Defensa estadunidense, con sabor a México

La zaga central es una de las mejores líneas de Estados Unidos en la Copa Oro; además, está compuesta por dos elementos con sangre nacional: González y Alvarado

Ventura Alvarado y Omar González, una de las zagas más sólidas de la Copa Oro
Ventura Alvarado y Omar González, una de las zagas más sólidas de la Copa Oro (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

México, históricamente, nunca ha padecido la ausencia de centrales férreos, técnicos y hombres que saquen adelante marcas complicadas, contra sinodales de alto grado de dificultad. En diferentes torneos, a lo largo de los últimos 20 años, la selección nacional ha dado muestra de estos elementos y recursos; desde Claudio Suárez, hasta Rafael Márquez, los zagueros que han pasado por el máximo combinado, han hecho honor a un puesto complicado en el campo.

Sin embargo, para la presente Copa Oro, el cuadro que por ahora dirige Miguel Herrera ha sufrido en esta zona. Con la baja de Héctor Moreno por lesión, y el bajo nivel de los nominales en dicha posición, este sitio representa una constante preocupación para el director técnico tricolor. Diego Reyes, Yasser Corona y Francisco Maza Rodríguez acarrean un desempeño lejano a sus mejores versiones en el certamen de la Concacaf.

En este punto, la comparativa con el acérrimo rival, Estados Unidos, es inminente. Y es en la defensa central, donde la selección de las barras y las estrellas basa su mayor orgullo, pues apenas ha recibido dos tantos en sus primeros cuatro encuentros del certamen. Por si fuera poco, la zaga estadunidense la componen dos futbolistas que, sin problema, pudieron actuar con el equipo mexicano, debido a la nacionalidad de sus progenitores y pese a que ellos nacieron del otro lado de la frontera: Omar González y Ventura Alvarado. La dupla menos goleada del torneo (dos tantos en contra).

Gigante Americano

Con 1.95 de estatura, Omar González representa el presente del ambicioso plan de expansión de Jürgen Klinsmann en el balompié de Estados Unidos. Nacido en Dallas, Texas, hace 26 años, el defensor central ha cumplido con todos los procesos de selecciones menores de su nación, incluido el Mundial Sub 17 del 2005, cuando México se impuso ante Brasil en la final, y hoy en día es inamovible del esquema de su timonel.

Debutó con el Galaxy de Los Ángeles en el 2009 y un año después lo hizo en la selección absoluta de Estados Unidos; en el 2012 probó suerte con el Núremberg de la Bundesliga, pero volvió ese mismo año a la MLS, donde es referente y uno de los mejores pagados (percibe más de un millón de dólares al año). Para González no hay reproches al pasado, juega y se siente parte de una escuadra que quiere hacer historia, además de ponerse metas altas en su camino. México solo representa la nación de sus padres. Ya disputó su primera Copa del Mundo en el 2014.

"Nací en Dallas y mi sueño siempre fue jugar un Mundial con Estados Unidos; quiero ser ejemplo”, Omar González


“Soy mexicano-americano, nací en Dallas y desde niño un sueño era jugar para Estados Unidos en un Mundial, hoy todo está en mi pasado y ahora mi deseo es seguir así, ser un ejemplo para mi país”, señaló a inicios de junio, en zona mixta. Su carrera la ha labrado lejos de un territorio al que le caerían muy bien sus condiciones; juego aéreo, salida con el balón controlado y técnica individual, sus mejores armas.

Hecho en México

Aunque en el América se desempeña como lateral, Klinsmann ha encontrado el sitio más adecuado para Ventura Alvarado en la central, al lado de Omar González. Con 22 años, al oriundo de Phoenix, Arizona, le ha tomado apenas algunos meses para volverse bastión de los esquemas del estratega alemán. Su carrera ha sido completamente desarrollada en México, con las Águilas, donde ya sabe lo que es salir campeón; también militó en el Necaxa, del Ascenso MX.

7 PARTIDOS ha disputado Alvarado con el máximo combinado de las barras y las estrellas; debutó en marzo de este 2015.


En marzo de este año, se dio su primera convocatoria oficial al cuadro Klinsmann y The Mexican Patriot, como le llaman, no lo pensó dos veces para dar el sí: “El técnico habló conmigo desde hace un tiempo; para mí es un sueño jugar por mi país”, dijo entonces el defensor, ya sin posibilidad de integrar al combinado del Piojo. Aunque no entraron en planes del tricolor, en su sangre llevan el origen, llevan a México.