Los papeles de Panamá

La euforia desatada por la victoria de México sobre Estados Unidos se convertirá en nada si en Panamá no se ratifica la fe del plantel en una filosofía que aún puede despertar dudas

Juan Carlos Osorio técnico del Tricolor
Juan Carlos Osorio, técnico del Tricolor (Mexsport)

Panamá

No saboreaba Juan Carlos Osorio un momento más dulce al frente de la selección mexicana de futbol, como el que le regaló Rafael Márquez con su gol al minuto 89 contra la selección de los Estados Unidos de visita en Columbus.

El 2-1 resultó histórico para el Tricolor, para el gran capitán y para el colombiano, que luego de 150 días desde la goleada 7-0 ante Chile, estará mañana en el banquillo mexicano para dirigir frente a Panamá en el Estadio Rommel Fernández, algo impensable cuando el árbitro pitó el final del encuentro en el Levi´s Stadium de Santa Clara, California, el sábado 18 de junio.

Desde entonces al viernes 11 de noviembre, no había sido fácil la vida para Osorio, a quien se le cuestionó desde todos los frentes. El mismo seleccionador admitió que careció de la experiencia para evitar la estrepitosa caída en suelo californiano, dijo a los 45 días de su reaparición que le faltó un plan b, el que a partir de la experiencia diseño, esperando no tener que plasmarlo en sus papeles para hacerlo llegar a sus jugadores en el campo.

Lo que queda antes de que el año termine es redondear el nuevo impulso que vive su gestión y para ello debe elegir bien lo que pondrá en sus apuntes o de otro modo, pese a la victoria en la republicana Ohio, otra vez será el blanco de las críticas que resumo en tres:

  1. Las continuas rotaciones, lejos de promover la competencia interna, crean desconcierto entre los seleccionados, lo que lo ha llevado a Osorio a respetar las jerarquías, como ocurrió en Columbus, donde jugaron de inicio ocho 'europeos' (Reyes, Moreno, Layún, Herrera, Guardado, Corona, Vela y Chicharito Hernández), Giovani y Márquez. Ahora cuenta con la impresionante marca de 13 victorias, 2 empates y una derrota, pero ¡qué dañina caída!
  2. Su afán por establecer un sello particular lleva a Juan Carlos a elegir jugadores de probada calidad con el perfil en que se han destacado, pero para usarlos en una posición que les desfavorece, como ocurrió con Layún, a quien usa indistintamente por ambas bandas, pero está claro, como ante Estados Unidos, que en el costado izquierdo luce el lateral/volante del Porto, que tiene marcación, pase y gol. Pocos como él en esa posición.
  3. La selección no es para aprender, sino para ratificar lo ya demostrado en otras arenas, pero el caso de Osorio es atípico; nunca antes dirigió a una selección nacional, lo que en cualquier lugar del mundo y el cualquier tiempo ya pasó; sin embargo, el 7-0 de Santa Clara fue producto de esa inexperiencia; pasmado en su banquillo, el colombiano no supo cómo contrarrestar a Chile y nada garantiza, nada, que en otro escenario también ocurra.