Caixinha, el forcado que tocó el cielo

Con el campeonato que consiguió ante Gallos Blancos, el entrenador portugués ganó su segundo campeonato con Santos Laguna; al mando de los laguneros ya ganó título de Copa y Liga 

Pedro Caixinha, entrenador de Santos
Pedro Caixinha, entrenador de Santos (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

El 5-0 de la ida era lapidario. Sí, muchos lo sabían. Pero no para el entrenador de Santos. Mientras la afición lagunera era un volcán de felicidad, Pedro Caixinha decía, exaltado, que aún no era definitivo y que aún faltaba el partido de vuelta. Tenía razón, pero desde ese jueves el técnico portugués ya tenía su segundo campeonato con el cuadro norteño.

No fue fácil llegar a este punto para el lusitano. El ex auxiliar de la selección de Arabia Saudita llegó con poco cartel el futbol mexicano y apenas hablando español. Pero desde su primer torneo dio prueba de su calidad, ya que impulsó a los laguneros hasta las semifinales donde fueron eliminados por Cruz Azul.

Y el proyecto de Pedro siguió, evocando el oficio que hizo en años pasados: un forcado. Caixinha, como lo hacen estos sujetos encaró el reto de llevar a los laguneros de forma directa y, a pesar de que recibió varias 'sacudidas', el entrenador salió avante.

En dos de los siguientes tres torneos, el cuadro lagunero se metió a la liguilla y, cuando se metió a La Fiesta Grande, el conjunto norteño siempre accedió hasta la semifinales. Ahí, no pudieron calificarse para la final, donde fueron eliminados por León y Pachuca.

"Primero felicitar a Pachuca que va a estar en la final, fue mejor que nosotros. Yo quiero resaltar el orgullo con un grupo que nunca se dio por vencido por demasiadas circunstancias adversas y eso me deja muy orgulloso", explicó después de perder la semifinal contra los Tuzos en el Clausura 2014.

Y los dificultades siguieron para el portugués. Para el Apertura 2014 el cuadro santista se desprendió de Oribe Peralta y el equipo no calificó a la liguilla; seis meses después (para el principio de este torneo) también sufrió la salida de Darwin Quintero. Parecía que los de la Laguna tendrían un semestre complicado.

El principio del certamen fue irregular y tras una derrota contra Pumas parecía que los albiverdes veían lejos la liguilla. Pero Pedro confiaba y lo dejó claro tras el juego contra los universitarios.

"No somos los pendejos de este torneo, merecemos respeto. Estamos para lo que sea y contra quien sea", explicó con exaltado tras la derrota 1-0 en la Ciudad de México.

Y a partir de ese momento Santos no volvió a perder en el torneo: sumó victorias contra Leones Negros y Pachuca y un empate que, combinado con algunos resultados, dejó de rebote a su equipo en la liguilla.

El forcado había aguantado la embestida del toro en la fase regular al calificar a su equipo y, en 'La Fiesta Grande', le tocó ahora atacar. Y en cada juego de fase final jugó mejor que el anterior.

En cuartos, contra Tigres, empató a un tanto en el juego de ida, mientras que en la vuelta sobrevivió al 'Volcán' y un gol de Djaniny Tavares los mandó a la siguiente ronda; en las semifinales, el cuadro de Caixinha fue mejor que Chivas y en la vuelta en el Omnilife goleó al cuadro de José Manuel de la Torre.

Y en la final aplastaron a Gallos en una hora de juego del TSM, dejando que la vuelta solo fuera un trámite. El portugués ya dejaba su huella con los Guerreros.

Así, Pedro siguió su naturaleza con Santos, como lo hizo como forcado: vino por un reto, aguantó la 'embestida' de la adaptación y después se ganó al 'ruedo' con el campeonato. Caixinha es el forcado que tocó el cielo en el futbol mexicano.