El más valioso del Tri

Pablo César López, el joven mexicano que se hizo del Balón de Oro en el Premundial de la Concacaf, ahora se entusiasma con ser campeón mundial


Pablo César López, seleccionado mexicano
Pablo César López, seleccionado mexicano (Iván López)

CIUDAD DE MÉXICO

Pablo César López es a simple vista un adolescente bajito, que con 17 años sueña en grande, no tiene límites. Sobre la cancha, la percepción de este joven es distinta, es una de las principales promesas del futbol nacional y sus méritos poco a poco lo han ido dando a conocer; la primavera pasada recibió el Balón de Oro del Premundial de la Concacaf, al ser considerado el Jugador más Valioso del torneo.

Su aporte fue fundamental para que México lograra su pase a la Copa Sub 17 que se disputará este mes en Chile. “Lo del Balón del Oro del Premundial es un hecho aislado, quedó como una buena experiencia, pero nada más. Para hacer algo, lograr el título en la Copa, uno tiene que tener los pies bien plantados sobre la tierra y saber que a esta carrera le hace falta mucho recorrido. No se ha ganado nada todavía. Para mí, mi familia es el mayor aliciente que puedo tener, ellos son mi verdadera motivación”, comenta.

Se formó en la Fuerzas Básicas del Pachuca, cantera interminable de talentos en ciernes, que, como él, van en camino de forjar su propia historia; por ahora, se concentra en lo que viene, piensa y estudia lo que serán sus rivales en el torneo intercontinental, pues la prueba del Tri infantil no será sencilla en Sudamérica, todo lo contrario, la capacidad de Pablo y el resto de la plantilla, será puesta a prueba por rivales incómodos.

“El grupo sin duda es complicado. Enfrentarse a Argentina, Alemania y Australia será difícil, pero no hay de otra, es lo que nos tocó y si queremos llegar a la final tenemos que vencerlos a todos. Todos los jóvenes sueñan con lo que nosotros tendremos oportunidad de hacer, de disfrutar y esa es la intención, conseguirlo jugando bien y pensando en nuestro país”.

México es cuna de contenciones de calidad exportable. Es una posición de tradición en este futbol, y tiene ahora en los botines de Pablo César las esperanzas depositadas para un notable rendimiento; en cada balón recuperado, trazo bien otorgado y avance enemigo cortado, este volante será reforzado por los buenos deseos de todo un país.

Tendrá que expresarse como nunca sobre el terreno de juego, aunque eso no lo desconoce. La Concacaf, y su esférico dorado, que para él solo es un recuerdo, avalan su talento: “Vamos a darlo todo”.

DIFÍCIL ENTORNO

Aunque es muy joven, tiene claros sus objetivos a futuro, sus metas profesionales. López Martínez ha tenido que lidiar con constantes sacri­ficios en su novel carrera, con la distancia que lo separa de su familia (sus padres residen en Querétaro), y lo han seguido de cerca a través de mensajería móvil y constantes llamadas, sobre todo cuando las buenas nuevas abordan su día a día, pero también cuando el apremio le hace repensar las cosas.  Para ellos, la dedicatoria de sus triunfos.

“Vivo en la casa club de Pachuca, estoy mentalizado en lograr mis objetivos en el futbol y esta es una carrera muy corta, lo sé, así que no hay tiempo para perder. Casi no veo a mi familia ni a mis amigos, pero los valoro cuando tengo la oportunidad de pasar tiempo con ellos. Mis papás viven muy lejos y la distancia es algo difícil de entender a esta edad; desde los 10 años me separé de ellos”.

UN REFERENTE CERCANO

Pablo le sigue los pasos a otra promesa del balompié nacional, a quien tiene como referente y ejemplo, con el que además mantiene una relación de con­fidencias y aprendizaje: Érick Gutiérrez, otro futbolista surgido de las inferiores de los Tuzos y que, por si fuera poco, a sus 20 años, se ha ganado un puesto en el once titular del uruguayo Diego Alonso, en el primer equipo blanquiazul.

“En mi posición me gusta mucho cómo juega Érick Gutiérrez; la Liga tiene mucha calidad en este puesto, pero sé que Dios me dará la posibilidad de hacer mi camino, de hacer cosas importantes. Mi próxima meta es poder estar en la selección Sub 20 y hacer la pretemporada con el primer equipo de Pachuca”.

Sin importar el tiempo invertido, los esfuerzos y las horas perdidas con sus seres queridos, Pablo piensa únicamente en una recompensa, en la más valiosa que le podría otorgar el futbol: “Quiero ser campeón del mundo”.