Guillermo Ochoa cumple sueño mundialista

El guardameta ha tenido una vida llena de contrastes; Ochoa experimentó el efecto que provoca América, amado y odiado a la vez.


Guillemo Ochoa evita el gol de Neymar
Guillermo Ochoa evita el gol de Neymar (Reuters )

Guadalajara

Fue la tarde de su vida. En 90 minutos convenció por fin a más de 100 millones de mexicanos. Aquellos que dudaban de sus capacidades o se decían 'Coronistas', terminaron por rendirse a sus pies.

No hay duda. Francisco Guillermo Ochoa es el mejor arquero del país. El Estadio Castelao de la ciudad de Fortaleza fue testigo de uno de los momentos más memorables que ha tenido el futbol mexicano en Copas del Mundo.

Con 28 años (13 de julio de 1985) Memo ha asegurado un lugar en la historia de este deporte. Pasarán los años y todo mundo recordará sus cuatro atajadones frente a la Verdeamarela, claves para que México consiguiera su primer punto frente a Brasil en Copa del Mundo.

El guardameta ha tenido una vida llena de contrastes. Nació en Guadalajara pero la oportunidad de jugar en el Máximo Circuito la encontró en la capital con América. Con las Águilas, el equipo más ganador de México junto con Chivas, tocó el cielo al levantar el título del Torneo Clausura 2005, pero hace unos meses sufrió el descenso con el modesto Ajaccio francés.

Guillermo Ochoa ingresó desde pequeño a la escuelita del América; pronto sus reflejos y su seguridad bajo los tres postes le abrieron las puertas a las fuerzas básicas azulcremas donde tuvo que abandonar su ciudad natal para trasladarse al DF.

Memo cumplió su proceso formativo en Coapa y debutó en el Máximo Circuito en el lejano Clausura 2004, en un América vs Monterrey, de la fecha 5. El holandés Leo Beenhakker le tuvo la confianza ante la sorpresiva lesión de Adolfo Ríos. En aquél momento tenía únicamente 18 años y siete meses.

Sus rizos despeinados, grandes lances, reflejos y personalidad llamaron la atención desde aquella tarde del 15 de febrero del 2004 ante la Pandilla. La ausencia del experimentado Adolfo Ríos no la resintió América al grado que, el arquero de Cristo colgó los botines al finalizar aquél certamen.

Para el siguiente semestre, de cara al Apertura 2004, arribó al banquillo americanista el argentino Óscar Rugeri. El Cabezón no quiso jugársela con el novel Ochoa y contrató a su compatriota Sebastián Saja, pero éste no pudo con la responsabilidad; sólo jugó cuatro duelos con las Águilas y entregó la titularidad a Memo quien no la soltó más.

Con sólo unos meses en Primera División se ganó la oportunidad de defender la camiseta nacional. Fue integrante del combinado azteca que participó en los Juegos Olímpicos de Atenas en el 2004.

Su primer y único título en México llegó para el Clausura 2005, inmortalizándose en la historia americanista al levantar en aquél momento la décima estrella azulcrema. Curiosamente el arquero rival era Jesús Corona, quien defendía a Tecos, y al que ganó en las últimas semanas la titularidad para esta Copa del Mundo.

Ochoa experimentó el efecto que provoca América. Amado y odiado a la vez. Al mismo tiempo que era aplaudido por sus grandes reflejos bajo los tres postes, sus detractores lo criticaban por su juego aéreo. Desde su aparición ha cargado con el estigma de ser el consentido de Televisa.

Su camino en Selección mayor no ha sido fácil. Vivió a la sombra de Oswaldo Sánchez rumbo a Alemania 2006; para Sudáfrica 2010 el arco era suyo, pero un error en un duelo amistoso ante Corea del Norte lo marginó nuevamente a la banca. El Vasco Aguirre se decantó por el Conejo Pérez.

El 2011 marcó un antes y después en la vida de Paco Memo. El guardameta forzó su salida a Europa y llegó gratis a la Liga 1 de Francia al desconocido Ajaccio.

Ochoa sacrificó en lo económico y se jugó un volado. En tres campañas con el cuadro de Córcega Memo era uno de los arqueros más goleados, pero al mismo tiempo más elogiados. En varias ocasiones integró el once ideal y fue despedido entre lágrimas al finalizar esta campaña.

Durante el proceso rumbo a Brasil 2014, José Manuel de la Torre reveló que Ochoa no quería ser convocado si no se le garantizaba la titularidad. Esta decisión le trajo gran cantidad de críticas y puso en riesgo su tercera partición en mundiales.

Miguel Herrera lo convocó en la recta final de preparación rumbo a la justa mundialista. Sus actuaciones crearon dudas en el Piojo y se ganó la titularidad en el último amistoso ante Portugal, esto en medio de una polémica nacional sobre quién para defender el arco azteca.

Ochoa Magaña cumplió su sueño. El pasado 13 de junio jugó su primer duelo mundialista, y este martes simple y sencillamente se ganó el respeto nacional y mundial. Su atajada a Neymar fue comparada por la FIFA con la que el inglés Gordon Banks hizo a Pelé en México 70 y de manera categórica fue el jugador más valioso ante los cariocas.