Afición mexicana celebra el primer paso de Osorio y México rumbo a Rusia

La afición mexicana que hizo una entrada aceptable con cerca de 80 mil aficionados, festejó el arranque ganador del Tricolor con mira al Mundial de 2018

El Azteca tuvo una buena entrada en el duelo entre México y El Salvador
El Azteca tuvo una buena entrada en el duelo entre México y El Salvador (Mexsport)

Ciudad de México

La afición mexicana es noble por naturaleza, olvida y perdona en un santiamén. Las jornadas de penuria que se vivieron en la eliminatoria pasada han sido borradas de su memoria, el aficionado mexicano se engancha casi de inmediato y vuelve a ilusionarse con su equipo, no le abandona, por más que el estadio Azteca no se haya llenado, el equipo mexicano siempre estará cobijado.

La banda de guerra vuelve a llevar el mando en el acto protocolario, el largo camino hacia Rusia está por iniciar. Suena el Himno de El Salvador y después el Himno Nacional Mexicano, las voces dan rienda suelta al sentido de pertenencia, los jóvenes jugadores salvadoreños están impresionados, pero hacen lo posible por despojarse del pánico escénico. Total saben que llegaron como víctimas, pero su orgullo y dignidad los llaman a ofrecer combate.

Antes del partido, un minuto de silencio por las víctimas que hubo en los atentados de este viernes un Francia, una tragedia que llenó los espacios informativos previos al juego, actos a los que las figuras deportivas no tardaron en responder condenando lo ocurrido en el país galo. La selección mexicana lo hizo en su cuenta de Twitter, al igual que el presidente de la FMF, Decio de María.

Llegó el día de Juan Carlos Osorio, el entrenador vistió de traje, se paseó por su área y en algunas ocasiones se puso en cuclillas, arengó a sus jugadores en momentos puntuales. No estuvo para nada estático, iba y venía, su área era una pequeña que le tenía muy amarrado.

El gol de Andrés Guardado, levantó la alegría en la tribuna, la algarabía se desató porque apenas iban seis minutos y quedaba un mundo por delante como para presenciar una goleada, pero el tiempo avanzó y no había tal, México dominaba, pero no trascendía, así que se escucharon algunos silbidos de impaciencia, los cuales se extinguieron con el segundo gol mexicano, obra de Héctor Herrera.

Tras el descanso, el mismo rito de Osorio con su libreta y plumas, ningún cambio mexicano y sí uno salvadoreño. Es hasta entonces cuando suena el Cielito lindo, cuando el partido ya no está en una fase más cómoda, porque México lleva el mando de las acciones, pero sigue sin encontrar remates claros a gol.

Osorio no cesa, él quien tiene más comunicación con los jugadores, trata que sea proactiva y como en algún momento las evoluciones no salen como pretende se lleva las manos al rostro. Su interacción se da con Héctor Moreno, que a la distancia voltea y le atiende.

La grada enfurece con el gol anulado a Chicharito, es el ídolo intocable del pueblo mexicano, pero Osorio no se percató de la acción porque estaba de espaldas dialogando con sus auxiliares. Sin embargo, es el mismo entrenador quien retira a Javier y da ingreso al Gallito Vázquez.

Cuando Vela y Guardado conectan, el capitán deja ir la oportunidad para marcar el tercero, Osorio lamenta con las manos que se haya cebado el gol, pero unos instantes después contempla una definición de alta manufactura de Carlos Vela.

Osorio encuentra más calma, los últimos minutos ya no se le ve tan agitado, ha logrado una victoria cómoda, y la tribuna celebró, se sintió correspondida en la cancha y vivió una noche placentera, faltaron más goles, sí, pero la nobleza del aficionado mexicano perdona todo. El primer paso rumbo a Rusia se ha dado con cierta firmeza. Vendrán días de mayor exigencia para equipo y el mismo entrenador.