“Nono” Ávalos, el lagunero que marcó el primer gol del Santos

"Sigo viviendo del futbol, tuve y tengo amigos por el futbol, tuve novias y mi esposa me conoció por el futbol, he tenido trabajos gracias al futbol, así que este deporte me ha abierto muchas puertas".

Leobardo Ávalos tras terminar su etapa como jugador tuvo visión para llevar una vida digna.
Leobardo Ávalos tras terminar su etapa como jugador tuvo visión para llevar una vida digna. (Especial)

Torreón, Coahuila

Dicen que la vida productiva de un futbolista es corta y que aquellos que saben administrar sus ganancias en ese periodo pueden garantizar una digna jubilación, incluso pueden vivir del futbol y bondades.

Leobardo Ávalos Rodríguez forma parte de ese grupo de ex jugadores de Santos Laguna, que tras terminar su etapa como jugador, tuvieron visión para llevar una vida digna que les permite recordar con gusto esos momentos como figuras que hoy les abren las puertas para seguir dentro del balompié.

Mejor conocido como 'Nono', sobrenombre que adquirió por una hermana mayor, que cuando era pequeña en lugar de decirle niño lo llamaba nono, es un gomezpalatino que se distinguió por marcar el primer gol en la historia de Santos.

En el futbol comenzó a jugar futbol en tercer año de Primaria, su maestro de Educación Física en la Escuela Bruno Martínez lo llevaba junto con el equipo del salón a torneos locales y así fue desarrollando el gusto por este deporte.

Acudió al IMSS de Gómez Palacio en 1974 para incorporarse al representativo y en 1976, por invitación de un compañero de nombre José Luis Portillo, fue a probar suerte con el equipo de Tercera División Coyotes de Venecia.

El director de la escuela habló con Nono y otros cuatro jugadores sobre las condiciones que debían aceptar para formar parte del equipo, donde no recibirían sueldo alguno, así que firmaron en blanco.

"A nosotros nos daban transporte y comida, el camino era muy largo, pero nos daban buena ropa para jugar y entrenar, buen transporte, hoteles, todo de buena calidad. Para terminar la temporada, una vez calificados a la liguilla de la Zona Norte, vinieron visores del Atlas y a José Luis Portillo y a mí nos invitaron a probar suerte con los Rojinegros, a lo cual se negó el director de la Institución, ya que nos habíamos comprometido jugar un año para Coyotes".

Se escapó la oportunidad y una vez terminada la temporada tuvo la invitación para probar suerte con el Laguna en 1977- 78, fue un mes de prueba y el entonces técnico Carlos 'Charro' Lara fue quien los firmó para la Ola Verde.

En ese año, Leobardo fue sometido a dos operaciones que parecían truncar su carrera. "No pude participar hasta el final de temporada, no fue el debut soñado, ya que con 18 años y dos operaciones no me auguraban futuro en el futbol profesional, pero debuté en el Estadio Universitario ante Tigres".

Tras ser vendida la franquicia del Laguna a Coyotes del Neza, la mayoría de los jugadores se fueron a jugar a esa plaza, pero Nono se fue a buscar mejor fortuna con Chivas Rayadas del Guadalajara, donde jugó medio año y cuando estuvo a punto de ser enviado al equipo tapatío, la filial de Segunda División, prefirió regresar a la Comarca y como no había futbol profesional en La Laguna, de 1979 a 1983 estudió la Licenciatura en Educación Física, aunque seguía jugando en los torneos del Seguro Social.

En julio de 1983 se graduó y en septiembre de ese mismo año tuvo su debut con Santos IMSS. "Nosotros representábamos siempre a Durango en los torneos del IMSS, los logros que tuvimos desde 1973 en los nacionales, el IMSS, que tenía dos equipos de Primera, cuatro de Segunda B y uno de Tercera, decidieron hacer un torneo octagonal a nivel nacional, cuyo premio era una franquicia de Segunda B, afortunadamente la ganamos y fue como llegó aquí el Santos".

