A mesurarse en el Tri

Miguel Herrera aceptó que con la selección mexicana tendrá que controlar mejor su carácter, luego de las críticas hacia algunos comentarios de los medios de comunicación, tras perder la Final contra León

Miguel Herrera
Miguel Herrera (Mexsport)

Ciudad de México

En su última conferencia de prensa, tras perder la Final ante León, Miguel Herrera enfureció cuando se le insistió en el tema arbitral. Aunque en todo momento dejó en claro que la Fiera había ganado el título de manera justa, también señaló la mala actuación del nazareno César Ramos. Y entre  dimes y diretes, pidió a un reportero no decir “estupideces”.

Ante tales declaraciones, el timonel  aclaró la situación, pues no quiere que se mal interprete todo lo ocurrido.

“Lo que le he dicho a la gente es que deben entender que yo en ese momento defendía los colores del América, no ha pasado que el técnico ya nombrado para la selección  nacional, siga con el equipo, y yo continúe con el América”.

Después de lo ocurrido, su imagen quedó lastimada para algunos, pero él consideró que hizo lo adecuado en ese momento, pues tenía que defender los colores del cuadro de Coapa.

 “La gente debe entender que yo tenía que defender a la institución  que representaba, y hoy voy a defender a muerte la playera de la selección”.

Eso sí, Miguel tiene claro que no puede sacar su molestia de la manera en que lo hizo aquella noche, ahora es entrenador del Tricolor y las formas cuentan. Por ello, aunque su sello esté marcado por su carácter, tampoco puede perder los estribos.

“Sé que tengo que cambiar, tienes que pensar mejor tus ideales y tus formas de conducirte, pero no fue lo que quisimos, queríamos darle un título más al América, no se logró, pero fue un año redondo, me parece que la actitud y determinación que mostraron los muchachos en la cancha, la entrega, la gente se lo reconoció y lo aplaudió todo el tiempo”.

Por otro lado, el Piojo no duda en afirmar que lo mejor de su carrera llegó en estos 12 meses, luego de varios tropiezos que ha tenido en su trayectoria, pues no ha sido sencillo su andar, fue muy criticado en un principio, los resultados no se le daban y por ello, lo tachaban como un timonel sin mucho futuro.

Pero los hechos han callado a los incrédulos, y hoy el Piojo vive entre algodones, por lo que logró en estos meses.

“La verdad es que fue un año bueno, extraordinario, el mejor de mi carrera a nivel laboral, ha sido un año que ni en sueños hubiera pensado que saliera así, nos faltó la cereza del segundo semestre, pero fue importanteel llegar a la Final, el ser superlíder, y ahora hay que cerrarlo con la familia, de repente son ellos los que están con uno en las buenas y las malas y ahora hay que estar muy cerca de ellos”.

Miguel está ocupado en hacer un buen trabajo con el Tricolor, sabe que la esperanza de muchos aficionados está puesta en él, aunque otros tantos, se mantienen escépticos porque al final, un Mundial será algo distinto a pelear un boleto con Nueva Zelanda.

“Estoy contento por todo lo que he hecho y por supuesto, ya estamos listos para lo que viene. La idea es que México haga un Mundial diferente a lo que se ha hecho, que seamos muy prácticos en el juego, y claro,determinados, que sea un Mundial que marque diferencia”.

La historia le ha exigido a los entrenadores el famoso quinto partido en la máxima justa futbolera. Sin embargo, el Piojo saca su lado ambicioso, sabe que puede aspirar amás, y que la mentalidad que tenga cada uno de sus futbolistas será fundamental en las aspiraciones que tiene, las cuales van más allá de la exigencia ya dicha.

“Hay que cambiar el rumbo de lo que se ha hecho, el llegar al quinto partido es ponerte un techo, pero nosotros queremos llegar lo más alto que se pueda”.

Miguel tendrá mucho que hacer en las siguientes semanas, se acerca su momento con el Tricolor, y él quiere demostrar la madurez que tiene como entrenador, y qué mejor que hacerlo en una Copa del Mundo.