Sueños mundialistas: El inquebrantable ‘Maza’

Francisco Javier Rodríguez se ha levantado ante las críticas; asegura, se siente más fuerte que nunca para disputar su tercer Mundial

Ciudad de México

María Magdalena Pinedo se cargaba en la cangurera a su hijo más pequeño, al otro, lo tomaba de la mano y corrían para llegar a tiempo a los entrenamientos del club Muralla, en Mazatlán, Sinaloa. Francisco Javier Rodríguez tenía cuatro años cuando ya peleaba el balón en los campos de tierra, en ese entonces, para meter goles, porque era delantero.

"Nos íbamos en camión, porque mi padre desde las diez de la mañana hasta ocho de la noche estaba trabajando, él es muy responsable y por eso mi padre es y seguirá siendo un ídolo para mí".

El jugar en la calle con cajas de madera, las apuestas de "papas y refrescos" en el futbol quedaron atrás, cuando a los 15 años, los esfuerzos individuales y de la familia rindieron frutos al ser contemplado Francisco por el club Guadalajara.

"Ver a mis papás que se han partido el lomo para que nunca nos faltara el pan en casa, mi papá mi madre que terminó su carrera, pero se dedicó a nosotros. Mi mamá me regaña cuando digo que somos dos hermanos, porque somos tres, aunque uno ya está en el cielo".

En cuanto a Chivas, "ellos me abrieron la puerta y les debo mucho. Estoy contento de ser el único jugador que ha quedado campeón con los dos equipos más grandes de aquí (Chivas y América), es una satisfacción enorme y nadie me lo ha regalado.

“En México se tiene una mentalidad muy pequeña y por eso, les da miedo decir lo que en verdad se piensa”

Con Chivas el participar en un gol, darle vida al equipo, donde después Adolfo Bautista termina por darnos el campeonato, después, el ver a toda esa gente escoltándonos desde el aeropuerto hasta la Minerva fue maravilloso".

Enseguida, hace una pausa y agrega: "En México se tiene una mentalidad muy pequeña y les da miedo decir lo que uno piensa. Desde que llegué de Europa dije, quiero ser campeón con América y el primer año que llegué se nos dio el campeonato. Lo disfruté por todo lo que se vive alrededor del Maza, tantas críticas, de que si soy o no soy; no soy el Maza que le va a caer bien a todos. Me gusta ayudar a la gente, pero no lo voy a gritar a los cuatro vientos, simplemente me quedo con la satisfacción de enseñarle valores a mis hijos".

Aunque se había ganado a pulso un lugar con un equipo de la jerarquía en Chivas, cuando salió a la luz la noticia de que Rodríguez emigraría a Europa, hubo quienes de manera irónica se preguntaban si no se habían equivocado de central. Pero las burlas, no eran cadenas que le impidieran al Maza demostrar, tal como lo hizo en el PSV de Holanda y en Alemania.

"Es grandísima la satisfacción, y no para callar bocas, esa gente se ha tragado sus palabras y eso a mí me tiene sin cuidado, yo me preparo día a día para dar lo mejor. Me gano un puesto con selección y en diez años lo he demostrado, soy humano y me equivoco como cualquier otro, y aún así sigo trabajando muy duro, nunca agacho mi cabeza, no me he cruzado de brazos y siempre busco mejorar.

Tengo carácter y mentalidad muy fuerte a pesar de todo lo que se habla". Tras las victorias en el Viejo Continente, llegó el momento de volver a México, y claro, su decisión de enrolarse con las Águilas lo puso de nueva cuenta como blanco fácil de las críticas, algo que de igual manera dejó pasar.

“Tengo carácter y mentalidad muy fuerte a pesar de todo lo que se habla”


"Cuando nuestra propia gente ve triunfar a uno, trata de jalarlo a su nivel, y eso ha sido siempre, por eso México no crece, es la realidad. A mí que me ha tocado vivir en Holanda y Alemania, ahí si ven gente que está triunfando, los impulsan para que se vayan de ahí y sigan creciendo. Aquí es al revés. En selección he tenido buenos y malos momentos, pero de todo, he aprendido". Claro que, el ser convocado a su tercera Copa del Mundo es un triunfo que disfruta de manera personal, con su esposa, sus hijos, sus padres y todos aquellos que no lo han dejado caer.

Si hay algo que el Maza destaca de su personalidad es la seguridad, esa confianza que irradia cuando habla. Por eso, cuando escucha que se burlan porque el entrenador Miguel Herrera asegura que México puede ganar la Copa del Mundo, se molesta, porque él está seguro que el cuadro nacional irá a Brasil a hacer historia. "Mucha gente se reirá de Miguel, él tiene el valor (de afirmarlo), y los sueños inician pensando en grande, ya después tendremos la oportunidad de demostrarlo en el terreno de juego".

ORGULLO MAZATLECO

Francisco Javier Rodríguez Aranda se remonta a los días en que su primogénito era un pequeño soñador, época en que ni él ni su esposa María Pinedo dimensionaban lo que su hijo conseguiría pateando un balón. Don Francisco mira fijamente hacia la playa de Mazatlán, tierra que orgullosamente le heredó el sobrenombre a su hijo; luego, contesta con voz entrecortada los cuestionamientos.

"Me decía 'papá tú eres mi ejemplo a seguir'"; hace una pausa y toma aire para dejar que sus emociones se apacigüen mientras retoma la plática: "Realmente todo lo que ha logrado él, ha sido por su empeño, su honestidad, dedicación y el amor al deporte".

Don Francisco suspira, mira hacia el horizonte, como si las olas le remontaran a esos días en los que él tenía que trabajar incansablemente en su profesión de ingeniero civil, mientras su esposa María se multiplicaba en las labores del hogar para que su hijo pudiera hacer lo que más amaba en la vida: jugar al futbol.

"A muy temprana edad se lo querían llevar de aquí, yo les dije que si él continuaba con la inquietud de ser futbolista, por lo menos lo dejaran que terminara la preparatoria".

Doña María escucha con atención las palabras de su marido, asiente, esboza sonrisas y lleva su mirada hacia la remembranza de otro tema, aquellos días en los que su hijo sufría las críticas de la prensa y de algunos aficionados.

"Me dolía mucho y me daba mucha tristeza esa gente que nada más habla y dice las cosas sin pensar que dañan, tanto a nosotros como padres como a su esposa e hijos".

Doña María hace un descanso en su emociones, un dejo de coraje y prosigue: "Él nos enseñó cómo aprendió en el futbol a que no hiciéramos caso, nos decía que nosotros sabíamos cómo era él y que nos diéramos cuenta de su desempeño y lo demás se nos resbalaría".

Hoy Francisco está a la puerta de su tercer Mundial, ha sido considerado por Miguel Herrera. Junto con Rafael Márquez ambos son los hombres de experiencia del tricolor, y doña María no esconde el gran orgullo que le despierta saberse artífice de un hombre triunfador.

"Siento mucha emoción y mucho orgullo; la gente nos decía 'muchas felicidades por tu hijo, mira el logro que hicieron con ese muchacho', sentíamos mucha felicidad al oír esas palabras, una gran felicidad que salía sola", sonríe, y le deja la palabra a su esposo con esa mirada ecuánime.

"Yo me siento muy orgulloso de él y sus logros, de su esfuerzo y dedicación, prueba de ello es que ahorita va por su tercer Mundial", remata don Francisco con una mirada de satisfacción por haber logrado forjar a dos hombres de bien que día a día los siguen llenando de orgullo.