Las promesas incumplidas de la Sub 17

Aunque en esta categoría México ha conseguido dos títulos y un subcampeonato en los últimos 10 años, en el mismo lapso, el combinado nacional ha visto cómos más de un talento en potencia se pierde

Villaluz, Espericueta y Mañón
Villaluz, Espericueta y Mañón (Mexsport)

Ciudad de México

Jugar una Copa del Mundo a los 17 años no te garantiza un futuro exitoso en el futbol mexicano. Desde la conquista del primer título a este nivel (2005), la selección nacional ha exhibido el talento de más de un integrante destacado en el máximo escenario posible, que tiempo después padeció la inestabilidad en sus equipos de formación, o que simplemente tardó demasiado para ganarse un puesto en la Primera División.

Pese a las alegrías y las satisfacciones que este combinado infantil ha otorgado, también ha dejado varias promesas sin cumplir.

PERÚ 2005 - CÉSAR VILLALUZ

En la justa que disputó la generación que consiguió el primer título a nivel Sub 17, destacaron Giovani Dos Santos, Carlos Vela y Héctor Moreno, pero también César Villaluz, un futbolista pequeño que combinaba adecuadamente velocidad y técnica, para ser vertical, ofensivo y letal; su arsenal incluía el gol.

El despliegue de este canterano de Cruz Azul ilusionaba a propios y extraños, que lo colocaban entre los mejores prospectos de nuestro balompié. Los años demostraron que estábamos equivocados. Con el correr del tiempo, César perdió protagonismo en La Máquina, equipo del que salió en 2012 en busca de más minutos de juego.

Un par de lesiones después, y gracias al mal manejo de algunos contratos, Villaluz incluso tuvo que parar su carrera a inicios del 2014. Luego de poco éxito entre las filas del modesto Jaguares de Chiapas, hoy integra la nómina del Atlético San Luis, buscando el nivel que alguna vez lo catapultara a los más alto. Parece difícil.


NIGERIA 2009-VÍCTOR MAÑÓN

Con 15 años, en 2007, Víctor Mañón se convirtió en el futbolista más joven en debutar en el máximo circuito. Lo hizo con el Pachuca. Era una promesa en el ataque de unos Tuzos que veían en él a un posible sucesor de glorias pasadas. El espigado delantero siguió varios procesos formativos, de acuerdo a los cánones de su rendimiento, y en 2009 encabezó al combinado Sub 17 que en Nigeria disputó el Mundial de la especialidad. Aquel Tri sucumbió en octavos de final, frente a Corea del Sur, en penales. De Mañón se supo poco en la justa intercontinental, pues aunque era el referente de dicho combinado, escaso futbol mostraron sus botines. Hasta el 2011 se mantuvo en el Pachuca y después comenzó el periplo que ahora lo mantiene, con 23 años y más pasado que presente, con el Celaya del Ascenso MX. Víctor no dio el ancho por diversas circunstancias, pero cuando él tuvo que mostrar que su talento no era flor de un día, desperdició sus oportunidades.


MÉXICO 2011-JONATHAN ESPERICUETA

Del más reciente logro de la selección mexicana a nivel Sub 17 destacaban varios prospectos, varios jóvenes con pinta de tener hambre de alcanzar más metas que el campeonato que se celebró en el 2011 en nuestro país. Pero dentro de todos ellos, Jonathan Espericueta, un delgado mediocampista, hábil, rápido y técnico, se erigía para alzar la voz en el campo. Sus condiciones avisaban que el futuro podría ser inmejorable para él, su actuación en dicha Copa fue vital para que el Tri se quedara con el título en casa.

Sin embargo y con el correr de los años, mientras que sus compañeros se hacen mayores en sus clubes, como es el caso de Marco Bueno (León) o Alfonso González (Atlas), Espericueta sigue a la espera de aquel momento oportuno para brilla intensamente, como lo hiciera en el Mundial que le tocó disputar. Para él, los llamados a las selecciones menores han ido en detrimento, su presente es inestable y parece haber perdido la brújula.