Diez días que cambiarán la relación entre tenis y apuestas

El 18 de enero ha sido una fecha clave para el mundo del tenis, fue este día cuando una investigación hecha por BBC y Buzzfeed puso en entre dicho la pureza de los resultados del deporte blanco 

El tenis marcado por el arreglo de partidos
El tenis marcado por el arreglo de partidos (DPA)

MELBOURNE, Australia

En las catacumbas del estadio Rod Laver de Melbourne no se hablaba de otra cosa. "¿Lo has visto?", preguntaba uno. "Sí, y pone que hay campeones de Grand Slam", respondía otro. La mañana del 18 de enero de 2016 marcó el inicio de diez días frenéticos que cambiarán la relación entre el tenis y las apuestas.

Las investigaciones de la BBC y BuzzFeed despertaron un fantasma que hacía tiempo que estaba dormido, los arreglos de partidos y las apuestas.

Y desde las revelaciones periodísticas hasta que las autoridades del tenis decidieron sentar las bases para modernizar su programa anticorrupción en busca de más transparencia, transcurrieron diez días en los que ocurrió de todo: hubo duras declaraciones, desmentidos, tensión, preguntas incómodas, reacciones explosivas, debates, investigaciones y hasta la sospecha de un partido de dobles mixto amañado.

"¿Por qué la gente va a ver los partidos?", se preguntó el suizo Roger Federer. "Pues porque no sabe el resultado. Mientras no se sepa, el juego seguirá siendo algo emocionante para los tenistas y los aficionados. En el momento en que se sepa de antemano, no habrá ninguna razón para estar en el estadio", opinó el campeón de 17 Grand Slam.

Pero, ¿por qué el tenis es uno de los deportes más expuestos a los posibles amaños? Las razones principales son dos: es individual y mueve mucho dinero.

Sin embargo, a pesar de los millones que se manejan, hay cientos de jugadores que no cubren gastos con los premios que ganan, y ésa es la gran grieta que aprovechan las mafias. El objetivo de los criminales es pagar a tenistas para que pierdan partidos a cambio de jugosas sumas de dinero. Pero el ascenso de las apuestas online en directo en los últimos años plantea un nuevo problema, y es que ya no hace falta que haya una mafia detrás: un jugador puede pactar y cometer a propósito cierto error en un momento determinado.

Y es que el tenis ofrece infinidad de estadísticas -aces, dobles faltas, winners, errores no forzados, voleas, breaks...- para apostar. Además, se añade el hecho de que es un deporte individual. Es decir, el jugador es el único que tiene el control de su raqueta. Si quiere colocar la pelota en la línea, puede que lo consiga o no, pero si su intención es enviarla fuera del rectángulo o a la red, la probabilidad de éxito es mucho mayor.

"Creo que se pueden hacer unas 68 apuestas diferentes en un partido de tenis. Más de la mitad en directo. Ello aumenta las posibilidades de que la gente organice cosas que son difíciles de vigilar", dijo en Melbourne Philip Brook, el máximo responsable de la Unidad de Integridad del Tenis (TIU), uno de los organismos acusados por la BBC y BuzzFeed de no actuar ante las manipulaciones. El otro es la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP), que dirige los destinos del circuito masculino.

Los medios de comunicación aseguraron que 16 jugadores que estuvieron en el "top 50" en la última década, algunos de ellos campeones de Grand Slam, son sospechosos de haber perdido encuentros a propósito. Pero no publicaron pruebas: "Hemos decidido no nombrar a los jugadores porque, sin acceso a su teléfono, cuentas bancarias o documentos de sus ordenadores no es posible determinar si los jugadores actuaron de forma personal en el arreglo de partidos".

El informe cayó como una bomba en el primer Grand Slam del calendario: disparó las especulaciones, los comentarios dentro del vestuario sobre el tema se hicieron habituales y los nervios de los dirigentes crecieron. La ATP y la TIU intentaron calmar los ánimos a las pocas horas de que se conocieran las acusaciones al rechazarlas de forma vehemente en una conferencia de prensa conjunta.

