David IV de Acapulco; Ferrer venció a Nishikori

El tenista español igualó a Thomas Muster como el máximo ganador del Abierto Mexicano después de vencer en dos sets al japonés Kei Nishikori

ACAPULCO

David Ferrer ya tiene su póker. El español, junto a Thomas Muster, es ya el máximo ganador en la historia del Abierto Mexicano, su segunda casa, con cuatro títulos. El español venció en la final al japonés Kei Nishilori con contundencia en dos sets 6-3 y 7-5 para consagrarse de nuevo en Acapulco.

El de Jávea es el primero en imponerse en las dos superficies del torneo. Fue tricampeón en arcillla y es el segundo triunfador en cemento, después de Grigor Dimitrov. Tiene ya ese cuarto título que le negó Rafael Nadal hace dos años.

Ferrer corona así un inicio de temporada de ensueño, con su tercer trofeo del 2015 y una marca de 18-1, su única derrota fue ante Nishikori en Australia y ayer se vengó.

El duelo era de altos vuelos. Se enfrentaban el cinco del mundo, que a partir del lunes será cuarto, y el nueve, un enfrentamiento digno de un ATP 500.

De inicio el japonés tuvo dos oportunidades de break, pero Ferrer las salvó con un saque, su aliado todo el partido, y una derecha angulada. Kei perdonó y pagó las consecuencias.

En el cuarto juego del primer set, El León tuvo su chance y no la dejó escapar. El asiático, por momentos muy errático, falló una bola sencilla cerca de la red y cometió doble falta para regalarle tres opciones de quiebre a su rival, salvó una, pero en la segunda se condenó.

El ibérico salió en su día, sobre todo con el saque y la derecha, pero le dio opciones al primer sembrado de regresar, y éste las desperdició.

Nishikori rompió hasta el sexto intento en la manga, en el séptimo game, pero Ferrer no se intimidó y respondió de la misma forma para mantener la ventaja. David sirvió para el episodio y de nuevo el saque y la derecha dejaron inmóvil al primer sembrado: 6-3.

Las mil vidas del León

Para el segundo set se esperaba al mejor Nishikori, ese que dominó a los rivales toda la semana y que tiene infinidad de recursos. Pero olvidó que en sus siete triunfos anteriores sobre el español le debía ganar todos los puntos dos veces, porque el español siempre llega.

En cambio, el Kei fallón del primero reapareció para regalarle el quiebre en el game inicial del set. Ferrer mantuvo su saque y consiguió otro rompimiento para ponerse arriba 3-0, la historia de las semifinales ante Ryan Harrison, cuando cerró con dos 6-0, parecía repetirse. Sin embargo, Nishikori no podía dejar esa imagen. Rompió en el cuarto y en el octavo juego para igualar 4-4.

Pero David siempre tiene una vida más y volvió a quebrar con otro error no forzado de su rival. Ferrer servía para el partido, pero pareció olvidarse de las tres victorias anteriores en Acapulco, porque falló a la hora de cerrarlo y permitió otra igualada 5-5. 

Nishikori venía al servicio sin nada que perder, debía mantener su saque y asegurarse al menos el tie-break que podría resucitarlo. No obstante, con el peligroso 30-30, Ferrer consiguió de nuevo la oportunidad de quiebre, la concretó con un globito que Kei intentó bajar sin éxito. 

De nuevo Ferrer se regalaba la posibilidad de sacar para coronarse en Acapulco. La gente, que estuvo de su lado durante todo el torneo, se volcó a apoyarlo.

Primero Nishikori dejó la pelota en la red, luego Ferrer se apuntó un tiro ganador, y con el enésimo buen saque del duelo consiguió doble match-point. Esta vez no falló, una derecha al mejor estilo del nueve del mundo fue incontestable para el japonés. 

Ferrer esperó paciente para celebrar, saludó a su rival y entonces sí desató el festejo. Primero se llevó los brazos a la cabeza, luego se arrodilló y alzó los dos puños, antes de agacharse y reflexionar por algunos segundos su éxito, para volver a celebrar con la gente que le aplaudió de pie.

“Es mi cuarto título, tengo tres en arcilla y ahora uno en cancha dura, he igualado a Thomas Muster, y estoy muy orgulloso de haberlo conseguido”, señaló en la premiación. Y como no podía ser de otra forma en el torneo que más veces ha ganado junto a Auckland prometió: “Espero volver siempre”.

David ya tiene su lugar asegurado en la historia del Abierto Mexicano, es el máximo ganador, y sin importar el tipo de superficie es el Rey de Acapulco.