“Debes ser sumiso en el futbol y mala gente en la política”

Hace 30 años Manuel Negrete marcó uno de los mejores goles de la selección mexicana en Copas del Mundo; hoy, el ex futbolista reflexiona sobre esa vivencia, el Mundial del 86, y el vínculo que después tuvo con la política

Juan Carlos Osorio, técnico de México, Manuel Negrete y Gianni Infantino, presidente de la FIFA
Juan Carlos Osorio, técnico de México, Manuel Negrete y Gianni Infantino, presidente de la FIFA (Imago7)

Ciudad de México

Hace justo 30 años, el 31 de mayo de 1986, Manuel Negrete y sus compañeros en la selección mexicana confiaban en ganar como anfitriones la Copa del Mundo, querían "darle una alegría" a los mexicanos que sufrieron los terremotos de 1985.

El futbol siempre ha sido "un distractor social", admite el ex jugador de 57 años, quien después de una larga carrera como deportista y funcionario público señala que en México para ser futbolista debes ser "sumiso" y para ser político, "mala gente".

De aquel Mundial se recuerda en México su gol contra Bulgaria, considerado como el mejor del torneo, junto con el de Maradona contra los ingleses. Un gol que opacó a Hugo Sánchez, que quizás opacó la carrera del mismo Negrete, quien admite que gracias a ese tanto "trascendió", pero nadie hoy siquiera se acuerda de su récord de goleo en Pumas.

Un gol que tal vez también tranquilizó a los mexicanos. México ganó a Bélgica 2-1; empató con Paraguay a un tanto y apenas superó a Irak por un gol, en la primera fase. Luego doblegó 2-0 a Bulgaria, pero quedó eliminado en penales en cuartos de final por Alemania (1-4). De tres tiradores mexicanos, solo Negrete anotó penal.

Fue el mejor papel de México. Por aquel tanto al minuto 34 del partido de octavos de final celebrado el 15 de junio de 1986, que batió al portero Borislav Mijailov, el ex delegado de Coyoacán y hoy diputado local perredista, Mauricio Toledo, prometió a Manuel Negrete hace ya tres años una estatua conmemorativa, hasta dijo quién la haría: Óscar Ponzanelli.

El héroe del Mundial del 86 se quedó esperándolo. Está decepcionado de la política. No obstante defiende a ex futbolistas involucrados en ella: "Cuauhtémoc Blanco hará mejor papel como alcalde de Cuernavaca que cualquier político, porque él no va a robar tanto, no está tan acostumbrado, no tiene necesidad", augura.

Sobre el club en el que se consagró, Pumas, lamenta su situación actual y reprueba que apenas hace unos días hayan contratado a Francisco Palencia como director técnico. "Están haciendo una serie de tonterías", dice. "No es la persona ideal para Pumas", añade.

En su opinión, era mejor opción Leonardo Cuéllar. Guerrense (Ciudad Altamirano, 1959), también lamenta la violencia en el país, pero juzga sospechoso el secuestro y escape de película del futbolista Alan Pulido en Tamaulipas, a cinco días de las elecciones.

La entrevista es a las 7:30 horas, afuera de los Viveros de Coyoacán, su barrio, después de que Negrete corrió cinco kilómetros. Luce entero a los 57 años. Todos lo reconocen y saludan. Hasta el final de la conversación cae en la cuenta de que tres décadas atrás, se jugaba el Mundial México 86, donde se volvió un icono popular, por solo un gol.

¿Con qué expectativa llegó al Mundial 1986?

Con la expectativa de ser campeón del mundo, con la ilusión de colgarnos aquí en México el título y de hacer un buen papel después de los terremotos de 1985 que todos vivimos muy intensamente. Los seleccionados queríamos hacer algo para darle una alegría a la afición, que había sufrido esa desgracia.

Fue un Mundial que se inició con política, ¿no? La gente chifló en la inauguración al presidente Miguel de la Madrid.

Sí, según los politólogos había descontento social con De la Madrid. Años después hubo quien publicó que mi gol contra Bulgaria tranquilizó a la gente, hizo que se olvidara un poquito de la problemática que estaba viviendo. Ahora, con la situación social del país, con los maestros y algunos sectores muy vapuleados y que están exigiendo sus derechos, estamos viviendo algo parecido.

¿Nos estará haciendo falta otro gol como el suyo aquel?

Jajaja. No, más bien tendríamos que mejorar el país (...) Más bien tendríamos que hacer algo por nuestro país, en vez de meter un gol o jugar un Mundial. Sí hay mucha participación de la gente con el futbol, nuestra selección está siempre vigente, ahorita está la Copa América y la gente ya la está disfrutando. El futbol siempre ha sido un distractor importante.

