México terminó con la mala racha en Honduras

Los goles de la victoria fueron obra de Jesús Manuel Corona, al minuto 66, y de Jurgen Damm, al 72 

SAN PEDRO SULA, Honduras

Funcionó el método Osorio. Un procedimiento regido por la frialdad y la concentración, con una defensiva muy bien posicionada y un ataque certero en los momentos precisos. A la vieja usanza de los directores técnicos pragmáticos, sin revoluciones ni locuras de por medio.   

Con ello le bastó a la selección mexicana de futbol para conseguir el triunfo que se le había negado durante muchísimos años: de visitante, en el infierno de San Pedro Sula, ante una selección y sus aficionados que estaban convencidos que esto no iba a ocurrir jamás.   

No le importó al colombiano el qué se diría de su alineación titular, una que sorprendió por los varios cambios que ordenó respecto al juego del pasado viernes en el Estadio Azteca y hasta con algunos inventos desconcertantes, como el de poner como carrilero por izquierda a Oswaldo Alanís, un defensor central natural.    

Con Alfredo Talavera por Moisés Muñoz en la portería; con línea de tres defensores centrales: Hugo Ayala, Diego Reyes y Héctor Moreno… Con Javier Aquino en lugar de Jesús Corona por la banda izquierda y con Raúl Jiménez en vez de Carlos Vela, por el sector derecho… Más la ya relatada ocurrencia de poner a Alanís como virtual atacante…   Los únicos que repitieron en su posición del partido que inauguró esta fase de clasificación para Rusia 2018, hace cuatro días, fueron Miguel Layún, como carrilero por derecha; los contenciones Andrés Guardado y Héctor Herrera y el centro delantero Javier “Chicharito” Hernández.   

Había prometido Osorio en la conferencia previa al juego que iba a atacar, que no podía atentar contra la vocación ofensiva de sus jugadores, pero ello nunca ocurrió en el primer tiempo. Fue un partido dominado por el miedo y el conservadurismo en ese lapso. Lo mismo le pasó al entrenador de la selección local Jorge Luis Pinto.    

El juego era tenso y exasperantemente lento e impreciso. Honduras pretendió atacar sólo con balonazos a las espaldas de Reyes y pronto diagnosticaron y nulificaron esa arma los defensores mexicanos.

Y el equipo dirigido por Osorio literalmente nada al frente. Nada, pero de verdad nada.   No había pretextos que esgrimir. Si bien la mañana fue calurosa y soleada, 15 minutos antes de que arrancara el partido el cielo se nubló y se soltó un viento agradable y al mismo tiempo molesto pues llegó a afectar el transito del balón.   

El equipo nacional mexicano inclinó la balanza a su favor cuando se concretó el primer cambio. La entrada de Jesús Manuel Corona por un fantasmal Javier Aquino.

Fue precisamente el ahora delantero del Porto de Portugal el que al minuto 21 de esta segunda mitad aprovechó un rechace aéreo en el área rival, tras el cobro de una falta, para controlar la pelota casi en la línea del área grande, enfilarse con perfil derecho y sacar un disparo mortífero, que se le coló al portero Valladares a su derecha…   Nunca un gol mexicano había generado tanto silencio en un estadio rival.

Sabían todos los presentes que ese golpe no obtendría contestación. Vino, oliendo el desconcierto hondureño, el segundo movimiento de Osorio. El ingreso del veloz Jurgen Damm por Chicharito (haciendo que el que se pusiera como centro delantero fuera Jiménez)… Y casi casi al entrar, el juvenil extremo de los Tigres le ganó posición y pelota al experimentado Izáguirre, lateral izquierdo catracho, para enfilarse a la meta de Valladares… Cuando se esperaba que sacara el centro a Jiménez, con desparpajo y puntería, Damm la metió pegada al poste izquerdo…   Era el minuto 28, pero pareció el 45 del segundo tiempo.

Ahí se acabó el partido. Demasiado castigo para un rival balbuceante que empezó inclusive a registrar como aguijones el abandono de sus aficionados… Un sector de la tribuna los empezó a insultar, a reclamar, a herir inclusive cantándole oles cuando los mexicanos tocaban la pelota.   

El tercer movimiento de Osorio fue de libreta. La inclusión de un medio de contención, el “Gallito” Vázquez por Jiménez… Casi era innecesario. Ni por orgullo los hondureños quisieron ir por el gol de la honra, aunque por ahí casi al final del partido Talavera hizo un lance notorio para sacar una pelota a tiro de esquina.   No se va a saber si los hondureños quisieron jugar para ganar el juego, lo que sí quedó claro es que no tienen con qué hacer goles.   

El equipo de Osorio, su método hizo que un triunfo que parecía imposible se hiciera realidad… Qué le va importar que se diga que lo logró ante la peor versión de Honduras en los últimos años… Ganó, sumó 3 puntos más y tiene esta fase de la eliminatoria casi resuelta, ganando con autoridad el partido en teoría más complicado.