Abierto de Acapulco, un torneo blindado

A pesar de lo que sucede en el estado de Guerrero, las medidas de seguridad del Abierto Mexicano se mantienen respecto a los últimos años, y la única novedad es la presencia de la Gendarmería 

ACAPULCO, Guerrero

Como cada año, uno de los retos para la organización del Abierto Mexicano de Tenis es la seguridad. Frente a un último año complicado en Guerrero por la violencia, el torneo vuelve a ser un búnker, alejado del bullicio del resto de Acapulco y de los problemas del estado.

El acceso al complejo MexTenis está controlado. Las instalaciones se ubican en el Hotel Fairmont, por lo que el primer control es desde la entrada, cuando un equipo de seguridad del recinto da el paso a los automóviles. Después, la entrada a las canchas es por dos vías.

La primera entrada está del lado de la calle, ahí, una camioneta de la policía estatal con la leyenda de Grupo de Operación vigila que se mantenga el orden, después a los asistentes se les corta el boleto, se les revisa las bolsas en una mesa, impidiendo la entrada de alimentos u objetos peligrosos, y después cada persona pasa por el detector de metal; este control lo realiza la seguridad del evento, ante la mirada de tres integrantes de la Gendarmería.

El otro acceso es por el lado del hotel, ahí también hay tres elementos de la Gendarmería, y el proceso es el mismo que en la puerta de la calle.

Una vez dentro hay cinco integrantes de la Gendarmería vigilando la zona de comida y patrocinadores, y en el estadio tres elementos de seguridad privada custodian el acceso de los jugadores, las medidas de cada año en el torneo.

"Llevamos trabajando en Acapulco ya 15 años, y en los últimos ocho que se ha disparado este tema de la seguridad hemos trabajado muy de la mano con el gobierno federal, estatal, municipal, aparte de lo que nosotros hacemos, hoy sumamos a la Gendarmería; ha habido simplemente un esquema acorde a las circunstancias, estamos tranquilos, queremos que prevalezca un ambiente familiar, cordial, que la gente disfrute que está en un lugar junto al mar, viendo el mejor tenis del planeta", afirmó para La Afición el director del torneo, Raúl Zurutuza.

A pesar de lo que ha sucedido en el estado en los últimos meses, no se cambió el sistema de los últimos años. "No, porque es un lugar que ya está muy acotado, lo conocemos muy bien, hay ciertos puntos neurálgicos, pero que siempre se han cuidado con mucho esmero, con responsabilidad, estamos muy tranquilos en ese aspecto", reiteró el directivo.

CUIDAN A LOS TOP

Como cada edición del certamen, los jugadores sembrados son vigilados por dos elementos de seguridad privada que los custodian a donde vayan, sea la cancha de entrenamiento, a las entrevistas o simplemente en el trayecto del Estadio al hotel, como es el caso de Kei Nishikori, David Ferrer, Maria Sharapova y Grigor Dimitrov.

"También en ese aspecto estamos tranquilos, cada uno de los tenistas top tiene su dispositivo, se mueven diferente y en ese sentido son jugadores muy profesionales, no tenemos tratos especiales, solo hay que echarle ganas", señaló Zurutuza.

El resto de los participantes camina por los pasillos del Fairmont sin protección, muchas veces solo acompañados de sus entrenadores y dispuestos a dar autógrafos y tomarse las fotografías que sean necesarias.

"Ningún jugador nos manifestó nada de temor antes de venir, cero, de hecho los estamos invitando a que vayan a conocer Acapulco, que estén bien", agregó el directivo.

Aunque la gente que asiste al torneo en su mayoría proviene de fuera de Acapulco, no tiene temor respecto a algún problema de seguridad, como lo manifestó David Hernández, del Distrito Federal: "No, tranquilo, aquí nunca ha pasado nada y confiamos en que así seguirá".

Respecto a posibles protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores que llegaran hasta la sede del torneo, o posibles marchas, Zurutuza se mostró tranquilo.

"Cada quien hace de su vida lo que quiere, que yo sepa no hay nada, pero no puedo decirle a nadie que no venga, están en libertad de hacer lo que quieran, pero nuestra responsabilidad es que el torneo fluya en el ambiente familiar que nos gusta y que la gente se sienta contenta", concluyó.