"Hay psicosis", admitió el español Daniel Gimeno-Traver en una de las pocas ruedas de prensa que escaparon de la vigilancia constante de la ATP, que recomendó a los jugadores sobre lo que deberían responder en caso de ser preguntados.

El número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, reveló no obstante que le intentaron sobornar en 2007, al parecer con 200.000 dólares. "No me contactaron directamente. Me contactaron mediante gente que trabajaba conmigo en aquel entonces. Por supuesto que lo rechazamos", contó el balcánico.

Por Internet circularon varias listas con nombres e incluso se llegó a mencionar a Lleyton Hewitt como sospechoso. "Creo que no le regalaría un punto ni a su madre", bromeó a pesar de lo serio de la situación el presidente de la ATP, Chris Kermode, sobre el ex número uno que se retiró en Melbourne.

Había listas, había indicios, pero ningún nombre. "Quiero escuchar nombres, o al menos algo concreto sobre lo que poder debatir", pidió Federer. Pero no los hubo.

Jugador habitual de torneos challenguer, el argentino Guido Pella tiene una opinión firme sobre los arreglos: "No lo van a poder parar nunca y creo que no me puedo equivocar".

"Es muy fácil, muy fácil, arreglar un partido en un torneo chico. Podés apostar a una doble falta. Yo hago una doble falta cuando quiero. Y si yo apuesto a que voy a hacer dos dobles faltas por game de aquí a que termine el partido, las voy a hacer. Porque es muy fácil", añadió el sudamericano, que dijo sin embargo no saber nada de posibles amaños.

La solución, según el veterano español Feliciano López, sería prohibir las apuestas. "A mí me parece injustísimo que se pueda apostar en un partido de tenis o de fútbol. Resulta que tú ganas dinero de lo que yo esté jugando ahí a 40 grados", explicó.

Pero no parece que sea posible hoy en día, con muchos torneos de tenis patrocinados por casas de apuestas. Y mientras Melbourne Park está lleno de carteles de William Hill, una de las más importantes del mundo, las autoridades del tenis prohiben a los jugadores ser auspiciados por casas de apuestas. "Es hipócrita, no lo entiendo", criticó Andy Murray, número dos del mundo.

Por si faltaban ingredientes, "The New York Times" aseguró que dos casas de apuestas registraron movimientos inusuales de dinero en un partido de dobles mixto, lo que sería un indicio de que estaba manipulado. El principal sospechoso del encuentro, el español David Marrero, explicó su mal juego con una lesión de rodilla.

En el torneo se comenzó a respirar entonces un ambiente de sospecha continua y las dobles faltas y los errores no forzados se analizaban con lupa.

"Está el tema de moda y cada vez que uno pierde.... Si perdés ajustado, lo armaste (arreglaste con el rival). Y si perdés fácil, lo tiraste. Se le da manija a todo", señaló el urugayo Pablo Cuevas.

Él y su pareja de dobles, el español Marcel Granollers, dejaron claro que la TIU está lejos de controlar a todos los tenistas.

"¿Les contactó alguna vez la TIU?", les preguntaron. "¿El qué?", respondió el español. "No sé ni de qué me hablás", añadió el urugayo. "De la Unidad de Integridad del Tenis, la que se encarga de investigar los amaños", intercedió el periodista. "No sabía ni que se llamaba TIU", concluyó Granollers.

En un intento por rebajar la tensión, los máximos organismos del tenis, con ATP, federación internacional (ITF) y circuito femenino (WTA) a la cabeza firmaron un acuerdo para que un comité independiente revise el trabajo de la TIU.

Con las apuestas creciendo año a año, con un legislación diferente prácticamente en cada país, con torneos semanales de todos los niveles y con intereses cruzados por todas partes, el incontrolable fenómeno de las apuestas y el arreglo de partidos sigue muy vivo.

El legendario ex tenista australiano John Newcombe, campeón de siete grandes, lo definió así: "Es como un cáncer. Si no lo paras, se expande".