El vecino incómodo

Estados unidos representará el mayor obstáculo en su camino para conseguir el título de la siguiente Copa Oro; el anfitrión, el amplio favorito a salir campeón, se interpondrá a las intenciones de Miguel Herrera durante el verano.


Selección de Estados Unidos
Selección de Estados Unidos (La Afición)

CIUDAD DE MÉXICO

El conseguir el título de la siguiente Copa Oro es primordial para México, más aún después de la polémica y rápida eliminación del Tri en la Copa América. La continuidad del proyecto que dirige Miguel Herrera depende de lo que se consiga en territorio ajeno, hostil. La mira está puesta en acceder hasta la final del certamen, donde tendría que verse las caras con el enemigo de siempre, el sinodal por excelencia y antaño de la zona, que, poco a poco, ha logrado robustecer su plantilla: los Estados Unidos. La competencia está diseñada para que esto ocurra.

El escuadrón que dirige Jürgen Klinsmann será el equipo a vencer en la contienda celebrada por la Concacaf para el cuadro nacional. La selección de las barras y las estrellas cambió su boleto hacia la Copa América, para preparar de mejor forma el comienzo del torneo local; a lo largo del año, ha sostenido diversos encuentros en el Viejo Continente, priorizando el fogueo de sus jóvenes convocados y la competencia por un sitio en la lista final de los seleccionados.

Más allá de los compromisos comerciales, que todo equipo nacional tiene, los vecinos del norte han preferido enfocarse en el crecimiento y competitividad de sus jugadores que obtener resultados que pinten la realidad de un diferente modo contrario a lo realizado por México. Tan solo en este 2015, han registrado siete compromisos, entre amistosos y oficiales; los últimos dos visitando a Holanda y Alemania con dos victorias a cuestas para los norteamericanos.

“El futbol en Estados Unidos ha crecido muchísimo en todos los aspectos. Hoy, la afición de este país se ilusiona con la selección, ve los partidos y acude al estadio para apoyar a su equipo. Nosotros, como parte de esto, tenemos responsabilidad de incrementar este sentimiento de pertenencia. Por eso, la obligación de ganar siempre”, dijo a principios de año Klinsmann, al ser cuestionando sobre el destino que lleva el barco que comanda.

La misma voracidad con la que Klinsmann se desempeñaba en el área enemiga, se la ha contagiado a sus pupilos. El ex atacante teutón ha basado su éxito en la disciplina táctica y el análisis constante de sus rivales: acude a ver enfrentamientos de las selecciones en turno.

La realidad ha cambiado en Estados Unidos. Hoy, aunque el soccer sigue siendo un deporte en expansión, el aporte de Klinsmann y la obtención de resultados positivos ha reforzado su popularidad y la preferencia de una afición exigente.

En los últimos cuatro Mundiales, acumulan un pase hasta cuarto de final (2002), dos clasificaciones a octavos (2010 y 2014) y apenas una eliminación en primera fase (2006).

El crecimiento ha sido paulatino.
A nivel local, también han marcado la pauta, y es precisamente en la Copa Oro donde han conseguido desplazar a México a un segundo término, colocando en tela de juicio el mote del Gigante de la Concacaf. En las últimas cinco ediciones del certamen que rige este organismo, el selectivo rojiblanco ha consumado su pase a la final en cinco ocasiones, obteniendo el título tres veces. El Tri, por el contrario, ha salido campeón dos en el mismo número de disputas.


UN ESTILO DEFINIDO

Estados Unidos es un conjunto en el que permea la tenencia del esférico; a Klinsmann le gusta atacar por los costados, pero aún más, ser incisivo con la pelota en su poder. Michael Bradley es su capitán y el líder de la selección, ante la baja por retiro, casi obligado de Landon Donovan. “Sabemos a qué jugamos y nos gusta el estilo propositivo; no menospreciamos rivales, los enfrentamos igual a todos”, comentó el timonel alemán  luego de vencer a Holanda hace unos días.


REFUGIO EN LA LIGA MX

Aunque todavía no tiene definida su lista de elegidos que acudirán a la Copa Oro, Klinsmann ha utilizado a jugadores con pasaporte estadunidense a lo largo del año, que militan en la Liga MX. Casos como el de William Yarbrough, Joe Corona o Ventura Alvarado, se convierten en sólidas propuestas de cara a un posible llamado a la Copa. La base está compuesta por gente de experiencia y calidad probada, como Kyle Beckerman, Jermaine Jones y Juan Agudelo.

El compromiso es el título para el dueño de la i esta. La localía, la etiqueta de favoritos y el tener a México en el camino, los alicientes de un escuadrón que ha superado sus expectativas para figurar como el verdadero Gigante de la Concacaf. El escenario es favorable y su futuro inmediato le pinta otra final en el sendero.