"Que la gente nos apoye": Héctor Herrera

Héctor Herrera pidió a la afición que haga pesar el estadio Azteca y llene el inmueble en el duelo contra Costa Rica, el primero en el Coloso de Santa Úrsula en este Hexagonal, pues los otros dos duelos fueron de visita

Héctor Herrera, seleccionado nacional
Héctor Herrera, seleccionado nacional (Imago7)

Cuernavaca, Morelos

La casa de la selección es el estadio Azteca, así de contundente ha sido el mensaje de directivos y algunos jugadores del Tricolor. El cuadro nacional de nueva cuenta se parará en el césped del que fuera el lugar más temible de las eliminatorias de la Concacaf en distintos tiempos, ahora lo hará por primera vez en el Hexagonal rumbo a Rusia 2018.

El año pasado, México logró un triunfo y un empate en este minicertamen. Derrotó 2-1 a Estados Unidos y empato sin goles frente a Panamá. Ambos duelos fueron de visita. Ahora, los futbolistas piden a la afición que llene el estadio, que ellos darán todo para mostrar su mejor versión y no decepcionar, pero necesitan que el estadio Azteca pese, como en sus mejores días. Y para ello, se requiere a los seguidores.

“Es un partido difícil, sabemos que ellos juegan bien, ¿cómo hay que encararlo? Yo creo que con la misma mentalidad de siempre de ganarlo, de hacer sentir la localía y de pedirle a la gente que nos apoye al cien por ciento, sabemos que la afición es importante y son un plus en los juegos de gran trascendencia como este”, dijo Héctor Herrera.

Otros elementos como Oswaldo Alanís tienen claro el impacto que produce el inmueble, pero espera que en general el apoyo a la selección mexicana sea no solo de los aficionados, sino también de todo el medio futbolero.

“Es un punto que se ha venido tocando, queremos que sume, que la afición, prensa y equipo, nos convenzamos de que si apoyamos a México, a todos nos va a ir bien”.

LOS MEJORES MOMENTOS DEL TRICOLOR EN EL AZTECA

La magnitud del estadio Azteca, el apoyo de la afición y los buenos resultados que han dado a través del tiempo, pusieron poco a poco las piedras que edificaron la grandeza del inmueble y la importancia que tiene para la selección mexicana.

Fue el escenario de las ilusiones, porque ahí México parecía hacerse fuerte y ya en otras plazas muchas veces no daba lo que se esperaba o lo que se había creído ver en el Coloso de Santa Úrsula.

De los buenos momentos se puede recordar el que fuera el mayor logro a nivel mayor, que fue la obtención de la Copa Confederaciones en 1999. Un 4-3 que le metieron a Brasil, con un doblete de Miguel Zepeda, otro más de José Manuel Abundis, además de uno de Cuauhtémoc Blanco. El anhelo, casi obsesión del Tricolor por clasificar al quinto partido en la máxima justa del futbol hace que forzosamente la gente se remonte al Mundial de 1986, cuando el Tricolor logró superar los octavos de final al derrotar 2-0 a Bulgaria.

Los tantos fueron de Raúl Servín y de Manuel Negrete, este último de media tijera, el que hasta la fecha no se olvida por su espectacularidad. El 1993, México y Estados Unidos disputaron la Final de la Copa Oro. Por aquellos años no era tan complicado imponerse al rival, como lo fue posteriormente. Así que el conjunto azteca selló una victoria con dianas de Ignacio Ambriz, Luis Roberto Alves Zague, Guillermo Cantú y un autogol de Desmond Armstrong. En amistosos, también han dado buenas alegrías, contra rivales de jerarquía como el 2-0 a Alemania en el 2000 o el 4-0 a Rusia en 1992.

Al hablar de goleadas, el 9-0 sobre Martinica en la primera fase de la Copa Oro, aún es recordado. Luis Roberto Alves metió siete tantos, Juan Hernández y Ramón Ramírez dieron forma al escandaloso marcador. De los últimos de impacto fue la victoria de 5-1 frente a Nueva Zelanda en el repechaje rumbo a Brasil 2014. No tanto por el rival, sino por lo que signifi có, ya que ese día, el Tricolor y varios mexicanos respiraron porque tenían prácticamente el boleto al Mundial.