Azarenka y Ferrer conviven con niños

Las estrellas del Abierto Mexicano vivieron una mañana diferente, y dieron algunas clases de tenis en Acapulco

Niños en Acapulco convivieron con las estrellas del Abierto Mexicano
Niños en Acapulco convivieron con las estrellas del Abierto Mexicano (Iván López)

Enviado, Acapulco, Gro.

Un día después de despedirse del Abierto Mexicano de Tenis, las máximas estrellas de la edición 23 del torneo, la bielorrusa Victoria Azarenka y el español David Ferrer, convivieron con alrededor de 250 niños de varias escuelas de Acapulco, fungieron como maestros de lujo y se despidieron con una sonrisa.

En el tradicional Kid's Day que cada año prepara la organización, las dos figuras volvieron a la cancha principal del complejo Mextenis.

Todo comenzó en punto de las nueve de la mañana, cuando los niños aguardaban en la pista por los tenistas, mientras bailaban, saltaban y lanzaban las pelotas de tenis por el complejo.

La primera en llegar fue la bielorrusa Victoria Azarenka, quien de inmediato atrajo las cámaras y a todos los niños, que rompieron las filas que hacían para jugar, para ver de cerca a la ex número uno del mundo.

Vika, quien se marchó del torneo por una lesión en la muñeca izquierda, protegió en todo momento la parte afectada, y aunque disputó algunos puntos con los niños, nunca usó esa mano. Recibía las pelotas con la raqueta en la mano derecha y después de botarlas, se las lanzaba a los niños y con una sonrisa esperaba las devoluciones.

Tras algunos minutos de fungir como maestra improvisada, fue el turno de las fotografías, y la bielorrusa posó con los cientos de invitados al Estadio, e incluso con Bob Esponja y su amigo Patricio.

Fu el turno de la siguiente figura, el español David Ferrer, quien también apareció en la cancha de cemento, dispuesto a pasar una mañana diferente.

La caída ante Alexandr Dolgopolov en la segunda ronda del certamen provocó que en lugar de preparar el partido de cuartos de final, participara en esta convivencia.

Ferrer se mostró amable y cariñoso con los niños, también disputó algunos intercambios, mientras los felicitaba por hacer buenos tiros.

Incluso el español se sentó junto a los niños y posó para los fotógrafos. "Todo esto es por lo que jugamos, así que estoy contento de pasar un rato con ellos", señaló el número ocho del ranking mundial. "Estoy muy agradecido con el trato del público siempre que he venido, fue una lástima (la derrota ante Dolgopolov), y nada más, a pensar en los siguientes torneos y ojalá pueda venir a Acapulco algunos años más".

A las 10 de la mañana era el momento del desayuno para los niños, quienes tras recibir algunos autógrafos de Ferrer, corrieron para tomar los alimentos.

La convivencia le devolvió la alegría a David: "Con el torneo siempre me voy contento, el trato es más que excelente, respecto a mi juego con un buen sabor de boca, no, pero estoy bien, tranquilo y feliz".