La casa del dolor propio

Santos Laguna ligó su cuarta derrota en casa y sigue en deuda con su afición, que se mantiene fiel a pesar del mal paso del equipo, porque tiene fresco el recuerdo del título obtenido el torneo anterior.

Gran cantidad de afición Puma llegó al Corona y cayó en ocasiones las voces santistas con sus ¡Goya!
Gran cantidad de afición Puma llegó al Corona y cayó en ocasiones las voces santistas con sus ¡Goya! (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

La llamada 'Casa del Dolor Ajeno', ahora es casa del dolor propio.

Santos Laguna ligó su cuarta derrota en casa y sigue en deuda con su afición, que se mantiene fiel a pesar del mal paso del equipo, porque tiene fresco el recuerdo del título obtenido el torneo anterior.

Parecía ser una noche diferente, con el estreno de entrenador, con la esperada reacción de los jugadores, pero parece que siguen ausentes, faltos de motivación y aturdidos por los últimos acontecimientos que derivaron cambios en la dirección técnica.

La calificación se está esfumando, Santos quedará fuera a menos que tenga una reacción como en la liguilla pasada, pero para eso hay que trabajar duro.

No fue un lleno, pero fue buena la entrada, los seguidores de Pumas llegaron en buen número para apoyar en todo momento a su equipo, se escucharon los ¡Goya!, por momentos ahogados por las reacciones del público lagunero, que no se quiso quedar atrás y menos cuando el 'Chuleta' abrió el marcador.

Pero Pumas respondía de inmediato, aprovechando las facilidades de la defensa santista, principalmente por el sector cubierto por Javier Abella, de donde se derivaron la mayoría de los tantos universitarios.

Ayestarán, el técnico español, vestido en moderno traje oscuro, parecía dar indicaciones un tanto desesperado, trataba de ubicar a sus jugadores y cuando parecía que el ajuste era suficiente, venían otras desatenciones, era como destapar un hoyo para cubrir otro.

En el vestidor de Santos hay preocupación, su técnico trata de tranquilizar con sus palabras de aliento, pero es obvio que se requiere más que eso para que el equipo salga del sótano.

Parece estar anclado a propósito, pero no es así, porque parece que a los jugadores se les ha olvidado lo que hacían y cómo lo hacían y se ve que necesitan que algo más que un cambio de entrenador los haga reaccionar.

Pako seguramente aprovechará para corregir y ajustar, cambiar a quienes no están dando el ancho y ponerlos a repasar una y otra vez, hasta que las cosas les resulten.