victoria por 6-3 y 6-0

Londres, Inglaterra

La tenista checa Petra Kvitova, sexta del mundo, arrolló a la canadiense Eugenie Bouchard por 6-3 y 6-0 y ganó el segundo torneo de Wimbledon de su carrera.

Kvitova necesitó sólo 55 minutos para ganar, en la que fue probablemente una de las finales más cortas de la historia en el césped del All England Club.

DOS TÍTULOS DE WIMBLEDON ya tiene Petra Kvitova

Pronto quedó claro que la final le llegó un poco temprano a Bouchard, quien hace sólo dos años ganó el torneo de juniors. Entre aquel día de 2012 y este sábado, una victoria en el torneo de Nuremberg.

Al tercer juego, cuando Kvitova estaba a punto de romperle el servicio por primera vez, Bouchard empezó a dar las primeras muestras de descontento con su juego.

En sólo 32 minutos la checa se había anotado la manga, por 6-3, con una única noticia esperanzadora para la canadiense: la ruptura del servicio de su rival en la única ocasión de la que dispuso.

Pero el segundo set fue todavía más sangrante para la canadiense, quien ni siquiera pudo ganar un solo game para salvar el honor ante una pletórica Kvitova, quien superaba constantemente a su rival con sus golpes fuertes y profundos.

Kvitova y Bouchard se habían enfrentado sólo en una ocasión, con victoria para la primera.

Al contrario que en el circuito masculino, el femenino sí ha vivido su relevo generacional, y la de este sábado era la primera final de un torneo del Grand Slam con dos jugadoras nacidas en los años 1990.

De hecho, Kvitova fue la primera jugadora nacida en esa década en ganar un torneo mayor cuando se impuso en Londres en 2011.

Bouchard perdió la ocasión de celebrar con una victoria su encuentro con la persona a la que le debe su nombre, la princesa Eugenia de York, nieta de la reina de Inglaterra, quien acudió a la final.

La madre de la canadiense, una enamorada de la familia real británica, le puso su nombre en honor a la hija del príncipe Andrés.