Nunca dejaron de apoyar

Tras diversos momentos del partido, la grada del Estadio Corona estuvo siempre apoyando al cuadro santista, que al final quedó eliminada a pesar de un gran segundo tiempo.

Noche de contrastes vivió la afición local durante la semifinal de vuelta.
Noche de contrastes vivió la afición local durante la semifinal de vuelta. (Alejandro Alvarez)

Torreón, Coahuila

A pesar de que el estadio no se llenó, aficionados santistas apoyaron con todo y se hicieron notar con gran entusiasmo durante el encuentro de vuelta de semifinales ante Pachuca.

Santos animó a su público y lo hizo soñar cuando Rafael Figueroa anotó el primer gol del partido, ya que los laguneros estaban a un gol de ponerse arriba en la eliminatoria.

Luego vino el cambio total en el ambiente con la expulsión del arquero Oswaldo Sánchez, que le permitió a Tuzos llevar al partido a su terreno, provocando el derrumbe de los laguneros.

El estadio mostró algunos espacios vacíos al inicio del partido.

El equipo local perdió la cabeza, cayó en el enojo y su técnico Pedro Caixinha también fue presa de esa desesperación, cuando intentó levantar a un jugador rival, lo que derivó en la expulsión del portugués y la interrupción por varios minutos del encuentro.

El portugués fue reprochado por un aficionado y lo encaró, por lo que tuvo que intervenir personal de seguridad para llevarse al espectador alterado. El momento estaba candente dentro y fuera de la cancha.

El público también estaba molesto con el árbitro, pero luego se fue contra el arquero suplente Julio González, quien provocó con un error suyo el segundo tanto de los hidalguenses. La gente lo abucheó y le gritaba gol cada vez que tocaba el esférico.

Cuando se fueron al descanso, al árbitro Marco Antonio Rodríguez y sus auxiliares les llovió de todo cuando se dirigían al túnel. Un vaso con cerveza impactó en el popular ‘Chiquimarco’.

AL FILO DE LA BUTACA EN LA SEGUNDA PARTE

Para la segunda mitad, el panorama lucía desalentador para Santos, pero con su esfuerzo logró encender de nuevo a su gente, más cuando empezaron a caer los goles.

Cuando cayó el cuarto, el segundo de Figueroa en la noche, daba la impresión de que sí había milagro, pero era el minuto 93 y no hubo tiempo para intentar algo más.

Al final, los aficionados aplaudieron a sus jugadores incluido el arquero Julio González, en reconocimiento al esfuerzo realizado, entrega y deseo de de ir siempre adelante.