Pase lo que pase, mi hijo ya es un campeón

Magdalena Cigarroa, mamá de Brandón González, el volante derecho del Tri Sub 17, comparte cómo fue que su hijo se convirtió en seleccionado.

Cudad de México

Hora atípica para una reunión: seis y media de la mañana. Los invitados comenzaron a llegar vestidos de verde; no hacía faltar tomar café para matar la somnolencia porque la emoción de sintonizar la semifinal del Mundial Sub 17 los mantenía más que despiertos.

Había más de 20 personas en la sala de la casa de Brandon González Cigarroa, el volante derecho del Tri Sub 17, originario de Tapachula, Chiapas, hijo mayor de Magdalena Cigarroa Gómez.

Para solucionar la conglomeración, Magdalena, invitó a todos a pasar al patio. Sacaron la tele y la pusieron en una mesa. Chocolate caliente para todos, cortesía de la casa.

A las siete de la mañana comenzó el partido México contra Argentina; tres veces el grito de gol resonó fuerte en la colonia Infonavit Las Vegas, barrio donde comenzó la historia de ‘Samo’, un chico próximo a cumplir la mayoría de edad, que ya tiene la bendición de su mamá para dos sueños grandes: la selección mayor, y Europa. 

Las primeras patadas

En casa, Brandon es apodado ‘Samo’; “así le empezó a decir uno de mis hermanos”, comparte Magdalena Cigarroa para MILENIO Digital. “También le decimos ‘Negrito’, y sus amigos de aquí le dicen ‘Polillo”.

En el año 2000, los padres de Brandon se separaron; él apenas tenía cuatro años pero ya parecía percibir lo delicado de la situación. “Fue entonces cuando comenzó a jugar futbol, y desde entonces no ha parado”, platica Magdalena.

 "Lo platicamos mucho, le dije ‘hijo, tú no estás acostumbrado a lavar y planchar, vas a tener que hacerlo, vas a tener que ver por ti’, él nunca se hizo para atrás, sabía a lo que iba”.


Los inicios de Brandon se remontan a ligas y torneos pequeños en Tapachula,  pero cuando cumplió ocho años, su desempeño en la cancha comenzó a diferenciarlo de entre los demás jugadores. Fue entonces que resultó seleccionado para representar a Chiapas en una liga infantil interestatal.

“Comenzó a viajar; en esa ocasión fue hasta Torreón, allá jugó el torneo”, comparte Magdalena.

Siempre tuvo en claro lo que quería. Desde muy chico le dijo a su mamá que anhelaba convertirse en un profesional del balompié; “yo le dije que sí, siempre lo he apoyado”, dice Magdalena con orgullo.

En 2010, recibió una gran noticia: fue convocado para una prueba en el Club América. Magdalena envió a su hijo a la Ciudad de México y lo dejó al cuidado de unos tíos. 

Unas semanas después, la aventura comenzó a tomar forma, pues Brandon fue admitido en el club azulcrema. El futbol ya no era más un pasatiempo en la vida de Brandon, la situación tomaba forma perfilando la carrera profesional que siempre anhelo.

Magdalena comenzó a aterrizarlo todo. Su hijo apenas tenía 14 años y ya dejaba su casa en busca de sus sueños.

 "Lo platicamos mucho, le dije ‘hijo, tú no estás acostumbrado a lavar y planchar, vas a tener que hacerlo, vas a tener que ver por ti’, él nunca se hizo para atrás, sabía a lo que iba”.

Problemas académicos

El siguiente paso fue la mudanza oficial de Chiapas a la Ciudad de México.

“Tuve que ir a darlo de baja de la escuela (en Tapachula), no sabía qué razón darles, bueno, les dije que tenía varicela. Y que me voy llevando una sorpresa, porque voy viendo las calificaciones de Brandon y tenía puros seis, dije ‘con esto no lo van a aceptar en otra escuela”, comparte Magdalena.

En la Ciudad de México los tíos de Magdalena ya habían seleccionado la escuela secundaria que mejor se adaptaba a las rutas de Brandon. Ella viajó desde Chiapas para arreglar la inscripción. No fue fácil, pues el director se negó a recibirlo por el bajo promedio académico.

“Tuve que darle mi palabra, de que valdría la pena, de que mi hijo iba a salir bien en las calificaciones”, comenta Magdalena.

A Brandon no le quedó más remedio que la disciplina y la constancia. Sobrellevar día tras día el compromiso de buenas calificaciones, de excelente rendimiento en los entrenamientos y de ser buen hijo en casa de sus tíos.

Al final del ciclo escolar había quedado en claro que Brandon podía superar cada uno de sus retos: promedio 8.9.

Brandon, orgullo de Chiapas

Hace unas semanas, Magdalena descartó la posibilidad de viajar y acompañar a su hijo en los partidos del Mundial Sub 17. Fue una decisión difícil, pero la necesidad de seguir trabajando imperó. Es a final de cuentas, el ejemplo que siempre le ha dado a sus hijos.

“Algo que lo caracteriza es la sencillez. Siempre que viene aquí esta con todos sus amigos, eso nunca ha cambiado en él, y además es muy agradecido, siempre agradece todo el apoyo”.


“Hablamos todo el tiempo por Facebook y por el WhatsApp”, comenta Magdalena, quien ya espera que llegue diciembre para recibir a su hijo en casa. “Su tía le va a preparar una quecas porque es lo que a él le gusta, y aquí lo estamos esperando con los brazos abiertos”.

Cada vez que juega la Sub 17, Magdalena recibe a sus familiares y también a los amigos de Brandon para sintonizar el juego, es ya un ritual. Ver a su hijo portando la playera de la Selección Mexicana es una de sus grandes satisfacciones.

“Es una emoción que no podría explicarle. Hace un año falleció mi mamá, ella siempre lo acompañaba a todos los entrenamientos. Ella siempre lo alentó”.

Magdalena no solo externa el orgullo que siente por los logros de su hijo, sino también admiración.

“Algo que lo caracteriza es la sencillez. Siempre que viene aquí esta con todos sus amigos, eso nunca ha cambiado en él, y además es muy agradecido, siempre agradece todo el apoyo”.

De cara a la final de la Sub 17, Magdalena ya se prepara para recibir a todos en casa; comparte que todos en la colonia están al tanto y siguen de cerca la naciente trayectoria del volante derecho.

El marcador de la final se mide aparte porque para Magdalena el triunfo ya es claro. Para ella, la victoria es ver a su hijo crecer, la oportunidad de que un día porte la playera de la selección mayor, y la posibilidad de que un día sea llamado por un equipo europeo.

“Es un orgullo de Chiapas. Pase lo que pase ya ha logrado bastante, para mí, mi hijo ya es un campeón”.