Acaban con su paciencia

Ante el empate ante Dorados la afición se llevó otra desilusión que parece convertirse en costumbre y despidieron a su equipo con chiflidos, sobre todo para Javier Abella.

Hubo buena entrada de la afición guerrera para ser martes, impulsó hasta el final, pero su paciencia se agota.
Hubo buena entrada de la afición guerrera para ser martes, impulsó hasta el final, pero su paciencia se agota. (Aldo Cháirez)

Torreón, Coahuila

La afición ya no aguantó más y con música de viento despidió a su equipo, tras empatar anoche ante Dorados de Sinaloa, otra desilusión que parece convertirse en costumbre.

La presión comenzó desde temprano, pero no fue una desaprobación al equipo en general, el primero en sentir el desprecio del respetable fue Javier Abella, pero se lo ganó con sus equivocaciones reiteradas, más cuando tenía para hacerla crecer al ataque o cuando lo rebasaban en defensa.

La afición hizo una buena entrada para ser martes, impulsó hasta el final, pero su paciencia se agota.

Los abucheos cada vez que tocaba el balón se notó que lo sacaron de concentración, aunque el jugador simplemente no desentonaba tanto del resto de sus compañeros de campo, porque fallar era común y contagioso.

Parece que Ayestarán no termina de meter su idea en los jugadores o los jugadores no le están entendiendo, porque no hay diferencia con lo que se hacía antes de su llegada y sigue metido en un marasmo.

Donde más se dificulta en el último tercio, porque al llegar ahí parece como si de pronto se esfumaran las ideas y comenzara el temor por fallar.

Eso sí, la afición hizo una buena entrada para ser martes, impulsó hasta el final, pero su paciencia se agota y es necesario que venga un cambio de actitud, necesitan acordarse de lo que les funcionó el torneo pasado para conseguir el campeonato.

Un punto en seis partidos en casa, eso no es común en Santos Laguna, esto indica que las cosas andan muy mal y que debe haber una mejora individual y grupal, porque el torneo está muy avanzado y necesitan reaccionar por amor propio y amor a la camiseta.

Los comentarios de los aficionados fueron de decepción, frustración, pero aún así no pierden la esperanza de que podrán rescatar algo de este torneo que ya es para olvidar.