En el torneo 83-84 ascendieron junto con Querétaro, ya que Santos ganó a Pumas ENEP y Querétaro a Tabasco y la final la ganó el cuadro santista, la ida con gol de Nono Ávalos y la vuelta con anotación del 'Choque' Galindo.

"Para mí, el futbol siempre ha pagado bien, ahora es mucho mejor, pero antes se pagaba más que en muchos otros trabajos".

Fue el primer campeonato y único de Santos IMSS. En ese equipo jugaba Joel Flores en la portería, Federico Haros como lateral derecho, José González y Luis Alberto González en la central y por el lateral izquierdo Carlos González, en el medio campo con Gerardo Dávila, Lupe Romo y José Próspero Hernández; en el ataque José Luis Rodríguez de centro delantero, Guillermo Galindo como extremo derecho y Nono Ávalos por el izquierdo.

"La base del Santos IMSS tuvo a jugadores del Barrio de la Legalidad, en el centro de Gómez Palacio, en Bravo y De la Llave, donde formamos el equipo Asturias, íbamos a jugar al Seguro Social y tuvimos el derecho de competir en torneo estatales y nacionales, así que de la plantilla de 25 jugadores del Santos, 15 éramos de Gómez Palacio y 13 del Asturias, siempre fuimos regulares para entrenar, por eso destacamos".

"Cuando llegó Santos fue lo mismo, pero ahora con un salario quincenal, con premios por partido ganado fuera o empatado, por triunfo de local".

"Mucha gente dice que antes se jugaba sólo por amor a la camiseta y no se pagaba bien en el futbol, pero para mí no es así, ya que a mí el 'Charro' Lara me enseñó a cobrar, a todos en el equipo nos pedía arreglarnos bien con la directiva para que después no hubiera inconformidad por algunos que juegan poco y ganan bien y viceversa".

"Para mí, el futbol siempre ha pagado bien, ahora es mucho mejor, pero antes se pagaba más que en muchos otros trabajos. En 1983, ganar 20 mil pesos mensuales además de los premios, no cualquiera. Yo me retiré con un sueldo de 80 mil pesos al mes".

Tras concluir su participación con Santos a mediados de la 84-85, Leobardo fue contratado por el equipo Panteras IMSS para 1985 y 1986, escuadra que era propiedad de un grupo de doctores en la Segunda B.

"A los cinco años de haber debutado con Santos, yo ya tenía tiempo completo en el magisterio, luego trabajé en la preparatoria de La Salle".

"Sigo viviendo del futbol, tuve y tengo amigos por el futbol, tuve novias y mi esposa me conoció por el futbol, he tenido trabajos gracias al futbol, así que este deporte me ha abierto muchas puertas. A mí me tocó meter un gol en Santos IMSS cuando lo único que quería era debutar y jugar, nunca supe que esa anotación marcaría mi vida y que en su momento no me di cuenta de lo que iba a representar, porque fue el primer gol de Santos IMSS".

"Lo importante de esa generación es que casi todos los jugadores habíamos terminado una carrera universitaria, eso nos ayudó mucho. En 1983, una hermana de Próspero Hernández trabajaba en el magisterio en la Sección 35 y me dio horas en una comunidad rural de Matamoros, yo ganaba 20 mil pesos en Santos y acá me dieron ocho horas y me dediqué a la docencia de Educación Física".

En la administración de Rocío Rebollo, por invitación del director del deporte, Jaime Chávez Aguilar, Leobardo ingresó a trabajar como entrenador de futbol en 2010, continuó con la administración de José Miguel Campillo preparando niños en la Unidad Deportiva Gómez Palacio y en el Parque La Esperanza.

Vivió momentos complicados tras ser diagnosticado con cáncer de piel, problema que fue superado, pero hoy día disfruta de sus dos hijos y su esposa. Cada vez que va a jugar Santos Laguna es como un ritual para la familia, todos se ponen la playera y ya sea que vayan al estadio o por televisión, siempre están al tanto de lo que pasa en torno al equipo albiverde.