Joaquín Esquivel, encargado del gafete

Es el capitán de la selección nacional Sub 17, que disputará el Mundial en Chile el siguiente mes; se pone como meta levantar el título

Joaquín Esquivel, capitán del Tri Sub-17
Joaquín Esquivel, capitán del Tri Sub-17 (Iván López)

CIUDAD DE MÉXICO

Joaquín Esquivel, a sus 17 años, hace lo que la mayoría de los adolescentes anhelan: está en camino a consumar sus metas más preciadas.

Es un joven diferente. Es futbolista profesional y juega como defensa central, y mejor aún, es seleccionado nacional del combinado Sub 17 que tratará de conseguir el tercer título de esta categoría para México.

Por si fuera poco, es el capitán del equipo tricolor. Se formó en las fuerzas básicas del Pachuca, club al que todavía pertenece, pero que le prestó desde el año pasado para que tuviera mayor actividad; por ahora se desempeña con Mineros de Zacatecas, estado en donde nació; de la plantilla que jugará a Chile, es de los que mayor regularidad mantiene con su escuadra, en el Ascenso MX.

Carácter y liderazgo de nen suforma de ser.

"Me siento muy bien en Mineros. Juego con mucha gente de experiencia, que me transmite sus conocimientos, sus aprendizajes; me toca estar con gente mucho más grande que yo, pero así ha sido siempre conmigo; cuando tenía 14 años ya jugaba con la Sub 17 de Pachuca (desde los 10 años militó con los Tuzos). Mis procesos hacia el profesionalismo han constado de varios momentos así".

Su discurso es fluido, mantiene el contacto visual durante la charla y utiliza manos y las gesticulaciones para explicarse mejor; contrario a su labor en la cancha, donde los gritos para ubicar a sus compañeros son la constante de su estilo; admira a Rafael Márquez, y como él, quiere echar raíces con la playera verde sobre el pecho.

“Lo único que tengo en mente ahora es conseguir el título Sub 17 con la selección, eso es algo que deseo y que he trabajado mentalmente para conseguirlo. Después de eso, me gustaría terminar el año en Mineros y pasar de nuevo a Pachuca, mi equipo, para tener actividad, hacer la pretemporada y lograr debutar en Primera División”.

Sobre la justa Mundial que iniciará el 17 de octubre –aunque México verá acción hasta el 18, contra Argentina–, Esquivel Martínez habla claro y se pone metas, solo una, de hecho, la más importante: salir campeón y levantar el trofeo en Viña del Mar, en el estadio Sausalito, sede de la final.

Como cualquier adolescente, desborda emoción cuando entona palabras que lo transportan a un escenario anhelado.

“Estamos en un grupo muy complicado, trataremos de estar concentrados, porque los rivales son muy difíciles (Argentina, Australia y Alemania), pero no hay excusas para conseguir el título, que es el objetivo. Lo que México hizo en el pasado es un recordatorio de que sí podemos ser campeones. Le toca a este grupo hacer historia”.

Su talento se pondrá a prueba en el máximo escenario que requiere su edad; Esquivel, exponente de la escuela de zagueros mexicanos, llevará en sus hombros el peso que implica portar el gafete, ese que podría hacerle levantar el título.

CON CIMIENTOS FIRMES

Hablar de los títulos infantiles de México (2005 y 2011), remite a cualquiera a los desempeños destacados de prometedores futbolistas.

En la primera gesta, destacaron muchos, más allá de los que ahora tienen un sólido presente como Giovani dos Santos o Héctor Moreno, que se quedaron en camino de convertirse en un jugadores relevantes; casos de César Villaluz y Éver Guzmán, los más sonados.

Sobre esto, Joaquín Esquivel, que hoy vive lo que ellos pasaron, descarta situaciones adversas “No sé que pudieron pasar ellos, pero esta es una nueva historia, aquí, todos llegamos mentalizados en conseguir un campeonato para impulsar nuestras carreras. Todos en el plantel deseamos ser profesionales y dependerá de nuestras decisiones que esto suceda”.