México remonta y vence 3-1 a El Salvador en el Cuscatlán

La selección mexicana ofreció un primer tiempo para el olvido en el que El Salvador le sacó ventaja; para el segundo, rectificó y le dio la vuelta

San Salvador

México corre el riesgo de que se le acabe el amor por ganar y termine preso del miedo a perder, como anoche durante 45 minutos; hoy en día a la selección nacional le puede ganar cualquiera, desde el más portentoso y laureado contrincante, como el bicampeón de la Copa América, hasta El Salvador, uno de los representativos más débiles de su historia, admitido hasta por su propia afición (tenían 11 juegos sin ganar, ¡sin ganar!), que lo tuvo en la lona hasta el término del primer episodio.

México alineó con Guillermo Ochoa en la portería; en la defensa Torres Nilo, Héctor Moreno, Hugo Ayala y Miguel Layún. En el mediocampo veteranazo Rafael Márquez, Andrés Guardado y Héctor Miguel Herrera en labor de construcción desde esa zona, por las bandas Javier Aquino y Ángel Sepúlveda; como único delantero, Raúl Jiménez.

Para desgracia de Juan Carlos Osorio, los partidos de futbol acontecen siempre dos veces, primero en tiempo real, donde su selección fue superada por amplios lapsos en actitud, solo en eso, pero suficiente para ponerlo en aprietos y exhibirle; después el juego también se recrea en el imaginario colectivo de los aficionados y ahí nadie salva la reputación del colombiano, seguirán los cuestionamientos a pesar del resultado favorable por 2-1 de visitante.

De las estadísticas de Osorio siempre saldrán las más alentadoras conclusiones, mejores claro que la de sus críticos, pero este buen hombre tendrá que admitir —y si no él, sus jefes— que más allá del discurso motivacional colmado de referencias literarias, simplemente la inercia negativa aún hace estragos, y aunque El Salvador sirve para reencaminarse en la confianza, tampoco es parámetro para decretar que el trauma del 7-0 está superado.

No hubo matices en el partido del estadio Cuscatlán, simplemente El Salvador y México dividieron ocasiones de peligro en el primer tiempo y en una falta de Jorge Torres Nilo, el salvadoreño Alexander Larín le clavó a lo Panenka su sexto gol a Guillermo Ochoa sin contestación desde que inició la pesadilla andina; era el minuto 22 y antecedieron dos cobros de falta por parte de Miguel Layún que acabaron en nada.

No pasó mucho antes de que la gradería entonada un uniforme "¡7-0, 7-0!", mientras Rafael Márquez sostenía entre pausas y toques orientados a un equipo sin salida limpia por las bandas ni poder en el ataque, entregado por la banda de Torres Nilo e inoperante en la zona que debían dominar Guardado y Herrera. Claramente la selección no está preparada para prescindir de Márquez, que no es eterno, pero tampoco es ya suficiente la fi gura del gran capitán, hace falta el empuje de los más jóvenes, los que deben ser relevo confiable.

Arrancando el segundo tiempo Torres Nilo fue sacado y llegó Jesús Dueñas para darle solidez a esa banda, se ganó por ahí y se perdió en salida, que aunque escasa la había. La reacción llegó al minuto 52, un cobro de falta y el remate fácil de Héctor Moreno, con marcación floja, pegado a un poste, de derecha, 1-1.

El Salvador seguía en la suya, la propuesta de la patadita y el toque en corto, pero se sucedieron golpes mexicanos, de auténtico nocaut, fue Ángel Sepúlveda el del 1-2 al 58' y esto ya no tenía vuelta. Con penalti, Raúl Jiménez aportó el 1-3 al 72' y nueva celebración de Osorio. El entrenador colombiano gana tiempo y refrenda conceptos luego de un triunfo en el peor de los escenarios, donde si perdía se le hubiera cuestionado la validez de sus ideas, y si ganaba, como ayer, la calidad del rival. Osorio no tiene por ahora salvación ni comprensión, solo tiempo.

¿Qué sigue para el Tri de Osorio?

- 6 de septiembre partido contra Honduras en el Azteca.

- 11 de octubre partido contra Panamá en Toyota Park, en Bridgeview, Illinois.