Las calles se llenaron de espuma con la Santosmanía

Miles de santistas festejaron el quinto campeonato de los Guerreros y salieron a las calles llenos de júbilo a celebrar, personas de todas las edades ondearon sus banderas y vitorearon la victoria.

Por lograr una estrella más en el historial del Santos, los ciudadanos salieron a festejar sin dudarlo.
Por lograr una estrella más en el historial del Santos, los ciudadanos salieron a festejar sin dudarlo. (Miguel González)

Torreón, Coahuila

Aunque muchas personas vivieron en sus casas el partido de la final, algunos más se resguardaron temprano. Justo a las 22:30 horas, el júbilo se desbordó por las calles de La Laguna.

Esta fiesta tuvo dos caras: la amable de la alegría y la del caos que muchos provocaron al calor de sabe Dios qué. Tal vez el alcohol o simplemente de la euforia.

Por lograr una estrella más en el historial del Santos, los ciudadanos salieron a festejar sin dudarlo, en apoyo al equipo de casa que logró dar a los ciudadanos no sólo un campeonato, sino un sentimiento de pertenencia, una identificación fraterna.

Tras el fin del partido, muchos no dudaron en abrazarse aunque fueran desconocidos, en la Plaza Mayor, en los espacios públicos, en los restaurantes. Y desde luego, en casita.

Pero hubo auténticos prodigios de caos. Previamente, las corporaciones se mantuvieron en alerta y prácticamente tenían temor de lo que pudiera pasar.


En la misma Plaza Mayor de nueva cuenta se colocó una barricada con oficiales de la Policía para evitar que la gente se subiera a hacer desmanes en la presidencia, que es nueva, de cristal y todavía no se acaba de pagar.

De inmediato los oficiales comenzaron a decomisar los palos de las banderas, previniendo la riña del pasado 28 de mayo, donde se dieron hasta con esos palos. Además se decomisaron botellas de vidrio.

También lograron decomisar algunos botes de espuma que estaba prohibida, pero no se dejó de vender y mucho menos de aventar a cuanto incauto pasaba.

Puntos álgidos fueron la avenida Juárez, con un improvisado desfile de vehículos llenos de gente, la mayoría jóvenes, pero donde no faltó la señora con caguama y el bebé bonito asomado por una ventana.

Al paso de los carros, los que veían aventaban espuma y desde el interior también eran rociados con este producto que se ha vuelto tan popular y que deja la ropa mojada por cierto.


Los pobres oficiales no se daban abasto. Se reportaron riñas prácticamente en toda la ciudad, desde familiares hasta campales, así como daños diversos en propiedad ajena, rompiendo vidrios, agarrando a trancazos a coches, hasta tirando los escasos botes de basura que hay en las calles.

Aún así, es loable el hecho de poder volver a salir a estas mismas calles a las que tanto les llegamos a temer. Los gritos de alegría eran muchos, y esto es algo que no sucede tan seguido.

También les dio por usar el papel del baño para decorar desde los cables de la luz, hasta los vehículos que iban al paso. Esto es relativamente nuevo.

Todavía al filo de la media noche, habían muchas personas recorriendo las ciudades. Un grupo de oficiales antimotines hacían guardia por la calle Galeana, frente a la Plaza Mayor.

No faltó el chamaco irreverente que decidió tomarse una selfie con ellos de fondo y pues no se podían mover así que tuvieron que poner buena cara.

Fue un juego inolvidable, una noche inolvidable, la noche en que los Santos ascendieron en cuerpo y alma al quinto cielo, junto con todos sus aficionados. Demos gracias por el favor recibido.