¿Un distractor social?

Yo creo que sí, aunque aparte nos gusta. Tal vez para nosotros (los futbolistas) no es distractor, para nosotros es nuestro negocio, lo que vivimos siempre, pero para mucha gente sí.

Del Mundial 86 la gente solo parece recordar el gol de Negrete y los de Maradona.

Sí, fíjate que sí. Y qué bueno que la gente tiene memoria de mi gol. Ahora yo doy pláticas y convivo con niños y por supuesto les hablo sobre el Mundial y sobre mi historia, porque es la de todos, la de una persona que salió de Guerrero y tuvo una oportunidad y trabajó para llegar a algo. Les digo que todos podemos llegar a hacer algo cuando tenemos el deseo, cuando evitamos tentaciones como las adicciones.

¿Los seleccionados mexicanos realmente se sentían como equipo cuando se inició el Mundial?

Sí, al margen de muchas cosas que se digan de Hugo Sánchez, de que llegó tarde, estábamos convencidos de que éramos un buen equipo, que había mucha calidad en todas las líneas y que hasta Argentina, que a la postre fue campeón del mundo, nunca nos ganó en partidos de preparación.

Con su gol usted opacó a Hugo Sánchez, ¿o no?

Bueno, pues sí. No era la intención, no eran los roles. Hugo tenía su lugar, su prestigio de haber ganado todos esos Pichichis en España. Pues sí, me habría gustado que Hugo hubiera hecho más cosas, pero hicimos lo que tuvimos que hacer. En ese momento el gol fue más importante que Hugo Sánchez. Y el gol de Maradona y el campeonato para Argentina, lo mejor del Mundial.

No se habla mucho de que Brasil traía un equipazo, con Zico; de Francia, con Platini... Pero no, no fueron protagonistas. Había mucha calidad en todos los equipos participantes. En el caso de México, con Hugo Sánchez, pero no destacó... Además, Hugo Sánchez no llegó al ciento por ciento. Traía una lesión.

Después de la eliminación ante Alemania, ¿hubo pleitos?

No, no. Hubo reflexiones en el vestidor, hubo sentimientos encontrados y cada quien a su casa. No hubo reproches, porque hicimos nuestro mejor esfuerzo. Hicimos lo que pudimos en la medida de cada quien. Yo hablaba de que Tomás Boy era muy importante para tirar penaltis, de que Javier Aguirre se hizo expulsar tontamente y de que Hugo, con sus problemas musculares, no pudo tirar penaltis. Eso habría podido cambiar la historia porque no hubo tiradores oficiales, (Raúl) Servín y (Fernando) Quirarte eran defensas, pero no eran lo mismo que Boy, Sánchez o Aguirre.

¿Quién falló? ¿Bora?

No.

Además nos robaron un gol.

Sí, un gol que había entrado, pero no sé qué vio el árbitro colombiano y lo anuló. Porque no hubo falta, fue algo muy polémico. Igual si lo hace válido no pasa nada, pero ya se quedó en la mente del árbitro.

¿Qué tal se lleva ahora con sus ex compañeros de selección?

Bien, no nos reunimos tanto porque cada quien agarró su rumbo, no están todos en México. Pero cuando nos vemos, nos vemos con mucho gusto, al menos yo.

Usted fue el único que le entró a la política.

Cuando terminó mi carrera como futbolista, me invitaron a hacerme cargo de la Dirección del Deporte de Guerrero. No me arrepiento, aunque a lo mejor si me hubiera quedado en el futbol ahorita estaríamos hablando de que era un técnico que hubiera hecho bien las cosas. Pero me fui al deporte social, amateur, de Guerrero, y ahí aprendes que también es complicada la administración deportiva.

Una pregunta tramposa. ¿Su famoso gol opacó a Manuel Negrete? 

No, claro que no.

Pues todo mundo recuerda ese gol en el Mundial, pero nadie su gran trayectoria en Pumas.

Sí, claro, lo que pasa es que el futbol es así. Normalmente si no trasciendes... Y ese gol... Tienes razón. ¿Quién se acuerda de Cristóbal Ortega en el América? Hay muchos jugadores que fueron referentes de sus equipos y a lo mejor ya no se les recuerda. Los chavos ya ni saben quién es Wendy Mendizábal, por ejemplo. U Horacio López Salgado... Así hay cantidad de jugadores.

