Vuelve a festejar la afición guerrera

Los seguidores del equipo lagunero tenían la esperanza de celebrar un triunfo de su equipo después de tanto tiempo transcurrido, desde abril pasado.

Vuelve a festejar la afición guerrera.
Vuelve a festejar la afición guerrera. (Miguel Ángel González Jiménez)

Torreón, Coahuila

El enfrentamiento entre los dos últimos lugares de la competencia terminó siendo más dramático de lo esperado, porque Santos al igual que el León no prometían demasiado, pero las circunstancias del partido permitieron ver un cierre al filo de la butaca que tuvo un final feliz para los de la Comarca.

Los seguidores del equipo lagunero tenían la esperanza de celebrar un triunfo de su equipo después de tanto tiempo transcurrido, desde abril pasado, la presión se había acumulado demasiado entre los jugadores que en cada jugada se mostraban bastante inseguros, pero conforme pasaron los minutos parecía que se podía recuperar algo del buen futbol.

El festejo de los jugadores santistas fue como ganar un título, pero más intenso fue el festejo del silbatazo final.

Podría decirse que este partido era el indicado para Santos por la situación de los Panzas Verdes, aunque este es un equipo que suele indigestarse a los albiverdes.

En el desarrollo del encuentro, el equipo de casa mostró las mismas deficiencias que lo han agobiado desde la primera jornada, sin sociedades y fallas muy marcadas. Eso estaba desesperando a los aficionados, veían lejos la llegada del triunfo por lo que estaba sucediendo en la cancha.

Sin embargo, tras la primera expulsión al León hubo un mensaje que entendieron los jugadores, el 'Chepo' de la Torre, quien debutó como técnico santista en el Corona, no dudó en reforzar su ataque, se fue con todo.

Cuando vino la lesión de Navarro, cuando el león había agotado todos sus cambios, luego la expulsión de Guzmán, estaba acomodando todo para que el equipo lagunero por fin consiguiera ese triunfo, aunque por momentos parecía que el gol no iba a llegar.

Santos tuvo paciencia hasta que llegó Martín Bravo para pelear un balón que terminó sirviendo para Rodríguez, quien se sacó la espina de una falla anterior.

El festejo de los jugadores santistas fue como ganar un título, pero más intenso fue el festejo del silbatazo final, porque hasta el 'Chepo' lo hizo con tal efusividad, como si él hubiera vivido la pesadilla desde sus inicios.

La afición lagunera por fin salió contenta del Estadio Corona, festejó con su equipo y lo despidió con aplausos.