La fiesta se pintó de verde y blanco

Santos Laguna conquistó su quinto título en la historia derrotando a Gallos Blancos del Queretaro a domicilio, en un partido no apto para cardíacos.

Agustín Marchesín levantando la copa.
Agustín Marchesín levantando la copa. (Aldo Cháirez)

Querétaro

Algunos periodistas habían comenzado a escribir su crónica antes de iniciado en el encuentro, aventurados por lo que dejó el partido de Ida allá en la Comarca, donde el equipo lagunero dejó sentenciada la serie, aún cuando lo más adecuado sería esperar los segundos 90 minutos para poder decretar al nuevo campeón del futbol mexicano.

Por momentos se sintió la necesidad de cambiar todo, porque Gallos Blancos estaba haciendo lo inesperado, lo soñado para ellos, porque marcar tres goles en el primer tiempo era un indicativo de que estaba encaminado a hacer el milagro.

Los mismos jugadores, cuerpo técnico y directivos de Santos preferían evitar esos comentarios, se limitaban que había que esperar, pero en sus miradas asomaban esas ganas de decir que todo estaba prácticamente consumado, pero decirlo sería una falta de respeto.

La gente de La Laguna estaba tranquila, aguardando el momento para hacer erupción como un volcán contenido.

El escenario fue emotivo, más con ese lleno que enmarcó la décima Final de Santos Laguna y la primera de Gallos en su historia.

Querétaro estuvo de fiesta porque finalmente tuvo el cierre de la Gran Final en su casa, luego de torneos desastrosos y una mala fama por los equipos que ahí descendieron, entre ellos las Cobras, Atlante y el propio Gallos. No obstante, habría sido mejor para ellos no tener encima cinco goles y menos a un rival jugando como lo hace Santos.

A pesar de eso, en la tribuna de la cabecera poniente estaba la numerosa porra que no dejó de cantar e impulsar a los suyos, sin darse por vencidos antes de jugar el segundo tiempo de esta Final.

En contraste, la gente de La Laguna estaba tranquila, como aguardando el momento para hacer erupción como un volcán contenido por esa espera que inició inmediatamente después de la conquista de su último título en 2012.

Cuando el equipo de Gallos salió a calentar, uno de los ejercicios que llamaron la atención fueron aquellos en los que se ensayaron disparos desde los costados, simulando los intentos de Néstor Calderón, el guardameta Tiago Volpi trataba de estar atento para no ser sorprendido como Luis Michel de Chivas en la semifinal. El arquero de Gallos recibía muestras de apoyo, la gente coreaba su nombre.

En el acto protocolario, la Orquesta Esperanza Azteca entonó el Himno Nacional, el público de casa coreaba el 'sí se puede' mientras pintaba la tribuna de azul con los mosaicos que mostraban a lo alto.

Con todo ese entorno en contra, los seguidores de Santos aguardaban el momento para hacerse notar, pero vino el primer gol del Querétaro en pena máxima, luego Corona y con el tercero probablemente entre los laguneros estaba presente aquella Final perdida en Toluca en tanda de penaltis.

Los santistas celebraron la conquista de la quinta estrella contagiados por la alegría de su equipo en la cancha.

El propio Pedro Caixinha parecía no saber qué hacer, nada de lo que le había resultado en la Comarca le estaba saliendo y su equipo parecía impresionado con el escenario y la actitud del rival.

Pero en el entretiempo, el portugués dialogó con sus jugadores y entendieron que tener la pelota, tocarla y no regalar espacios les abriría una brecha para equilibrar el juego. El público de Gallos gritaba más fuerte el 'sí se puede', se sintió su impulso, pero entonces Santos entró en el ojo del huracán, donde la tensa calma se fue prolongando al consumir los minutos.

Con Ronaldinho en la cancha, el técnico Víctor Manuel Vucetich buscó dar un impulso anímico a sus jugadores, pero fue más el espectáculo particular que su eficiencia con la pelota.

Tras el silbatazo final, la afición del Querétaro no abandonó el inmueble, aguardó la premiación y felicitó a su equipo por lo hecho a lo largo del torneo, que después de la salvación del descenso, se quedó a dos goles de saborear su primer título de liga.