No es que me haya ganado el Mundial, por supuesto que no, agradezco al Mundial porque me dio la oportunidad de trascender, fue un trampolín para seguir vigente. Pero muchos no se acuerdan que soy el mayor goleador de Pumas, hice 101 goles con el equipo. Muchos no se acuerdan que tuvimos un campeonato interamericano.

Eran tiempos diferentes, no había tantas competencias como ahora. Nosotros hicimos un partido en Los Ángeles y no se llenó el estadio. ¡Teníamos un equipo que iba al Mundial y no se llenó el Coliseo! Ahora cualquier estadio de Estados Unidos se llena con jugadores que nadie conoce, que van llamando, algunos solo han hecho un par de buenos partidos y los llaman a la selección y van a EU y llenan estadios.

No solo son 30 años del Mundial, también son 30 años de gobiernos neoliberales que prometían que seríamos del primer mundo.

Son 30 años y no entramos a ningún primer mundo. Seguimos en las mismas, con grandes problemas.

Y en el futbol, ¿ya estamos en el primer mundo?

Todavía no pasamos al primer mundo. Competimos contra muchos equipos, que han decaído, como es el caso de Brasil, cuyo equipo de futbol no funciona, ya no está en el primer mundo, ya estamos igual. Ya competimos contra Brasil y le podemos ganar porque Brasil ha dejado de producir jugadores importantes. Alemania, con su gran equipo, ya no arrasa. El futbol se ha equilibrado en todo sentido.

¿Por qué México no ha podido superar su papel del Mundial del 86?

Por ejemplo, con la nueva reglamentación para abrir el número de plazas para extranjeros, por ahí se empieza mal. No veo un buen rumbo para el jugador mexicano. Los naturalizados y extranjeros han acaparado todos los equipos. ¿En algunos años qué va a pasar con la falta de oportunidades para nuestros chavos mexicanos? ¿Hacia dónde van nuestros equipos juveniles? ¿Qué oportunidades tendrán de jugar en Primera División? Estoy en contra de eso, no creo que beneficie a los jóvenes ni al futbol nacional.

¿Cómo vio el caso del secuestro y escape de Alan Pulido?

Lo de Pulido está muy raro, hablan como si fuera película de Batman. Qué bueno que está bien, que a lo mejor le dieron chance y él está como héroe, pero sí es muy raro cuando va a haber elecciones en cinco días. El gobernador de Tamaulipas (Egidio Torre) está como el gran salvador del mundo, te da para qué pensar.

Hablando de políticos que se cuelgan de deportistas, ¿qué pasó con su estatua en Coyoacán?

Pues el que era delegado, Mauricio Toledo, ya se le olvidó al burro.

Usted habló de políticos que usan a los deportistas, ¿Toledo le hizo eso con el tema de la escultura?

Pues sí, aunque realmente no me quita el sueño de tener una estatua. Sí me iba a gustar tener una cerca del estadio Azteca o en Ciudad Universitaria, pero bueno. Quizás cuando yo sea delegado me ponga mi propia estatua, como Hugo Sánchez.

¿Delegado de Coyoacán? ¿Se va a lanzar?

Claro que sí, jajaja. Fíjate que no. Estoy decepcionado de la política.

¿Va en serio lo de Coyoacán?

A veces me dan ganas, mucha gente me anima. Pero digo no, después de conocer a los pinches políticos... Para ser político necesitas ser mala gente. No te imaginas. Están gruesos. (...) Una de las cosas que me tiene casi sin chamba en la Federación es que yo fui presidente de la Asociación de Futbolistas, y siempre me peleaba con los directivos, he sido entrenador y me ha ido muy bien, pero en el futbol tienes que ser sumiso, callarte y no decir nada, hacer lo que te dicen los directivos o dueños y ¿si ellos no saben nada de futbol? No importa, tienen dinero. Pero no es cierto, no importa que tengan dinero si no saben de futbol. Eso lo he dicho.

¿Qué le decepcionó más, la política o perder contra Alemania?

La política, definitivamente, porque contra Alemania hice mi esfuerzo, era protagonista, yo pude cambiar la historia con mis compañeros, por supuesto. En la política no puedes hacer nada, dependes de gente que solo piensa en lo individual, no en la gente.

¿De qué siente más orgullo, de su gol contra Bulgaria o de no haber fallado el penal contra Alemania?

Me quedo con el gol contra Bulgaria, definitivamente. El penalti fue más fácil.

Pero si hubiera fallado usted el penal su gol contra Bulgaria tal vez se habría olvidado.

Exactamente, si lo hubiera fallado no me estarías entrevistando.