El duelo más ‘moleghro’

Ricardo Ferretti se despidió del Tricolor con una victoria de 1-0 frente a Panamá, en un duelo deslucido

TOLUCA, Estado de México

"¡No te vayas, Tuca no te vayas, Tuca no se vayas!", se escuchaba fuerte en las tribunas del Nemesio Diez, pese al pobre espectáculo que le estaban dando la selección mexicana y la panameña a los aficionados.

A ellos les importó poco ver un duelo desteñido, falto de bravura, técnica y demás adjetivos que se le puedan poner, pero al final, lo ganó el Tricolor 1-0, y sirvió para enmarcar el adiós del técnico interino Ricardo Ferretti, aunque fuera en ese partido "moleghro".

El cántico seguro lo escuchó Juan Carlos Osorio, quien se encontraba en el inmueble, observando a los que a partir de hoy, ya de manera oficial, serán sus pupilos. El colombiano tuvo la oportunidad de ver la bipolaridad de un conjunto que se mostró lo mejor ante Estados Unidos y se guardó todo contra los canaleros, aunque fueran planteles distintos los de cada duelo. Porque en eso se evidenció quiénes son los que sacan a flote al Tri en los peores escenarios.

México no se encontraba. Panamá era un hueso duro de roer en la defensa, y por momentos intentaba jugar al toque, lo cual le dificultaba aún más a los locales el llegar a terreno enemigo. Por eso, cuando tenían el esférico, los mexicanos paseaban la bola de un lado para otro, trataban de buscar espacios, pero las laterales eran bien custodiadas por Leonel Parris y Luis Enríquez, y en la central, Felipe Baloy y Adolfo Machado estaban bien atentos.

El Bolillo Gómez desde su área, aplaudía las acciones de los suyos, les pedía cerrar los espacios en la defensa , porque notaba el intento que hacían los contrarios. Y cuando ellos lograban abalanzarse sobre el terreno mexicano, tampoco pudieron hacer mucho. Salían rápido, tocaban, pero estaban carentes de veneno de tres cuartos de cancha hacia delante, igual que el enemigo.

Así que, hasta esos momentos, lo más sobresaliente era un remate con la cabeza de la Palma Rivas. Y entonces, los chiflidos de hastío se hicieron presentes en algunas zonas de la tribuna, algunos aficionados más se desgarraban con el tradicional grito de ¡México, México! Que apenas hacia eco.

Después de eso, llegaron las faltas a mitad de la cancha, que cortaban el poco accionar del encuentro. Aquino era el que más taladraba por izquierda, pero siempre se encontraba con unas piernas canaleras que le impedían hacer más, y en una jugada que parecía que daría más, Carlos Vela no entendió la pared, simplemente se quedó estático, y ahí se murió la ilusión de la tribuna.

Ante la falta de emociones, los seguidores sacaban un grito de lamento con las faltas que le cometían a los mexicanos.

Pero llegó el momento de despertar totalmente. Al minuto 45, Carlos Esquivel mandó un centro que remató Aquino, pero que le sacaron de buena forma. Ahí quedó el balón, a merced de las piernas de Vela, quien no falló y metió el primero.

El arranque de la segunda mitad no fue menos mala que la del primero. En esos instantes, solo el sonido local sacaba una sonrisa a los aficionados, luego de que anunció la salida de Alfredo Talavera por Moisés Muñoz, lo que primero molestó, pero al darse cuenta de que había sido un error, y el que había sacado a su portero titular era Panamá, solo le quedó a los seguidores reírse.

Pasaban los minutos, aztecas y canaleros seguían siendo igual de sosos. Héctor Herrera, quien ya había entrado de cambio, se llevó una ovación justo cuando arrancó a toda velocidad y dejó atrás a Alberto Quintero, pero unos metros adelante perdió toda oportunidad.

Luego intentaron Vela y Güemez con tiros de larga distancia, pero el balón no llegó a lugar deseado. Ricardo Ferretti sabía que era momento de refrescar, y entonces salió Raúl Jiménez y Javier Aquino; entraron Jesús Corona y Elías Hernández.

El Tuca no estaba muy feliz con lo que veía, daba órdenes en todos los sectores del campo, pero nada surtía efecto.

El tiempo se terminaba y el Tricolor lucía todas sus carencias. Es verdad, las piezas eran distintas a las que habían jugado contra Estados Unidos, ya no estaban los pilares, pero el equipo nacional mostraba una cara totalmente distinta a lo que se vio en aquel duelo contra el conjunto de las barras y las estrellas. Nada de creatividad de medio campo hacia al frente, poca explosividad por las bandas y nada puntilloso al frente.

En los minutos finales entró Miguel Layún, ante la algarabía de la mayoría. Pero solo el duelo ya no dio para más, en un duelo metido con calzador.