Abierto de Acapulco, con luz propia

Camino a su edición 23, el Abierto Mexicano mantiene las cifras en venta de boletos y alojamiento, sin depender de una figura en específico

Complejo en el que se jugará el Abierto de Acapulco
Complejo en el que se jugará el Abierto de Acapulco (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

El Abierto Mexicano de tenis está a menos de una semana de comenzar su edición 23, la tercera en superficie de cemento, y ha alcanzado la consolidación como una referencia del deporte a nivel nacional.

Año con año, algunas de las máximas figuras del tenis se dan cita en Acapulco, y esta vez no será la excepción, aunque no habrá nombres como los de Rafael Nadal, Andy Murray o María Sharápova, estrellas de las ediciones recientes, estarán el japonés Kei Nishikori, el español David Ferrer, el croata Marin Cilic y la bielorrusa Victoria Azarenka, aunque para José Antonio Fernández, director de marketing y comunicación del Abierto, la importancia del certamen va más allá de un nombre.

"La tendencia de que el evento va más allá de una persona es clara, porque es un cúmulo de actividades durante la semana, que hacen que esos días la gente vaya a Acapulco y disfrute con la familia, aparte de ver un tenis de calidad, y viviendo el mejor torneo de América Latina; es un evento de entretenimiento muy completo, tenemos fiestas, desfiles de moda, conciertos, pasa mucho alrededor y hace que vaya más allá de un apellido", afirmó.

El año anterior, con Sharápova como estrella, las ganancias generadas alrededor del Abierto Mexicano para el puerto de Acapulco superaron lo hecho en 2014, pero el objetivo es que aumenten en esta edición.

“El año pasado la derrama económica que tuvimos superó los 700 millones de pesos, lo cual es un incremento de 37 por ciento con relación a 2014, eso habla de la solidez financiera del evento y lo que se genera alrededor de la semana previa, durante y después. Si se le suma las fuentes de empleo, tanto directas como indirectas que generamos, habla del tamaño y del funcionamiento del Abierto, que solo está por debajo de Semana Santa en cuanto a ganancias para Acapulco, estamos por arriba de cualquier puente del año”.

En cuanto a la ocupación hotelera, tanto lo generado en 2015, como las proyecciones para esta edición, son un ejemplo de la solidez del Abierto Mexicano, más allá de una figura en específico, contó José Antonio Fernández.

“El año pasado tuvimos 70 altos de ocupación hotelera, considerando que la Zona Diamante estaba al 100 por ciento de capacidad, y tenemos una proyección que será lo mismo durante la semana; la ocupación se ha mantenido con porcentajes similares en los últimos años, lo que crece es la derrama, por el perfil de gente que sale, cena, va a bailar, gasta en el hotel, compra, etcétera”.

ESPERAN AGOTAR

Sobre la asistencia esperada, después de tener estadio lleno durante todo el torneo del año anterior, el directivo ai rmó que esperan algo similar esta vez, a pesar que todavía quedan entradas, sobre todo para los primeros días del torneo.

“El año pasado nos fue muy bien, como ha sido la tendencia en los últimos tiempos, y este 2016 también vamos bien, esperando cerrar la pinza como en los anteriores, la gente siempre deja al último la compra de boletos, quedan algunos, pero en la zona Platino ya no hay para ningún día, solo en Oro y Plata”.

Pero más allá de cifras, el objetivo para esta edición del Abierto Mexicano, es dejar al público satisfecho, para que regrese a Acapulco para la edición 24.

“Todos los años tratamos de hacer las cosas para que les guste al público, los patrocinadores, medios de comunicación y televidentes, y no es la excepción, la meta es seguir creciendo, encontrar fórmulas para que la gente vea este torneo como algo nuevo, que siempre traiga sorpresas, y salga con una sonrisa”.