Sobrevivientes de la Sub 17

Para los Olímpicos de Río, México utilizará solo a dos elementos de la selección que ganó el título en 2011 y que precisamente dirigió Raúl Gutiérrez; la base se fue desintegrando

Alfonso González y Marco Bueno
Alfonso González y Marco Bueno (Mexsport)

Ciudad de México

A cinco años de distancia del título Sub 17 que consiguió México en la cancha del estadio Azteca, fue el propio Raúl Gutiérrez, entonces entrenador nacional de esta categoría y ahora timonel olímpico, quien confirmó que gran parte de esta generación de jóvenes se ha perdido en el camino. Y es que para los Juegos Olímpicos de Río 2016, solo dos elementos, monarcas infantiles del orbe se mantienen en su lista definitiva.

Se trata de Marco Bueno y Alfonso González, en quienes El Potro refrendó la confianza. Más de la mitad de aquel grupo campeón pasó por distintas selecciones entre la Sub 17 y la Sub 23, pero, ya sea por escasa actividad con sus equipos o baja de nivel, Gutiérrez decidió por otros a la hora de integrar el representativo olímpico. Lo que parecía el comienzo de un camino que terminará en Brasil, no se concretó. Al menos no para todos.

"Es un proceso de selección. No me queda más que agradecer a todos los jugadores que en su momento se convocaron y que compitieron por un puesto; su entrega y profesionalismo hizo más complicada esta elección, pero confío en quienes nos van a representar en Brasil", aseguró Gutiérrez apenas hace unos días al dar a conocer su lista de 15 menores de 23 años y tres refuerzos mayores para Río.

Ninguno de los tres arqueros de hace cinco años siquiera estuvieron en la terna final de pelear por el boleto olímpico. Richard Sánchez, el cancerbero mexicano hace cinco años se fue perdiendo; de militar en Dallas FC, pasó a las filas de Tigres, donde su accionar ha sido nulo en el primer equipo. Ahora, cedido al Tampico Madero, espera reencontrar su mejor nivel. Dilan Nicoletti y José González continúa su proceso de maduración lejos del Tri, en Tijuana y León, respectivamente.

La zaga de aquel cuadro tricolor la encabezaba Antonio Briseño, un constante en las convocatorias del Potro, que, incluso sin gran actividad en su equipo (pertenece a Tigres), peleó hasta el final por un sitio en Río de Janeiro. No lo logró. Al Pollo le acompañaban José Tostado, Carlos Guzmán y Francisco Flores, de los que el tiempo fue restándoles mérito para integrar la selección. Solo Guzmán se mantuvo hasta los últimos llamados de Raúl Gutiérrez.

En la media, Kevin Escamilla, Julio Gómez, Jonathan Espericueta, Giovani Casillas y Alfonso González consiguieron que México fuera una fortaleza en esta línea. Combinaron desequilibrio para el rival, y estabilidad para el Tri. Sin embargo, aunque los cinco se mantuvieron en el proceso de diferentes selecciones hacia los Juegos Olímpicos, Ponchito fue el único que consiguió el boleto de la confianza de Gutiérrez. Poco a poco, el resto se esfumó de las convocatorias.

En el ataque, en 2011 Gutiérrez contaba con Marcelo Gracia, Daniel Hernández, Carlos Fierro y Marco Bueno, sobresaliendo los últimos dos. Fierro era el titular; Bueno, el habitual recambio. Y aunque ambos estuvieron en la más reciente concentración de la Sub 23, peleando por un puesto, fue el propio Gutiérrez quien se decantó por Marco, que a lo largo de estos cinco años pasó por el Ascenso, la Primera División y hasta debutó en la selección mayor.

González y Bueno, los sobrevivientes de una selección que hace unos cuantos veranos ilusionó a todo un país, los únicos, a consideración del mismo entrenador que los acompañó en la cúspide, con los blasones para refrendar el oro olímpico conseguido en 2012.

ALMAGUER INFLUYÓ

Sergio Almaguer tuvo responsabilidad en el proceso de desgaste de esta generación. El antiguo timonel de la selección mexicana Sub 20 y sus fracasos en dos Mundiales de la categoría, terminaron por dinamitar el talento en ciernes de estos y otros futbolistas. A Turquía 2013, llevó a seis miembros del título de 2011. El equipo cayó eliminado en octavos de final, ante España y la credibilidad de algunos miembros de su plantilla comenzó a generar dudas.

Dos años más tarde, ya sin jugadores de esta generación, pero con algunos como Hirving Lozano o Érick Gutiérrez, que sí irán a los Juegos Olímpicos, fracasó de nuevo, pero ahora en Nueva Zelanda. Para Río, Gutiérrez recogió los frutos de varios experimentos fallidos. Este es el pequeño legado del Tri Sub 17.